29M: ¿La última batalla entre Argentina y los buitres?

En los últimos cuatro meses, la economía argentina se acostumbró a aferrar su destino a fechas clave inmediatas, mostrando una vez más su dependencia en el cortoplacismo. Primero fue el 7D, después el 27F y, ahora, el 29M. ¿Cómo puede aprovechar la coyuntura el inversor?

El viernes 29 de marzo será otro día trascendental para el posicionamiento global de Argentina y la suerte de los inversores que confían en los títulos públicos del país. Los tribunales de la Justicia neoyorquina serán el espacio físico donde se librará una nueva batalla entre los holdouts y los representantes legales de la Argentina. La Cámara de Apelaciones es la que podría dar su veredicto.

Resulta que el 29M es la fecha límite que tiene Argentina para presentar un plan “creíble” de pago para los acreedores que no ingresaron al canje y que eligieron el camino del litigio judicial.

Es “vox populi” que el país se inclinará a ofrecer como máximo a los holdouts la misma propuesta de canje que se le hizo a los acreedores que sí ingresaron al canje en 2010. Con eso, se estaría mostrando una mayor voluntad de negociación y pago.

De la vereda de enfrente, los fondos buitre, máximos exponentes de los litigantes, reclaman el pago del 100% del monto adeudado.

Más allá de la postura de las dos partes involucradas, la atención estará focalizada principalmente en lo que decida la Cámara de Apelaciones. Y esto será un precedente clave para la evolución de la deuda argentina y, en definitiva, las situación financiera del país.

Dos posibilidades empiezan a sonar fuerte en el mercado:

  1. Que la Cámara falle en contra de la Argentina, pero que no embargue los pagos a los bonistas que previamente han ingresado al canje de deuda. De esta manera, se evitaría un default técnico y sería la solución más “favorable” para el país.
  2. Que la Cámara falle en contra de la Argentina y a la vez señale que no puede realizar los pagos a los bonistas de la deuda “performing” hasta tanto no se le comience a pagar a los holdouts. En este caso, si el Gobierno decide no pagar a los holdouts, tampoco podrá pagarle a los otros acreedores por lo que incurriría en un default técnico.

Si bien ambas situaciones no son positivas para el país, el segundo escenario sería mucho más negativo que el primero.

Ahora bien, la pregunta es ¿cómo debería actuar el inversor?

Los precios de los activos financieros argentinos, sean bonos o acciones, tienen incorporado cierta cautela pero no tienen descontado la totalidad del efecto del fallo. Si Argentina incurre en un default técnico, es posible una caída fuerte en el precio de bonos y acciones. En cambio, si se evita esta situación, podríamos experimentar la situación contraria.

Si el inversor pondera más el factor negativo que el positivo, una estrategia recomendable es desprenderse de las tenencias criollas e incluso apostarle a la baja con la compra de algún put (opción de venta) sobre acciones o bonos.

En contraste, si la ponderación del escenario optimista es la que prima armar estrategia alcistas con los activos argentinos –comprando bonos o acciones locales- podría ser muy redituable.

Todo depende de su intuición y también de la suerte…

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