El mercado y su relación bipolar con el oro

El debilitamiento del dólar puso en duda el hecho de que pueda ser considerado como reserva de valor. Algunos especialistas hablan del surgimiento de un proceso de desdolarización, con una nueva moneda de intercambio internacional, ajena a los vaivenes de las principales economías, y que goce de una política monetaria ordenada y sustentable.

Y la alternativa más conocida para sortear estos escenarios es el oro, activo que por antonomasia ha sido considerado como refugio de valor. En 2011 alcanzó un récord de 1.900 dólares y hace más de una década que su rendimiento anual viene siendo positivo.

No obstante, hay inversores que están empezando a desligarse de él, como es el caso de George Soros. Siendo un histórico detractor del metal amarillo, al igual que Buffett, Soros decidió hace unos meses, en vistas de la deteriorada macro, la enorme deuda global y la emisión monetaria, apostar fuerte al metal precioso. Pero su hambre dorada cesó más rápido de lo esperado: recortó su participación en el ETF GLD, que replica el comportamiento el oro, en un 55% a 600 mil acciones de este fondo. Otro peso pesado, aunque de menos renombre, llamado Moore Capital, vendió el 100% de su participación en el ETF GLD.

El motivo del apartamiento del metal dorado por parte de estos inversores fue el deteriorado sentimiento que hay en el mercado respecto a una potencial corriente alcista. Esto se debe a que han aparecido datos económicos buenos en Estados Unidos, que incluyen los de manufactura (subió 10 puntos contra el pronóstico del mercado que estimaba una merma de 2 puntos), una caída en los pedidos de subsidio por desempleo y, frente a este contexto de mejoras, una consecuente y potencial esterilización de dinero por parte de la Reserva Federal. Esto eliminaría liquidez del sistema y ayudaría a revalorizar el dólar, que ha perdido terreno frente a las masivas emisiones del banco central estadounidense.

La tendencia de los gurúes va en contra de la postura que están tomando los bancos centrales, quienes están llevando a cabo un paulatino proceso de desdolarización de reservas.

Hace unas semanas Bloomberg informó que el Banco Central de Rusia ha adquirido 560 toneladas de oro durante la última década, aduciendo cálculos hechos a base de los datos del FMI.

Según la agencia, el 1 de enero de 2013, las reservas internacionales de Rusia contenían unas 958 toneladas de oro. Hace diez años, el 1 de enero de 2003, Rusia disponía tan sólo de 389 toneladas. Bloomberg relaciona esta adquisición de oro con la política de nacionalización de recursos que va aplicando el país.

Rusia ha llegado a ser líder en la adquisición de oro entre los países en desarrollo. Entretanto, los países desarrollados venden el metal precioso. Durante la última década, Suiza y Francia han sido líderes de venta con 887 y 589 toneladas de oro, respectivamente.

Cada uno deberá hacerle caso a quien crea pertinente: gurúes o bancos centrales, esa es la premisa.

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