Más de cuatro millones de personas sin agua y al mercado le da lo mismo

El pasado fin de semana estuvo marcado por un masivo corte de agua potable en más del 50% de la Región Metropolitana. 

La firma Aguas Andinas, filial de la española Aguas de Barcelona (Agbar), decidió interrumpir el suministro del vital recurso para 22 comunas del radio urbano de Santiago: Recoleta, Las Condes, La Reina, Providencia, Ñuñoa, Macul, San Joaquín, La Florida, Puente Alto, La Granja, San Ramón, San Miguel, Vitacura, La Cisterna, El Bosque, Lo Espejo, Pedro Aguirre Cerda, Santiago, Quinta Normal, Cerro Navia, Cerrillos y Quilicura. 

El motivo: la excesiva turbiedad del río Maipo provocada por las intensas lluvias, atípicas para la temporada, caídas en el sector precordillerano del Cajón del Maipo.

Más de 1 millón de usuarios fueron afectados, lo que totaliza casi 4 millones de personas sin agua potable. La cifra es relevante considerando que Santiago tiene alrededor de 7 millones de habitantes. 

No obstante, la situación no fue aislada, ya que el 22 de enero cerca de 1,5 millones de capitalinos dejaron de recibir agua potable también por problemas en el río Maipo, que abastece al 60% de la ciudad.

La falta de agua potable no se limita a un problema de incomodidad para los usuarios. También significó importantes pérdidas para los comerciantes de las comunas afectadas. Restaurantes, casinos, hoteles, y en general cualquier empresa tiene la prohibición de funcionar normalmente si no cuenta con agua potable en sus baños o cocinas. 

De no considerar esta restricción legal se arriesgan multas. Incluso, la mañana del lunes se fiscalizaron 74 empresas para analizar la posibilidad de que funcionaran con el suministro reducido, de las que 52 fueron clausuradas por no contar con la suficiente cantidad de agua potable para funcionar. 

¿Quién paga?

RESPONSABILIDADES 

Ante la situación y las quejas de los afectados, la autoridad solicitó a la empresa responder respecto a una “supuesta” fragilidad en el sistema de distribución de agua potable, a lo que Aguas Andinas respondió que “la empresa está trabajando en infraestructura y tratando de mejorar la respuesta que han tenido ante este tipo de emergencia, considerando que se han hecho recurrentes durante el último tiempo”. 

Incluso, el gerente de comunicaciones de Aguas Andinas, Christián Esquivel, no descartó nuevas interrupciones durante este verano, a causa de las “atípicas” condiciones del tiempo, reiterando que “la compañía no tenía otra cosa que hacer más que cortar, debido al procedimiento de emergencia y debido a que fue un problema de fuerza mayor”.

Sin embargo, y pese a los reclamos de la ciudadanía, del comercio afectado y de la autoridad, la acción de Aguas Andinas en la Bolsa de Comercio de Santiago (AGUAS-A) sólo mostró un leve deterioro de 0,28%. La pregunta que surge de este tipo de situación es qué pasaría con la acción de Aguas Andinas si se comprueba la fragilidad en la infraestructura de abastecimiento del principal núcleo urbano del país? 

Probablemente, nada. 

Además, con estas interrupciones ha quedado demostrado que, estratégicamente hablando, para eliminar la base de los suministros básicos de Santiago sólo basta ensuciar un río.

Muchos son lo que han argumentado que, ya que Aguas Andinas realiza un cobro cercano a los CLP 7.000 por corte y reposición de suministro a sus clientes, en este caso deba descontar de las cuentas de los afectados el mismo monto, o incluso, indemnizar por las dificultades causadas. 

De ser así, la firma dejaría de percibir alrededor de CLP 7.000 millones, lo que claramente debería afectar su imagen y su bolsillo. Pero como casi se tiene la certeza de que ello no pasará, el mercado sigue igual. Y eso sólo hablando de usuarios residenciales, porque las pérdidas para el comercio todavía no se cuantifican.

Mientras tanto, el valor de la compañía no ha sufrido ningún daño.

Al contrario, ha subido: 

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¿Qué lección se puede obtener de este caso? En materia de recursos naturales o suministros básicos, al menos en Chile da lo mismo el comportamiento de las firmas y su correspondiente “castigo” en materia de creación de valor. En concreto: cuánto vale la empresa. 

Un inversionista que tiene títulos de Aguas Andinas, al menos en Chile, puede seguir durmiendo tranquilo..

Un saludo cordial.

Carlos.

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