¿Será 2013 el año del shale gas?

Aquellos individuos que son fieles seguidores de publicaciones financieras de sitios especializados, habrán visto que últimamente la gran mayoría de éstos hablan del shale gas: destacan precios deprimidos y un gran potencial. Es una materia prima que es de uso múltiple, ya que sirve para ser desde combustible para autos, hasta para estufas hogareñas. En ese sentido, en el “radiopasillo” del mercado hace tiempo que se corre la frase de la “Revolución del Shale Gas”.

Numerosos informes han apreciado los avances tecnológicos en materia de explosión de petróleo y shale como un driver vertebral de la economía estadounidense. Otros analistas sostienen que este commodity podría ser igual de disruptivo que el Internet en la década del 90, cuando se gestaba la burbuja puntocom.

No obstante, a pesar de los halagos al shale gas, siempre hay jugadores de Wall Street que tienen visiones escépticas frente a los activos que están de moda, como es el caso de este commodity.

Veamos qué dicen los analistas sobre el futuro del shale gas:

Sería difícil no pensar en que muchos han apostado al futuro de este commodity. Esperan rendimientos onerosos de la economía estadounidense, sumado a que todos van detrás del objetivo “largoplacista” de la autosuficiencia energética de la primera economía del mundo. Pero, como varias cosas en la vida, tiene las dos caras de la moneda.

Arthur Berman, un reconocido geólogo, en declaraciones al medio The Motley Fool, dice que ha analizado meticulosamente cientos de pozos de shale gas y que llegó a la conclusión de que los análisis de Citigroup y otros bancos han sido demasiado optimistas. Sostiene que fallaron por no tener en cuenta la rápida tasa de deterioro en los pozos de shale gas, punto en el que hizo bastante hincapié.

En North Dakota se ha publicado que se está produciendo shale gas a un ritmo de 700 mil barriles diarios que, según Berman, es una cifra más que considerable pero que “es muy difícil de mantener en el largo plazo”.

Este proceso de merma en la oferta de gas natural podría ser un punto de partida para que finalmente despeguen los precios, que han estado deprimidos por un largo tiempo. No obstante, una suba de precios podría venir acompañada con un alza de costos, por lo que firmas como Cheseapeake o Encana podrían perjudicarse. Distinto es el caso de empresas como Ultra Petroleum, que explotan este commodity a costos bajos y con escalabilidad.

Habrá que ver qué nos deparará el mercado de gas natural. Por las dudas vaya reservando algunos barriles.

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