Argentina y el grado de inversión: ¿misión imposible?

Nicolás Billia

Hay ciertos problemas que se están volviendo sistémicos dentro de la estructura económica argentina. Alineada con su par de Venezuela, ambos países se han encargado de ir a contramano de Latinoamérica, ya que las demás naciones de la región crecen con una economía saneada, con inflación y emisión controladas y con un Producto trepando a un ritmo promedio en torno al 5% anual. Sin ir más lejos, la confianza de los inversores en los países latinoamericanos puede verse de manera cabal en Chile, cuya moneda fue la de mayor apreciación en la región frente al dólar. O en Bolivia y Paraguay, que han emitido bonos en dólares a tasas ínfimas, aprovechando los bajos tipos de interés que hay a nivel global.

Y lo que ocurre en Argentina es que se han dado ciertos factores, interrelacionados entre sí, que la han alejado de aquellos tiempos de prosperidad, cuando era uno de los motores de Latinoamérica. En primer lugar, su divorcio de los organismos internacionales de crédito ha sido un factor influyente en el apartamiento de Argentina de la realidad latinoamericana. Actualmente, el país tiene una calificación B3 de Moody’s con perspectiva negativa tanto en su deuda de moneda extranjera como doméstica. El título argentino es considerado “bono basura” por la agencia de ratings.

La deuda de 9 mil millones con el Club de París es otro tema que tiene en vilo a Argentina. Con la expulsión de los mercados de deuda hace más de diez años, la Argentina se muestra orgullosa de esta ficticia “independencia” que ha logrado de los organismos internacionales para exprimir las arcas de entes domésticos, como la ANSES o el BCRA. Lo que la actual administración no se da cuenta es que incluso los modelos económicos amigos están empezando el brazo a torcer: Venezuela devaluó su moneda un 50% y Ecuador estaría considerando volver a los mercados de deuda internacional después de ocho años.

Cómo lograré el grado de inversión

Muchos se preguntarán cómo podría Argentina lograr el grado de inversión. Desde Moody’s apuntan que las políticas del país deberían volver a ser predecibles y consistentes. Sumado a esto, aducen que la clave estará en la resolución con el Club de París, los fondos buitre y el hecho de que se arregle la cuestión de las distorsionadas estadísticas del INDEC.

Otra cuestión que viene emergiendo, además del conflicto con las calificadoras, es que el BCRA no viene arrancando 2013 de la mejor manera. La reticencia del campo a liquidar toda la cosecha –buscan hacerlo con un tipo de cambio más favorable, esperando una devaluación- hizo que el Banco Central pudiera comprar apenas 28 millones de dólares, según publicó Ámbito Financiero esta mañana.

Desde la consultora EconViews, de Miguel Kiguel, esgrimen que en lo que va del año las reservas del BCRA cayeron en 1.000 millones de dólares, merma que se fundamenta con lo explicado previamente respecto a la expectativa de los productores. Sumado a esto, agrega que se pagó deuda por unos 250 millones de dólares, los depósitos públicos en divisa norteamericana cayeron unos 350 millones de dólares y los depósitos privados unos USD 400 millones.

Bancos: un sector desfasado de su realidad

En el reciente informe de crecimiento de PBI en 2012 se mostró que, del 1,9%, 1,3 puntos provinieron del sector bancario, ilustrando las fortalezas que el sector supo mostrar el año pasado, con las instituciones presentando sólidos balances.

Por otro lado, muchos se preguntarán por qué las calificadoras han arremetido tan severamente contra ellos.

En diálogo con InversorGlobal, Valeria Azconegui, analista de Banking en Moody’s, explicó los fundamentos teóricos de este fenómeno. “Dentro de la metodología de Moody’s se incorporó una nueva métrica de análisis, que mide la correlación entre los bancos y el soberano del país donde opera”.  En ese sentido, explica que “el 80% de los bancos tenía una nota que superaba la del soberano”. Con la nueva medición, desde la calificadora decidieron poner los bancos bajo revisión, principalmente para analizar su situación debido al riesgo local al que están expuestos por operar en argentina. Y para analizar la fortaleza financiera de las instituciones, se determinó ubicar el riesgo base de los bancos en línea con el soberano.

“Cuando calificamos la fortaleza intrínseca de un banco, medimos la capacidad de generar ingresos, sumado al soporte accionista (la casa matriz de la institución) y el soporte sistémico (banco central que lo regula, influencia de éste en la institución madre en caso de stress financiero y  el porcentaje cuyos depósitos representan dentro del sistema integral)”.

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