El conflicto con los fondos buitre: el día después del 27F

Nicolás Billia

El 27 de febrero se llevó a cabo la primera sesión del juicio entre la Argentina y los fondos buitre. El país, apoyado por pesos pesados como la Reserva Federal y Barack Obama, presidente de Estados Unidos, se siguió mostrando sólido en su postura de no pagar la totalidad de la deuda. Ofreció la posibilidad de reabrir un tercer canje –lo que implicaría una nueva apertura de la Ley Cerrojo sancionada por Lavagna-, aunque la intención fue ofrecer condiciones inferiores que las de aquel 92% que canjeó tanto en 2005 como en 2010.

Según la sociedad de Bolsa Puente, el movimiento del mercado de renta fija durante el día de ayer fue mixto. Puente esgrime que “entre las alzas se destacaron algunos bonos de largo plazo, como los bonos Par, en pesos y dólares, con alzas superiores a 1%. No obstante, entre las bajas, cedieron algunos bonos de corto y mediano plazo, como Boden 2015  y Bocon 2022, que cayeron 0,4% y 0,2%, respectivamente. Respecto a los cupones del PBI, estos mostraron alzas generalizadas: los títulos en pesos subieron 0,6%, aquéllos en dólares crecieron 1,4% y los emitidos en euros escalaron 0,9%”.

No obstante, en las primeras horas del 28 de febrero se registraron importantes caídas en los títulos locales como por ejemplo la del Discount, que retrocedía 8,04%. Sumado a esto, el riesgo país subía 96 puntos hasta las 1.210 unidades básicas.

Los alegatos de ayer no esclarecieron el panorama, sino que ambas partes siguieron mostrándose rígidas en sus posiciones. Jonathan Blackman, el abogado que defiende a Argentina en Nueva York, se mostró renuente a flexibilizar la postura frente a los buitres, aunque sostuvo que el Gobierno está dispuesto a la reapertura del canje.

Por su parte, la defensa de los buitres hizo hincapié en la rispidez de las declaraciones argentinas en los últimos meses y en la poca predisposición para resolver el problema de raíz. Según consignó La Nación, “el abogado de NML Capital y Aurelius Capital, Theodore Olson, afirmó que Argentina nunca buscó negociar y recordó las palabras de (Cristina) Kirchner del año pasado cuando sostuvo ‘A los fondos buitre, ni un dólar’, a la hora de justificar la necesidad de mantener la orden para que sus defendidos cobren lo adeudado”.

Otro dato interesantes es que Argentina no ha sido el único objetivo de estos fondos. Según esgrime el Banco Mundial, estas firmas han apuntado a más de un tercio de los países que han logrado reestructurar sus deudas casi al 100% del total. Incluso en algunos países se ha prohibido que estos fondos litiguen en sus respectivas cortes.

Otros caso emblemático fue el de Perú. En el caso del país limeño, en el marco del Plan Brady se encontraba reestructurando su deuda defaulteada. En este contexto, el fondo Elliot adquirió 20 millones de dólares de valor nominal en el mercado con un descuento de 45%. Cuando Perú se aprestaba a girar los fondos para pagar a los acreedores que sí habían entrado al canje de la deuda reestructurada, este fondo buitre obtuvo una orden judicial de embargo contra ese dinero. De este modo, ya sin tiempo para apelar, Perú se vio obligado a pagarle a Elliott Associates para no volver a caer en default soberano.

Volviendo al proceso argentino, los buitres no son tontos. Saben que las reservas del país ascienden a casi 42 mil millones de dólares, por lo que en teoría el país debería estar en condiciones de afrontar la deuda. Pero la cuestión es la consecuencia que acarrearía que Argentina le pague el 100% a los buitres: los bonistas que entraron al canje podrían invocar el principio de pari passu (obliga a un tratamiento igualitario para todos los acreedores), para que el país salde el total de la deuda que tiene con ellos. Esto elevaría la suma de 1.330 millones de dólares a 43 mil millones de dólares, por lo que ni siquiera alcanzarían las reservas del Banco Central.

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