Los cuatro factores de la inversión en recursos naturales

La mayoría de las decisiones del mercado implican “probabilidades”: eventos que son más probables que ocurran; “posibilidades”: eventos que pueden, pero que es poco probable que ocurran; “cuándos”: eventos que van a ocurrir, pero que no podemos determinar el momento; y “si”: eventos de los cuales el propio resultado es incierto.

Especular sobre los resultados de los eventos “probable” y “cuándo”, es casi siempre más rentable que apostar en resultados de eventos “posible” o “si”. Los escenarios “posible” o “si” pueden ser buenas inversiones, cuando los potenciales riesgos y recompensas están desproporcionadamente a favor de uno, pero sólo cuando uno puede permitirse un resultado infructuoso. Al determinar el espectro de los resultados, que van desde “posible” hasta el más “probable”, un inversor puede tener su cartera en una posición más equilibrada y preparada para tener éxito, a pesar de las incertidumbres inherentes de los mercados.

PROBABILIDADES

Las probabilidades son eventos que son más propensos a ocurrir, basados en la consideración de la evidencia. No son “certezas”, sino previsiones. No son del todo fiables, pero cuando se tiene una opinión cuidadosamente estudiada sobre los resultados que están dentro de esta categoría, esto puede mejorar su desempeño competitivo cuando la mayoría de los participantes del mercado ni siquiera se hacen la pregunta.

En las inversiones en recursos naturales, la identificación de resultados probables nos da la oportunidad y capacidad de actuar en una clara ventaja sobre otros competidores del mercado que están menos preparados. Por ejemplo, los mercados de recursos naturales y commodities son cíclicos, de intensivo capital y volátiles. Estas características son a menudo inconvenientes y a veces desconcertantes, pero también -a veces- ampliamente predecibles, aunque no necesariamente en el momento justo. Los mercados de recursos tienden a funcionar y los períodos de precios bajos dan lugar a períodos de precios altos y viceversa. Esto es cíclico.

Durante los períodos de precios bajos, por ejemplo, en el gas natural o el uranio hoy, se estimula la demanda y se limita la oferta. La demanda aumenta porque la utilidad del producto incrementa para los usuarios, mientras que la conservación y la sustitución caen. Además, los bajos precios fomentan la adaptación de fabricación y utilización. Esto se puede ver ahora en los mercados estadounidenses de gas natural, ya que la abundancia de oferta y sus precios bajos permiten que la calefacción a gas derrote a la de combustible, impulsa el uso de abonos y productos químicos, facilita la conversión de generación eléctrica de petróleo y carbón a gas, e incluso promueve la adaptación del gas natural como combustible de motor, en lugar de la gasolina y el diésel.

Así, los precios bajos estimulan la demanda, aunque también frenan la oferta. Teniendo en cuenta los precios actuales, los productores de gas natural en Estados Unidos y Canadá no están ganando su costo de capital ni pudiendo cubrir sus costos de operación. Por lo tanto, estos productores tienen poca probabilidad de gastar miles de millones de dólares en el desarrollo de nuevos suministros y pueden cerrar proyectos en su totalidad.

Dado que los consumidores utilizan los inventarios existentes, sin que haya nueva producción, la disminución en las industrias extractivas reequilibra los mercados de gas natural. Este proceso lleva tiempo, porque los productores seguirán produciendo gas en ambientes de bajo precio para tratar de recuperar el capital invertido en la capacidad productiva, a menudo produciendo bienes hasta o por debajo del nivel de sus costos de producción en efectivo.

Si la oferta sigue en baja y la demanda sigue creciendo, los precios tendrán que subir. Cuando éstos comienzan a voltearse, los mercados a veces omiten lo que se podría describir como un equilibrio de precios. La utilidad derivada de un gas barato da como resultado una multiplicidad de usuarios y tipos de demanda; los mercados se quedan retrasados en su reacción a los altos precios, aunque por supuesto que al final se ponen al día. La suba de precios no estimula la oferta ni fácil ni rápidamente, ya que los productores puede que no confíen en las primeras señales de precios o pueden carecer de la capacidad financiera o física para producir más gas para tomar ventaja de ese mercado renaciente. Estos rezagos estructurales en las funciones de oferta y demanda existen en casi todos los mercados, pero debido a la naturaleza intensiva en capital del negocio de los commodities, son especialmente pronunciados en el sector de los recursos naturales.

Con el tiempo, los altos precios del gas natural desalentarán la demanda mediante la conservación y la sustitución, y fomentarán la oferta a través de la inversión y las nuevas tecnologías. Y así, el ciclo comenzará de nuevo. Los precios bajos crean precios altos, y los precios altos crean precios bajos.

Por lo tanto, los períodos de precios elevados son cada vez más altamente probables como consecuencia directa de los períodos de precios bajos. En la jerga financiera, un “mercado alcista” es una consecuencia probable de un “mercado bajista”.

POSIBILIDADES

La especulación de pozos de perforación es el recurso clásico de especulación de “posibilidad”. La perforación inicial en un mineral o la perspectiva de petróleo y gas pueden aportar un valor añadido extraordinario “si” es exitoso, que es, por desgracia, inusual. No todos los pozos son iguales, por lo que algunos tienen más potencial que otros. En particular, los pozos perforados con posterioridad al descubrimiento de un agujero pueden agregar información valiosa con mucho menos riesgo que la perforación de un prospecto virgen. La tentación asociada con la perforación inicial es la “posibilidad” de un potencial de valor de diez veces en un plazo corto por un retorno que puede recompensar a los pocos afortunados que participaron desde temprano del descubrimiento.

No hay nada malo con la especulación agresiva que está presente en las apuestas sobre las posibilidades de si uno puede permitirse el riesgo. Los que participen en estas actividades aprenden exitosamente a estudiar, de manera muy cuidadosa, los datos asociados con el riesgo. En la especulación de perforación, factores tales como el muestreo de superficie, estudios geoquímicos, datos sísmicos y cartografía geológica, son factores que un especulador de perforación puede estudiar con el fin de evaluar adecuadamente el riesgo que está asumiendo. Es de suma importancia, dados los riesgos que se asumen en la especulación de “posibilidad”, participar sólo en los resultados que pueden ser extraordinariamente lucrativos, si se tiene éxito. En este “juego”, los éxitos ocasionales deben amortizar muchos fallos más frecuentes, por lo que las recompensas deben ser muy importantes.

Teniendo en cuenta que el fracaso es el resultado esperado en la inversión de “posibilidad”, la disciplina de aminorar las pérdidas es un factor crítico para una estrategia exitosa. Si, por ejemplo, la especulación implica apostar por un resultado positivo de un taladro de perforación y el agujero no funciona, su razón de poseer la acción ha desaparecido y usted debe venderla y aceptar su pérdida antes de que crezca. La esperanza no es una estrategia. Sus triunfos esporádicos tienen una mejor oportunidad de amortizar sus pérdidas si usted tiene la disciplina para reducir las mismas.

También es importante no asumir demasiadas apuestas de “posibilidad” correlacionadas. El alto riesgo político no siempre se correlaciona con una potencial recompensa. La tentación de invertir de esta manera me sucede con frecuencia cuando asumo un riesgo político descomunal. La naturaleza del riesgo político es que estados cruciales que fallan a menudo se recuperan, mientras que las sociedades muy ricas suelen deteriorarse, pero el momento y la certidumbre de esta observación es tan tenue que las apuestas políticas de riesgo más extremas son “posibilidades” en lugar de probabilidades.

Una apuesta de riesgo política de “posibilidad” se produjo en 1999, durante el conflicto en la República Democrática del Congo. Esta tierra rica en minerales fue acosada por un Gobierno central cleptómano, sacudida por una guerra civil multipartidista, dirigida por militares y bandidos privados e infestada de malaria, sida, ébola y cólera. No era un lugar ideal. Pero yo sabía que no se iban a agotar los minerales, como consecuencia de enfermedades o de la estupidez, y aposté en un par de depósitos que estaban al menos nominalmente controlados por extranjeros de renombre. Lo mejor de estas “apuestas” fue pasar de USD 0,30 a USD 19, mientras regresaba una sensación de estabilidad y mejoraban los mercados mineros de renta variable. Pero podría haber perdido fácilmente el 100% de mi inversión. Hacer apuestas políticas no correlacionadas es más prudente, aunque tener una “cartera” en países como éste sigue siendo una estrategia de riesgo muy alta.

CUÁNDOS

Los eventos “cuándo” tienen una certeza razonable de ocurrir, pero son inciertos en el tiempo. La mayoría de los especuladores son tan perezosos, que invierten en eventos “si” como si fueran eventos “cuándo”, lo que hace que tener acciones especulativas -especialmente en los mercados volátiles- sea algo muy traumático para ellos. Usted debe usar esta tendencia a su favor. Un evento que usted cree que es muy probable de que se produzca, a pesar de que el momento sea cuestionable, puede ser una buena especulación.

Para ilustrar esto, está la incertidumbre de 2008, cuando se presentaron dos circunstancias “cuándo”. Encontramos un grupo de acciones que están vendiéndose con un descuento mayor al 50% respecto a la posición de efectivo que tienen en la actualidad y otros activos en el mercado a un valor de cero. Una recuperación de los valores en efectivo o valores cercanos en efectivo eran una certeza a la vista, pero en esos momentos el miedo era tal que la mayoría de los especuladores no estaban dispuestos a asumir el riesgo del tiempo. Por suerte, nosotros no tuvimos miedo y cosechamos una buena recompensa. Al mismo tiempo, algunos de los “activos de ingresos de infraestructura” más finos (oleoductos, instalaciones portuarias, terminales, etcétera) se vendieron hasta el punto de que los altamente confiables flujos de ingresos fueron descontados al 15%, además de dar mayores rendimientos. Parecía cierto que estos flujos de ingresos estables podrían sobrevivir a cualquier mercado con el tiempo, ya que un ingreso confiable está demandado, pero los inversores estaban tan traumatizados que estas inversiones “cuándo” estuvieron mendigando durante seis meses.

Miro la degradación del dólar estadounidense (y tal vez de todas las monedas) como un evento “cuándo”. De hecho, sospecho que ya ha comenzado. La inflación, según se informa en el IPC (Índice de Precios al Consumidor), es ciertamente menor, pero ellos no compran donde yo lo hago. Mire la escalada de los precios de loscommodities, incluso en esta economía tan mansa. El numerador de precios es menos importante cuando el denominador está cayendo constantemente.

Tal vez estoy equivocado acerca del momento, pero es poco probable que muchos de nosotros apostemos en contra de esto siendo un “cuándo”, en lugar de un evento “si”.

SI

Los eventos “si” son los más peligrosos dentro de los escenarios especulativos, ya que giran en torno a la esperanza, a diferencia de las probabilidades o las posibilidades. Una especulación “si” es más a menudo una mera racionalización, una excusa para seguir manteniendo una acción cuya pérdida debe ser evidente. Una especulación de un taladro, del cual su tesis fue refutada, es un ejemplo clásico. Muchos especuladores se niegan a aceptar sus errores, diciendo que “tal vez tendrán más suerte con su siguiente intento”. Es una buena manera de pensar, si se combina con el conocimiento de la geología y la consideración cuidadosa. Pero la mayoría de los especuladores “si” a menudo carecen de estos conocimientos. Ellos tienen que recordar que las empresas rara vez perforan sus peores ideas en primer lugar.

Varios de mis colegas de la industria de la inversión están haciendo declaraciones “si” sobre la economía de Estados Unidos y sobre el dólar, en mi opinión. “Si” somos capaces de lograr el compromiso bipartidista (¿compromiso con qué?), “si” podemos resolver el abismo fiscal (resolver nuestro problema de deuda acrecentando la deuda), “si” podemos crecer para salir de la deuda…

Así que hay cuatro temas críticos en la especulación y la inversión. Es importante categorizar sus decisiones con un filtro de “probabilidad, posibilidad, el cuándo y el si”, y considerar sus acciones en este contexto. Esto modera sus expectativas y, sobre todo, la exposición a riesgos indebidos.

Gracias por leer.

Rick Rule.
Fundador de Sprott Global Resource Investments, Ltd.

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