Lejos de romper corazones, Argentina sigue desenamorando inversores

Nicolás Billia

El día de San Valentín no vino cargado de amor para la Argentina. Cristina de Kirchner anunció el miércoles, en la antesala de la publicación de estadísticas del INDEC, que la economía argentina creció un pálido 1,9%. Y desde el mercado ya empezaron a medir el impacto de esto en sus carteras, ya que, frente a esta noticia, se sabe que el Cupón PBI no pagará en 2013.

Este título, cuyo rendimiento está atado al crecimiento de la economía, pagaría si el Producto hubiera crecido por encima del 3,22%, algo que estuvo muy lejos de suceder.

No obstante, la Presidente se mostró triunfalista. “El país no creció con la intensidad de los últimos 10 años, pero logró sortear una crisis que de haber tocado en otro período de la historia económica, política y social hubiera arrasado con la Argentina”.

De acuerdo con la visión oficial no hay una inflación del 25% interanual, ni la emisión monetaria -que aumenta a un ritmo de 40% anual- es un problema grave.  Simplemente, “el mundo se nos vino encima”.

En ese sentido, un informe de Econométrica es elocuente y esclarece esta cuestión.

No hay ninguna duda que en el 2009 el mundo efectivamente se nos vino encima. En el 2009 el precio internacional de la soja cayó un 30%.  En cambio, no podemos hacer la misma afirmación en el 2012. En efecto, la crisis internacional afectó nuestro comercio internacional con Europa y Brasil.  

Pero también es cierto que  a lo largo del 2012 el precio internacional de la soja se mantuvo  siempre en un nivel más alto que los precios récords del 2011. Ello nos permite anticipar un récord histórico de exportaciones en el 2013 de 92.000 millones de dólares.  

Los fundamentos macro que sostienen esta premisa, de que el viento de cola no cesó, apuntan a que el problema de raíz de la economía argentina fueron las expectativas que generaron el control de cambios y de importaciones. Argentina perdió los colchones que le han permitido financiar una política monetaria expansiva.

Soja, la media naranja de Argentina

Ya que estamos en San Valentín, es pertinente mostrar la dependencia y el amor que el Tesoro argentino ha tenido por el famoso yuyito. En 2012, la sequía en Estados Unidos permitió, como dijimos previamente, a la Argentina gozar de un contexto de precios históricos de la soja, tocando los 650 dólares por tonelada. Y desde Econométrica sostienen que, al estimarse una buena cosecha en 2013, permite anticipar un récord histórico de exportaciones para este año de 92.000 millones de dólares.

Y no sólo la soja podría tener un buen año, ya que se espera una buena performance de la cosecha de cereales, sumado a una potencial recuperación de Brasil, que viene mostrando algunos problemas para despegar.

No obstante, por más soja que se venda, el talón de Aquiles de la economía argentina seguirá vigente: la política monetaria. Mario Brodersohn y Rodolfo Rodil, economistas de la consultora citada previamente, sostienen que el Gobierno seguirá aplicando políticas keynesianas expansivas para corregir el estancamiento interno de 2012. Frente a esto, sostienen que en un contexto de altas exportaciones pero de gran emisión, el crecimiento de 2013 podría estar en torno al 2% o 3%, hecho que impediría nuevamente gatillar el pago del Cupón PBI.

Al parecer la economía argentina sigue esquivando la flecha de Cupido. Por el momento, dedíquese a disfrutar de su pareja con un buen vino.

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