El arte de barrer debajo de la alfombra

Ya a fines del siglo XIX el médico neurólogo austríaco -fundador del psicoanálisis- Sigmund Freud le dedicó litros de tinta. En nuestros días el tema no pierde actualidad. La negación, la de ayer y la de hoy, consiste en enfrentar los conflictos negando su existencia o subestimando intencionalmente su importancia. No se reconoce la realidad amenazante o dolorosa. El individuo se opone a la existencia de aquello que lo puede perjudicar, para protegerse. Sin embargo, no deja de ser un autoengaño.

La relación del Gobierno con el dólar escapa a las explicaciones económico-financieras. Sin un enfoque multidisciplinario no se podría entender. Tal parece que lo que se niega desaparece. No es necesario resolver ni enfrentar aquello que ni siquiera considero. Faltando dos meses para cerrar 2012 la propia presidente, Cristina de Kirchner, decía en un acto en la Casa Rosada: “Van e tener que encontrar otro título, porque cepo queda fantástico, pero no tiene nada que ver con la realidad”. “Me gustaría hablar del término: cepo, como saben, era un instrumento de tortura del siglo XIX, fundamentalmente refleja la inmovilidades sinónimo de que todo está quieto”, profundizó la Mandataria en aquella oportunidad.

A poco andar el 2013 la negación también se hizo presente. “Son cuestiones de grupos minoritarios, que son presionadas y tensionadas por grupos minoritarios y la prensa”, sostuvo recientemente el ex ministro de Economía y actual vicepresidente, Amado Boudou. “Yo pensaría cuántas operaciones hay a ese número ilegal por fuera de la cotización oficial”, agregó. Es cierto, el blue opera entre USD 30 y USD 50 millones diarios. No es un volumen amenazador, pero tiene el componente psicológico de haberse transformado, para algunos, en el único “dólar libre”.

Sea por un componente estacional, como minimizan algunos teniendo en mente las vacaciones, o por un tema de expectativas devaluatorias reales, la brecha entre el paralelo y el oficial se ubica en torno a los 50 puntos porcentuales, como se puede ver en el gráfico a continuación.

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Es una diferencia que de a poco se va colando en el inconsciente de los argentinos. Está en nuestra mente cuando negociamos los salarios y cuando exigimos la actualización del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias. También, trastoca nuestra percepción de los precios de la economía. ¿Usted puede decir con total seguridad que un producto es caro o barato? ¿Con qué lo compara, con lo que le cuesta ese mismo bien en el extranjero? ¿Qué dólar toma para hacer esa comparación?

El Gobierno emprendió la batalla psicológica contra el dólar y está instrumentando una pesificación forzosa de la economía. Si usted sigue estas columnas, sabrá que estoy de acuerdo en el fondo de la cuestión, pero no en las formas. También quiero una economía que piense en pesos, pero no a fuerza de castigos, sino mediante incentivos.

UNA FISURA EN LA ESTRATEGIA

Sin embargo, algo cambió la semana pasada. El ministro de Economía honoris causa,Guillermo Moreno, lo hizo. “Pensar” en un dólar para fin de año “en torno de los ARS 6, equivalente a una devaluación de entre el 18 y 20%, no sería descabellado”, declaró Moreno desde Hanói-Vietnam, donde se encontraba de gira con la Presidente. Tras un gran silencio, alguien habló de devaluación. De pronto, el tema dejó de negarse, para pasar a negar otro: la inflación. Si la devaluación va a rondar los 20 puntos, es lógico inferir que 2013 no será el año de la batalla contra la suba generalizada de precios. Mientras se avala la inflación con el tipo de cambio, se insta a los gremios que no pidan aumentos mayores al 20%, se agregan expectativas devaluatorias y Ganancias dejó de ser un impuesto que tributa sólo el sector más pudiente para alcanzar a 2 millones de trabajadores.

El jefe de Gabinete, Abal Medina -rápido de reflejos- salió a calmar las aguas. “No hay un plan en particular”, sostuvo respecto al dólar, aunque la frase también podría aplicar para la economía en general. “Realmente el dólar está en la cotización que todos conocemos”, sostuvo, sin reparar en que desde la instauración del cepo a la actualidad conocimos más de 10 cotizaciones diferentes, entre blue, dólar tarjeta, contado con liquidación, entre otros.

En tanto, desde la Unión Industrial Argentina (UIA), Ignacio de Mendiguren, tuvo tiempo para hablar de Rodrigazo, ser retado por varios integrantes del Gobierno y pedir disculpas. Respecto del 25% de aumento que piden los gremios, de Mendiguren había dicho: “que no sea un problema de posicionamiento interno de un gremio para que se ponga arriba de otro”. “Ya tuvimos eso en los ’70, cuando Lorenzo Miguel (el líder de la Unión Obrera Metalúrgica, UOM) arreglaba, y lo que era el techo de un gremio después era el piso de otro. Eso terminó en el Rodrigazo”, agregó para que pocos días después señalara que el comentario “no fue feliz”.

Así, de acuerdo con los datos oficiales, la inflación lleva una suba interanual de 10,8%, y el dólar cotiza a ARS 4,97.

No se ponga riguroso. No me diga que usted nunca barrió debajo de la alfombra antes de que llegaran los invitados. Si la situación se complica, compramos una alfombra más grande y listo. Dicen que en el INDEC y en el Banco Central de la República Argentina venden unas muy lindas…

Un saludo cordial,

Ignacio.

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