Argentinos que regalan su dinero

Federico Tessore

Algo extraño está pasando en la economía argentina…

El poder sindical alineado con el Estado admite que está estancada, Cristina festeja porque según el INDEC la economía del país creció 1,9% en 2012, superando la “gran crisis internacional…”, y como si esto fuera poco, Venezuela -el modelo político del Gobierno argentino- entró en una nueva y drástica devaluación de su tipo de cambio.

Sí, algo anda mal, y algunos están comenzando a darse cuenta…

Venezuela es un claro reflejo de lo que se viene en la Argentina en breve. El diario El Cronista relataba la nueva devaluación de la siguiente manera:

      A partir del 13 de febrero, tras los feriados por el Carnaval, la cotización del bolívar pasará de 4,3, que regía desde 2011, a 6,3 por cada dólar, de acuerdo al anuncio del ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, el pasado viernes. La medida implica una fuerte pérdida de valor de un sablazo en relación al billete estadounidense.

      Se trata del quinto ajuste cambiario en Venezuela desde 2003, cuando el país instaló un férreo control cambiario, pero el primero en ausencia del presidente Hugo Chávez (…)

      El ajuste reducirá el valor en dólares de la deuda interna del Gobierno de 43.000 millones a casi 30.000 millones, según la consultora Ecoanalítica, y el Estado recibirá más bolívares por sus exportaciones en dólares de petróleo, que responden por 96% de las divisas.

      La cuenta podrá aliviar el déficit fiscal de 16% del PBI en un año de elecciones municipales, en el que tampoco se descartan comicios para elegir al sucesor de Chávez, en caso de que sus problemas de salud le impidan asumir de hecho el Gobierno, escenario en el que el oficialismo concentrará sus esfuerzos para instalar la figura de Maduro, ungido por Chávez como su heredero.

      El impacto negativo de la depreciación del bolívar será el aumento de los precios, en un escenario de inflación altísima, que terminó en 20,1% en 2012, lo que reducirá el poder adquisitivo de la población.

      Todos los productos regulados (por el Gobierno) y de la dieta básica tienen componentes importados y sufrirán ajustes de precios, dijo el economista Orlando Ochoa, profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, a la agencia AFP.

      Como el Gobierno anunció la medida con anticipación, miles de venezolanos corrieron desde el sábado a los supermercados para abastecerse de comida, temiendo repuntes de precios.


Y mientras esto pasa en Venezuela, la inflación en Argentina se disparó en el mes de enero. Según las consultoras privadas los precios subieron 2,6%. Anualizando este número ya estamos superando el 30% para 2013.

Si esto pasa, nuestro tipo de cambio estará cada vez más atrasado. Es decir, nuestros productos serán cada vez más caros en dólares. Las exportaciones bajan y las importaciones suben. Por lo tanto, la necesidad de devaluación sube. Y si esto pasa, nuestra economía se estancará más, con cada vez menos empleo y menos actividad.

Se puede decir que entramos en una especie de “circulo vicioso”. Una variable mueve a la otra, todas para el lado negativo. Un castillo de naipes que se cae sin prisa pero sin pausa.

El lector “optimista” me preguntará: “¿pero cómo, no hay ninguna buena noticia en la economía argentina?” Bueno, sí, hay buenas noticias.

La buena noticia es que esta crisis será tan fuerte, tan destructiva, que luego de sufrir mucho mientras ésta se desarrolle, ya no quedarán argentinos que defiendan estas políticas irresponsables nuevamente. 

Todos los argentinos sin excepción se darán cuenta de que el camino de controlar la economía -de ahogar la iniciativa privada, de pelearse con el mundo, de tener déficits fiscales impagables, de imprimir dinero sin respaldo, de no respetar contratos, ni la ley, y de gastar los ahorros de la nación, entre otras medidas irresponsables e irracionales- siempre, siempre, termina mal.

No quedará un solo argentino que no tenga duda de eso.

Otro lector un poco más negativo seguramente me pregunte: “¿Pero por qué va a pasar esto luego de la nueva crisis que se dará pronto, si después de la de 2002 esto no pasó? ¿Si luego de la hiperinflación de 1989 tampoco pasó? ¿O si luego del Rodrigazo de 1975 tampoco pasó?”

Bueno, realmente no sé qué puede ser diferente hoy…

¿Tal vez estemos ante una crisis más fuerte que la de esos años? No creo. ¿Peor que la híper del 89/90 y peor que la destrucción de 2002? No creo. ¿Distinta? Tal vez, pero no mucho. Los problemas son siempre los mismos: enorme déficit fiscal, a veces financiado con deuda. Otras veces financiado con emisión.

¿Una crisis con más prensa que las anteriores? No creo tampoco. Casi todos los medios de la Argentina hoy están controlados por el Estado…

¿Más peleados con el mundo que antes? Bueno, un poco puede ser, pero no mucho más que las veces anteriores. Todas esas crisis pasadas coinciden con peleas con el FMI, el Banco Mundial y algún otro “culpable de nuestros males” del momento…

Bueno, está bien, le tengo que admitir que no tengo muy claro por qué esta vez será diferente. Tal vez es sólo una sensación o un deseo. Un deseo que esta vez sea diferente…

Pero la realidad es que poco podemos hacer por las “reacciones colectivas” y mucho podemos hacer por nosotros mismos. El cuento de que el contexto determina a una persona no me convence del todo.

A pesar del descontrol financiero crónico de la Argentina, usted sí puede manejar su dinero y finanzas con responsabilidad. Si aún no hizo nada por usted mismo, por su futuro y su familia, aún puede hacerlo. 

Apúrese porque el tiempo es cada vez menor. Verá, si usted tenía pesos hace un año y medio, hoy tiene un 40% menos en términos de dólares. Y si no hace nada, dentro de un año seguramente tenga otro 40% menos.

¿Usted se quiere quedar en pesos porque le gusta el riesgo? 

Bueno, está muy bien, pero por lo menos haga inversiones que valgan la pena. Asuma riesgos interesantes, riesgos que le puedan dar alguna rentabilidad. 

Porque si usted hace un plazo fijo con esos pesos, va a “ganar” un 15% por un lado. Los intereses. Pero va a perder un 30% por el otro lado. La inflación. 

¿Quiere comprar bonos argentinos? ¿No le parece mejor idea ir al casino? Las probabilidades de uno y otro son más o menos parecidas y creo que se va a divertir más en un casino que en una sociedad de Bolsa.

¿Quiere comprar una propiedad en la Argentina? Entonces va a invertir en un mercado cuyo nivel de operaciones bajó 50% durante el último año y cuyos precios no bajaron en la misma medida. ¿Está seguro de que esto implica una buena inversión…?

¿En qué invertir entonces?

Bueno, no es fácil. Es cierto, quedan pocas inversiones que valgan la pena en la Argentina hoy. Pero algunas aún hay.

En el Reporte Mensual de Recomendaciones Crisis & Oportunidad del jueves pasado recomendamos una nueva inversión que sí vale la pena. Una muy arriesgada también. Con probabilidades ciertas de terminar mal. Pero por el otro lado, si termina bien -como creemos-, le puede brindar al inversor la posibilidad de multiplicar su dinero 10 o 20
veces.

Es el tipo de “riesgo inteligente” del que le hablaba hace un rato. Los emprendedores argentinos son conocidos mundialmente por su poder de innovación y adaptación a condiciones cambiantes. Es que si pueden manejar un negocio en un país como la Argentina, lo pueden hacer en cualquier parte del mundo…

Por lo tanto, invertir en startups puede ser una buena manera de asumir riesgos inteligentes con su dinero. El riesgo es alto. Pero la ganancia potencial también. Es decir, el premio que usted puede recibir es interesante.

La startup que recomendamos es una empresa nueva basada en Internet que tiene mucho potencial para crecer no sólo en Argentina, sino en toda América Latina. 

Como pequeño inversor es difícil acceder a este tipo de empresas. Hay muchas startups que se lanzan todos los años, pero muy pocas tienen el potencial de crecimiento suficiente para que sea atractivo para un inversor. Los suscriptores de Crisis & Oportunidad acceden a este tipo de compañías -listas para invertir- cada dos o tres meses.

Pero eso no es todo, también recomendamos invertir en bonos de países emergentes. Es que hoy se da la rara particularidad de que los bonos de los países emergentes como Chile, Colombia, México, Singapur o China son más seguros que los de Estados Unidos o Francia. No sólo ofrecen mejores rentabilidades, sino también -y más importante aún-, menores riesgos.

Los países emergentes en general tienen sus cuentas equilibradas. No gastan más de lo que les ingresa. A diferencia de los desarrollados, que están inmersos en un festival de emisión y deuda que los argentinos -bueno, que algunos argentinos- sabemos cómo termina…

En Crisis & Oportunidad le acercamos una chance única para acceder a estos bonos en monedas de naciones emergentes con sus pesos devaluados.

Si aún no es suscriptor de Crisis & Oportunidad, yo lo haría ahora mismo haciendo click aquí.

Si no asume el control de sus finanzas personales ahora mismo, tiene grandes posibilidades de quedar en el decreciente grupo de argentinos que invierte en plazos fijos en pesos y pierde dinero cada vez más rápido. 

En realidad, cuando el mal negocio es tan claro, no es justo decir que estos inversores “pierden dinero”. Vamos a decir que se trata de un grupo de particulares argentinos que voluntariamente le entregan su propio dinero a los políticos argentinos para que se sigan divirtiendo…

Es cierto, cada uno hace lo que quiere con su plata y se divierte a su manera…

Le deseo una excelente semana de inversiones,

Federico Tessore,
Para InversorGlobal Argentina.

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