Cuidado con el peso de la deuda

Hace unos días estuve mirando un documental que había visto hace un par de años y que hace meses, cada vez que pensaba en la economía chilena, me venía dando vueltas en la cabeza.

Se llama “I.O.U.S.A.” y es, a grandes rasgos, sobre la enorme deuda que pesa sobre las espaldas del gobierno federal de Estados Unidos (y, por ende, de cada uno de los estadounidenses). El título es un cruce entre la expresión IOU (I owe you), que quiere decir “te debo”, con USA, lo que formaría algo como “Le debo a Estados Unidos” o “Te debo a ti, Estados Unidos”.

La película nos muestra la manera catastrófica en que el país ha ido aumentando sus niveles de gasto sin generar ingresos, llevando su deuda externa a niveles casi inimaginables. 

El documental, lanzado en 2008, hace referencia a un nivel de deuda de USD 8,7 billones (11 ceros después del 7), equivalente al 64% del PBI de Estados Unidos. 

Pero hoy ese nivel es del 100% de los USD 14 billones de la primera economía del mundo (doce ceros después del 14), una deuda que hace un par de años puso al país al borde de la cesación de pagos, cuando no quedaba más plata para pagar. 

De haber sido cualquier otro país del mundo, esto habría sucedido irremediablemente. Pero a último momento el Congreso autorizó el elevamiento de su límite de deuda. Con eso, fueron a la Reserva Federal (Fed), el banco central, y simplemente emitieron más dólares para pagar. 

Estados Unidos tiene “la maquinita” para imprimir y si necesita plata no tiene mayores problemas en echarla a andar.

Entonces todo el relato de la película se desenvuelve en torno a la Coalición Concord, una ONG que aboga por que el país baje sus niveles de deuda. Las entrevistas a la “gente de la calle” son aterradoras, reflejando el más absoluto desconocimiento respecto de las finanzas del país y, lo que es peor, los muestra como inocentes (o inconscientes) respecto de las consecuencias que esto puede traer para las futuras generaciones. “Jefferson dijo que era inmoral que una generación cargara sus deudas a la siguiente”, dice en un momento el fundador de Agora Financial, Bill Bonner. 

Ahora, ¿qué tiene que ver esto con Chile?

Si lo miramos de lejos, no mucho. Más allá de la reducción en el superávit comercial del país chileno (el resultado que se obtiene cuando se exporta más de lo que se importa), que incluso cayó en déficit en septiembre y octubre del año pasado, las cuentas fiscales están sanas y la regla del superávit estructural –en términos generales- se ha respetado. 

Pienso que lo que más tiene que ver con Chile –y que fue lo que me quedó dando vueltas en la cabeza- es una pequeña parte donde se asocia el comportamiento fiscal de Estados Unidos con el comportamiento financiero de las personas. Esto lo vemos a través de un satírico sketch televisivo con el comediante Steve Martin como un padre de familia a quien le regalan el libro “No compre lo que no puede pagar”. 

“¿Y entonces cómo compro cosas?”, responde él. 

“Bueno, usted puede ahorrar primero”, le dicen. 

“Muy bien, lo cargaré a mi tarjeta de crédito”, replica Martin, con cara de no entender.  

Y en este momento se abre un nuevo capítulo dando ejemplos de un Estados Unidos lleno de gente con deudas financiadas a través de la “bicicleta financiera”: pedir plata para pagar deudas, y luego pedir para ese préstamo. Y así, ad infinitum. O hasta que se nos corte la cadena. 

Una idea que se hace cada vez más real en Chile.  

ADMINISTRANDO RECURSOS

Una vez un amigo me dijo: “La economía es el arte de la administración de recursos limitados para la satisfacción de necesidades diversas”. La trampa que nos hace creer muchas veces la economía de mercado, a través del uso del crédito, es que es posible satisfacer todas esas necesidades como si los recursos fuesen, por el contrario, ilimitados.

Por ejemplo, el padre de una amiga tiene varias tarjetas de crédito y pagó, SIEMPRE, el mínimo mensual en cada una de ellas. De esta manera consume como si tuviera mucho, y paga lo que en realidad tiene, que no es demasiado. Pero como nunca se sobregiró y su historial crediticio está inmaculado, entonces todo el mundo le sigue prestando. 

Él dice que espera llevarse esa enorme deuda a la tumba. 

Yo creo que antes de eso algún error lo dejará al descubierto, y no tendrá con qué pagar. Probablemente sus hijos deberán salir al rescate. 

AHORRO NEGATIVO

Actualmente Estados Unidos mantiene una tasa de ahorro negativa. “El concepto de sacrificarse para construir un mañana mejor ha sido dejado de lado por el vivir día a día, el crédito fácil y la sociedad de consumo”, dice en cierto punto uno de los entrevistados.

Eso también me suena bastante a Chile. 

En este punto, la película se pregunta si las bajas tasas de ahorro responden a una cuestión de decisión y voluntad personales o si hay otras fuerzas, exógenas a las familias, que presionan para que ocurra de esta manera. 

Y pienso que hay un poco de esto y un poco de aquello. Los hábitos de las personas cambian, pero hay que generar las condiciones para que esto suceda. 

En este juego de fuerzas, una muy importante es el propio Estado. A través del banco central, que con la fijación de las tasas de interés nos dice “cuánto vale” el dinero (una explicación sobre la relación entre las tasas de interés y el costo del dinero la puede encontrar en la columna Lo que debe saber para invertir en oro), implícitamente dirige los flujos de dinero en una u otra dirección. 

Con tasas altas (dinero caro) la gente pone su plata en los bancos, que le pagan un buen interés por manejar ese bien preciado; con tasas bajas (dinero barato) la gente saca la plata de los bancos y busca otra formas de capitalización de esos recursos. En Estados Unidos es común que el destino de esos fondos sea la Bolsa de Nueva York. 

Y tasas bajas, de paso, pueden fogonear la inflación, con lo que la gente también suele destinar sus fondos hacia el consumo, buscando adelantarse a los aumentos en los precios de los bienes. Ergo, una forma, de parte del Estado, de estimular el consumo, es bajar las tasas de interés. 

(DIGRESIÓN: Un ejemplo de esto es Argentina, donde con una inflación del 25-30% anual el consumo se mantiene rampante. Para las personas, comprar cosas es la mejor manera de evitar la depreciación de su dinero.)

Entonces, cuando la Fed baja las tasas de interés lo que en el fondo está haciendo es forzar a que las personas saquen la plata de los bancos y la lleven a la Bolsa. De esta forma, las empresas obtienen financiamiento barato y pueden invertir para echar a andar la economía. Al mismo tiempo, se incentiva el consumo, con lo que las empresas encuentran una respuesta a estas mayores inversiones. 

Pero demasiado dinero fácil por mucho tiempo puede crear una falsa sensación de riqueza. 

Y es nuevamente lo que, creo, está pasando en buena parte de Chile. 

“Los seres humanos no pueden prevalecer a menos que piensen en el futuro”, dice en un momento el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan. Aunque al hombre, apuntado por muchos como uno de los principales responsables de la actual crisis financiera de Estados Unidos, no se le mueve un pelo con la afirmaci

ón, de todos modos lo que dice es interesante. 

De cazador y recolector se pasó a la agricultura, un salto que necesitó, sin dudas, de la previsión como un eje fundamental del trabajo. Una vez instalados, hubo que construir refugios duraderos más allá de las tiendas de campaña. 

Y así sucesivamente…

“Sabemos lo que es un día lluvioso y si éste llega queremos estar preparados para ese momento”, dice una pareja de trabajadores chinos que gana diariamente USD 10 cada uno y se las arreglan para ahorrar más de la mitad de ese ingreso. 

Sí, USD 20 diarios entre dos personas. Cinco veces por semana, cuatro semanas, son USD 400 para dos personas. Poco menos de CLP $200 mil mensuales.

Y ahorran más de la mitad.

Usted, probablemente, se encuentra en otra posición, un poco más holgada que la de los trabajadores chinos. Lo sé, es otra cultura, una donde el ahorro está fuertemente arraigado, pero de todos modos es mejor prepararse, aunque sea un poco, por si viene un día lluvioso. 

De partida, no hacer como el papá de mi amiga.  

Al contrario, tal vez sacar una pequeña porción de los ingresos mensuales para destinarlos a un “fondo de cobertura” o similar. 

Y luego, de a poco, ver qué se puede hacer con esto.

Porque muchas veces la libertad no es sólo poder hacer lo que se quiera sin control o regulación mediante, como vociferan muchos adalides del neocapitalismo. Pienso que la libertad es, en el capitalismo, la posibilidad de poder acceder a recursos determinados cuya administración decida uno mismo. 

“Libertad es nunca tener que pedir permiso”, decía el villano Gordon Gekko en Wall Street

“El tema no es la libertad, es el dinero”, decía el comediante Bill Hicks. 

Entonces, si se encuentra con noticias como que los chilenos gastan en marzo un tercio más que en cualquier otro mes del año, y que por eso Los bancos tienen listos sus créditos para marzo, piénselo dos, tres y cuatro veces antes de dar “el sí”. 

Sobre esto y mucho más trata la revista InversorGlobal Chile, a cuyo resumen puede acceder haciendo click acá

Le deseo una excelente semana. 

Felipe.

PD: Si desea ver la película, lo invito a hacerlo a través de un click acá.

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