Argentina y Brasil, una relación con “atraso”

Nicolás Billia

La interdependencia de Brasil y Argentina a nivel comercial es una novela latinoamericana que muchos ya conocen.  En el medio de la historia surgieron posibilidades incluso hasta de desdolarizar la comercialización entre ambos países.

Argentina y Brasil comparten un denominador común: sus respectivas monedas se han apreciado fuertemente contra el dólar en el comercio internacional, pero en base de medidas contrapuestas. En los últimos años, la fortaleza que ha ganado la moneda carioca se debe a que la economía ha crecido y ha sobrepasado la performance de varios desarrollados. En cambio, la apreciación del peso argentino se ha dado a través de medidas artificiales encabezadas por el Gobierno a través del BCRA, comprando dólares masivamente para que no se genere una devaluación que atice aún más la galopante inflación.

Rebobinando en la historia, el real brasilero tuvo un proceso de apreciación incesante en términos reales entre 2003 y 2011, con sus consecuencias en 2012. Este fenómeno fue tal que algunos lo compararon con el famoso Plan Real, lo que fue para Brasil un espejo de la Convertibilidad argentina de los años 90. Según la consultora Econométrica, la corriente de apreciación fue tan fuerte que llevó a la economía brasileña a crecer apenas 0,7% en los primeros nueve meses de 2012, en línea con una recesión de la industria manufacturera.

A diferencia de Argentina, que tiene que rezar para lograr afluencia de capitales extranjeros, Brasil tuvo que tomar el bisturí y empezar a tomar medidas para cortar el ingreso de dólares, que estaban ejerciendo presión apreciativa sobre el real. “Con la llegada del Gobierno de Dilma Rousseff, la política monetaria se encargó de cortar esta tendencia. Frente a esto, redujo la SELIC (la tasa de referencia brasileña) en un punto porcentual hasta 7,25% e impuso un tributo a la entrada de capitales especulativos de 6%”, relata Econométrica en un informe de research.

Este movimiento tuvo éxito, ya que desde mediados de 2011 el real acumula una devaluación de 33% en valores nominales respecto al tipo de cambio multilateral, que mide la performance frente a las divisas de los socios comerciales.

Peso vs Real

A diferencia de lo que ha ocurrido en los últimos ocho años, es decir, que el peso ha tenido una pérdida de competitividad de 55% frente al dólar, podría decirse que en el largo plazo la paridad con el real ha sido a la inversa.

Según un informe de AMF Economía, si se toma el tipo de cambio de inicios de 2005 y se lo compara con los niveles actuales, la moneda brasileña perdió alrededor de 10% frente al Peso argentino. Y considerando un horizonte más extenso (R$ 3,13 promedio del período 2005-2012), dicha divisa experimentó un debilitamiento aún mayor con relación al peso (19%).

En ese sentido, la marcada apreciación del peso frente al real, también influida por el atraso de la divisa doméstica frente al dólar, no es positiva en vistas de la dependencia que tendrá Argentina de la recuperación del comercio con Brasil para el crecimiento. Hay que tener en cuenta que el 20% de las exportaciones argentinas van al país vecino.

No obstante, desde AMF calculan que se mantendrá la tendencia de apreciación del peso sobre el real, tocando los picos que la paridad alcanzó en 2008, cuando la misma era de ARS 2,53 / R$ 1.

A modo de corolario, aducen que para lograr un tipo de cambio de equilibrio para ambos países se necesitarían correcciones cercanas al 20%,  con un dólar en torno a AR$ 6,20 o de un real que se dirija a la zona de R$ 1,60 por dólar. Aquí se podría empezar a hablar de un contexto cambiario-comercial más favorable para la Argentina.

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