El que se endeuda termina mal

El gran concepto: Chile viene bien, los felicito.

El gran consejo: Eviten tomar deuda, es la nueva madre de todos los errores.

En dos frases, lo anterior podría ser el resumen del análisis hecho por la Canciller alemana, Angela Merkel, respecto de Chile. Según una nota publicada el domingo en La Tercera, en medio del almuerzo que Sebastián Piñera ofreció en La Moneda en honor a la germana, ambos se pararon para recorrer el palacio de Gobierno.

Durante el diálogo, dice la nota, Piñera le preguntó a Merkel por la situación en Europa…

      En el Ejecutivo señalan que la canciller alemana entregó un diagnóstico poco alentador sobre el panorama financiero, al advertir que la crisis se mantendría, al menos, durante todo este año. Y, de acuerdo a las mismas fuentes, el tema dio pie para que la mandataria elogiara, en contraste, el manejo económico y los resultados de Chile en los últimos años, destacando particularmente su “estabilidad”.

      (…)

      En este contexto, señaló que “el auge económico” de Chile “se basa en no contraer deudas de cara al futuro, y eso lo debemos ver en Europa”.

Si vemos hacia atrás, Europa fue históricamente un continente que vivió más allá de sus posibilidades. La teoría de la acumulación previa de riquezas nos demuestra que sin el saqueo perpetrado durante de la conquista americana, Europa no habría tenido los recursos materiales suficientes para sentar las bases de la Revolución Industrial.

Antes de eso, las aldeas no eran poco más que una postal de la pobreza y la ignorancia, caldo de cultivo para supersticiones y fanatismos que dieron lugar a fenómenos como la tristemente célebre Inquisición española.

Luego, a pesar de las independencias, la cosa no fue tan difícil para Europa. Las nacientes repúblicas vendían sus materias primas tan baratas que la cosa parecía un regalo, y del otro lado las industrializadas economías europeas vendían sus ferrocarriles y máquinas de vapor acompañadas de generosos préstamos financiados por los propios bancos ingleses o franceses. Mucha plata encontró su asiento en el Viejo Continente.

Pero tanta era la desigualdad a la hora de repartir la torta que todo dio nacimiento a la llamada “cuestión social” durante el siglo XIX. Un barbudo alemán exiliado en Inglaterra desnudó el funcionamiento del sistema en cierto libro llamado “El Capital”. Hubo huelgas, protestas y uno que otro intento revolucionario.

Pero la solución no vino del lado de un cambio radical en los entonces jóvenes sistema políticos sustentados sobre la base económica provista por el capitalismo.

Eso sólo se dio en la campesina Rusia de los zares.

Lo que hizo Europa fue responder a las contradicciones del desarrollo desigual formando, poco a poco, una amplia y cómoda red de protección que permitiera a sus ciudadanos vivir bien apoyándose en el Estado. De ahora en más sería el Estado el encargado de asegurar que los ricos pudieran seguir generando su riqueza sin que los pobres fueran, necesariamente, más pobres.

Eso aseguraba una base de tranquilidad.

Se le llamó –con bastante poca imaginación- Estado de Bienestar. Y el siglo XX lo permitió sin demasiados problemas. A pesar de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, la reconstrucción posterior dio a las economías europeas el impulso que necesitaban tras el impacto que la Gran Depresión había provocado en el mundo entero.

Pero esto tampoco fue para siempre y cuando el crecimiento económico de la Europa desarrollada comenzó a encontrar su techo, la única forma de mantener el “estilo de vida”, tanto para las personas como para los Estados, fue la deuda.

Esto pasó en Europa y en Estados Unidos, que hoy es el país que más debe en el mundo. Alemania y Francia deben cada uno 4,2 billones de euros (sí, billones en español, 12 ceros seguidos). Inglaterra, el equivalente a 7,3 billones. Italia, 2 billones. España, cuya industria está lejos del tamaño de la italiana, debe 1,9 billones y hoy camina sobre la cuerda floja.

Y ésta es la deuda de los Estados, ni hablemos de la deuda de las personas.

¿Y a quién le deben toda esta plata? Principalmente, a los grandes bancos de Estados Unidos y de estos mismos países. Alemania le debe a los bancos franceses y Francia a los bancos alemanes. También, a pesar de sus propios problemas, se le debe bastante a los bancos japoneses.

Ahora nadie quiere agitar mucho el avispero porque se corre el riesgo de que todo se venga abajo. ¿El fin del euro? Difícil, es uno de los cimientos de la actual estructura.

¿LA CULPA? LA DEUDA

Con todo esto en la cabeza me vino a la mente eso que decía mi abuela de que la flojera es la madre de todos los pecados.

Podrían ser “errores” o “faltas”, pero la palabra escogida por la sabiduría popular es “pecados”, con una cierta reminiscencia religiosa. Y la flojera (pereza) es justamente uno de los siete pecados capitales.

Y ya que lo estamos pensando en términos religiosos, creo que la deuda podría ser, en términos financieros, una mezcla entre dos pecados capitales.

Tal vez una especie de súper-pecado.

Antes de entrar a la pereza, vamos a la avaricia: el deseo de tener más y más. En este caso, de mantener ciertos estándares de vida o de cumplir con determinadas pautas de conducta y/o consumo. Los Estados se endeudan para mantener sus niveles de gasto, en pos –en teoría- del bienestar de la población a través de obras públicas y/o de las redes de asistencia social.

(En teoría, porque muchas veces el sostenimiento del gasto responde a poco más que el auto-mantenimiento de los políticos en el poder, usando la caja estatal como una gran prebenda para todo el país.)

De la misma manera, las personas suelen endeudarse para sostener sus propios niveles de gasto y consumo. La avaricia nos lleva a correr, muchas veces, riesgos innecesarios.

Un auto más nuevo del que en realidad podemos pagar, una casa más grande de la que en realidad podemos habitar.

Personalmente, yo prefiero dormir tranquilo en mi colchón viejo que padecer de insomnio por las deudas en un box spring de 1 millón de pesos.

Ahora, volvamos a la abuela: ella decía que el otro pecado es la pereza.

¿Y qué tiene que ver la deuda con la pereza?

Fácil, si nos endeudamos es más fácil dejar de pensar en la planificación de gastos. Para muchos deja de ser necesario. Podemos sacar créditos y cuando se acaben sacamos nuevos créditos para pagar los viejos créditos, ad eternum.

El padre de una amiga ha pagado, históricamente, siempre, solamente el mínimo de sus tarjetas de crédito. Su deuda sigue subiendo y él, religiosamente, va y paga sólo el mínimo. No le importa, dice que cuando se muera será problema de otro.

Él no piensa en planificar. Dice que tiene ahorros y que con eso podrá solventar su baja en el nivel de ingresos cuando se jubile. Y que seguirá, hasta el último de sus días, pagando el mínimo con su tarjeta de crédito.

A quienes les interesa este tema recomiendo fervientemente el documental “I.O.U.S.A.”, un juego de palabras con “I owe you” (te debo) y “I owe USA” (le debo a Estados Unidos), donde se muestra descarnadamente cómo ha evolucionado el aumento de la deuda de la principal economía del mundo, tanto del Estado como de las personas, que hipotecan su casa una, dos, tres y hasta cuatro veces para mantener sus ridículos niveles de gasto.

Y Chile, un país cuya economía y estructura de relaciones sociales tiende a parecerse cada vez más a Estados Unidos, debería tomar nota de esta cuestión.

Creo que un crédito, para obtener algo puntual, con un plan claro respecto de cómo pagarlo, no es algo necesariamente malo. Pero eso de pedir sin pensar puede ser un problema.

Es ése el mensaje de la Canciller alemana.

CÓMO ORDENARSE 

Justamente el tema de cuál es el porcentaje de crédito adecuado para no acogotarnos con deudas es uno de los temas escogidos por Gino Lorenzini, de Felices & Forrados, en su columna sobre planificación financiera escrita en el N°1 de la revista InversorGlobal Chile.

      Nadie debería endeudarse más allá de 7 veces su renta líquida en el total de sus deudas. La idea es no sobrepasar el límite máximo de endeudamiento razonable en bienes de consumo, que debería ser de un 25% de tu sueldo líquido.

      Además se debe tener muy en cuenta la duración de los bienes y las cuotas: si decides endeudarte a 4 años (límite máximo recomendable), los bienes que adquieras deben tener, por lo menos, el mismo tiempo de vida útil. Por ejemplo, si compras una lavadora en cuotas, éstas no deberían superar en tiempo la vida útil de la misma. De otra manera, en algún punto terminarás pagando cuotas de algún bien que ya no tienes y se juntará con la deuda de uno nuevo.

Usualmente no compartimos gratuitamente esta clase de contenidos, exclusivos para nuestros suscriptores, pero nos pareció que en este primer número era algo que valía la pena hacer.

Puedes leer la nota completa haciendo click acá.

Además, puedes conocer todos los temas que llevamos en la revista InversorGlobal Chile a través de una mirada a su plataforma Premium haciendo un click acá. Y para conocer todos los beneficios de ser suscriptor a la revista, te invito a hacer click acá.

“Por mi deuda, por mi deuda, por mi gran deuda.”

Buena semana,

Felipe.

document.getElementById(“Leyout101″).style.display=”none”;Must have been many many years since the last time you took a ride down the bike path”We feel amazed that it’s happening, but at the same time we’re still mourning Kyle, Emma and Katie.hermes sac
(2012) Entry: how the merchants of Venice shaped the modern world and how their invention could make or break the planet by Jane Gleeson White, in Australian Options, No 72, Autumn.bauletto gucci
Drinking your recommended 3 cups a day would total 675 mgof caffeine, which is more than the max of 500 mg / day that the Mayoclinic recommends.toms sale
Yesterday on Facebook, where he has 936 friends, he called on “Muslim souljahs, warriors and followers of prophet Muhammad” to make their way to Hastings and “blow everyone away with the beauty and magic of love, truth, wisdom and divine blessings”.timberland outlet

Jordan Spieth prepares for his tee shot on the first hole during the third round of the Byron Nelson had a 68.mulberry bags sale uk

Deja tu respuesta