Una clase media al estilo INDEC

El mes pasado nos enteramos que la clase media argentina se había duplicado entre 2003 y 2009. A través del informe “La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina”, el Banco Mundial (BM) nos explicaba que ese estrato social había trepado de 9,3 millones a la impresionante cantidad de 18,6 millones en el período de tiempo mencionado. La cifra representa 25% de la población total argentina y nos puso a la cabeza del ranking regional, por encima de Brasil, con 22% y Uruguay, con 20%. Aquellos países con los que tanto les gusta compararnos, diría no sin ironía, Cristina de Kirchner, apuntando a la oposición, al FMI y a todos los molinos de viento que enfrenta este quijotesco Gobierno.  

Es más, fue la propia Cristina -con un patrimonio de ARS 82 millones- la que se reconoció como una orgullosa perteneciente de esta clase media argentina, al momento de presentar un informe. Por supuesto que se trata de noticias para celebrar. Hablan de una movilidad social impresionante que vale la pena destacar y analizar. Hasta el más furibundo opositor deberá revisar con cuidado qué sucedió entre esos dos años para que se produjera este cambio. 

Sin embargo, tampoco parece lógico caer en triunfalismos o utilizar esta clase de informes para la chicana política. Mucho menos concluir los esfuerzos y pensar que ya lo logramos.  A casi un mes de que se conoció este estudio del BM (se presentó el 13 de noviembre), hay ciertos matices que le quiero mostrar. 

Primero y principal, hay que saber de dónde veníamos, para explicar el camino que recorrimos. En 2002 recién estábamos sentando las bases de la recuperación económica –tras el default de 2001- e implementando una fuerte devaluación que nos brindaría el envión competitivo necesario para poder reactivar la economía e insertarnos en el mundo.  Resiliencia, un concepto no muy definido pero que pinta con detalle al argentino. No es la capacidad de no caerse –por supuesto- sino la de mostrar flexibilidad y levantarse tras el golpe.  No hay que subestimar el “efecto rebote”.

A modo de segundo matiz, habrá que decir que las cifras en las que se basó el BM para realizar su análisis son las del INDEC. Sí, la tan cuestionada Encuesta Permanente de Hogares que difunde el organismo. “La afirmación sobre la relevancia de los sectores medios puede estar arrastrando el problema de que el Banco Mundial hace las comparaciones en base al dólar y en un contexto de retraso del dólar en la Argentina, obviamente los ingresos terminan siendo más elevados que en los otros países”, decía por esos días Claudio Lozano, diputado nacional por el FAP, en declaraciones que recogió El Cronista. Y agregaba: “La vulnerabilidad de los sectores medios en la Argentina sigue siendo elevadísima”.

El dólar –como bien marca el diputado- es uno de los puntos clave de este análisis. El atraso cambiario se volvió uno de los principales lastres de la economía local. Tanto así, que el Gobierno –no sin demora- tomó nota y aceleró la tasa de devaluación. Durante el primer trimestre del año –la misma se ubicó por debajo de 10%- mientras que en los primeros días de este mes la tasa anualizada araña los 20 puntos. 

CLASE MEDIA BLUE

Éste es un punto que por supuesto afecta la relación con nuestro principal socio comercial. El BM definió como persona de clase media a todos aquéllos que disponen de más de USD 10 dólares diarios para vivir. La semana pasada, la consultora Econométrica divulgó un informe titulado: “Mientras Brasil busca salir del atraso cambiario, Argentina entra”. A continuación, los conceptos más destacados del estudio: 

       Desde la llegada del nuevo Gobierno se intenta desandar el camino que llevó a la apreciación del real. Para ello se bajó la tasa de interés nuevamente a un dígito (actualmente a 7,25% anual) y se impuso un impuesto a entrada de capitales “especulativos” con una tasa de 6%.

      Según cálculos del Banco Central de Brasil, la devaluación nominal de 33% que acumula el real desde mediados de 2011, permitió una devaluación del tipo de cambio real multilateral de casi 23% en igual periodo, ponderado por sus principales socios comerciales.

      El nuevo contexto de precios relativos y estímulos al consumo vía políticas fiscales y monetarias expansivas, están dando el marco macroeconómico para quitar a la industria paulista de la recesión, luego de año y medio en terreno recesivo que llevó la producción a niveles previos a la crisis subprime, 4 años atrás.  

     En efecto, en el mes de octubre, por primera vez la industria manufacturera brasileña reflejó un incremento interanual positivo de 2,2%. Si bien todavía el acumulado en lo que va del año refleja una contracción de -3,0%, se espera un rebote con mayor fuerza para lo que resta del año y principalmente para 2013.

     Desde que Brasil dio señales de desandar el camino a la apreciación, los capitales redujeron a la mitad su ritmo de ingreso a Brasil. En 2012 la entrada de capitales a la economía es casi de igual proporción al déficit en cuenta corriente del Balance de pagos (2,2% del PBI), lo que no permite al Banco Central acumular grandes cantidades de reservas internacionales como en el pasado. De hecho, sólo crecen 6,7% a octubre último.

     En suma, Brasil desanda el camino que lo llevó al atraso cambiario, tras perder el crecimiento económico y dejar la industria en recesión. En poco más de un año quitó a la moneda del terreno del atraso y ya empiezan a observarse señales de reactivación en la industria. Lamentablemente, mientras Brasil busca salir del atraso cambiario, Argentina entra.

Habrá que ver si el cambio que evidenció el Gobierno respecto de la moneda en diciembre es el comienzo de una seria política económica para ganar competitividad o un acto reflejo para reducir la brecha entre el dólar blue (informal) y el oficial.

Por otra parte, para quitarle la estacionalidad –referente a la crisis del 2001- al informe del BM, vale la pena ver el estudio que desarrolló el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA). De acuerdo con esta investigación, que también utiliza datos del BM, pero con un marco temporal entre principios de los años 90 y 2009, el crecimiento de la clase media argentina pasó de 44% a 57% (13 puntos), mientras que en Brasil la suba fue de 20% a 47% (27 puntos); en Chile de 20% a 53% (33%); y en Uruguay de 50% a 75% (20 puntos). Así lo demuestra el gráfico a continuación.

Gráfico

¿Por qué, en esta perspectiva de largo plazo, otros países progresan más que Argentina? Se cuestiona el informe. La respuesta que dan en Idesa es que: lo que el estudio está sugiriendo es que, más allá de las particularidades de cada país, en general, Brasil, Chile y Uruguay han demostrado gestionar mejor las reformas de la década de los años 90 y, por esa vía, aprovechar con mayor intensidad la bonanza económica iniciada a comienzo de siglo.

Por ejemplo –agrega el informe-, en materia previsional, Gobiernos con orientaciones ideológicas muy diferentes, como los de Uruguay y Chile, centraron esfuerzos en perfeccionar el sistema mixto que combina capitalización con reparto. Ninguno cayó en la tentación de utilizar fondos públicos para distribuir indiscriminadamente jubilaciones, como la Argentina. Tampoco montaron mecanismos que de manera discrecional y poco transparente reparten enormes masas de recursos para subsidiar empresas públicas y privadas. En este aspecto resulta muy ilustrativa la actitud del Gobierno de Uruguay que, frente a la inviabilidad de su empresa aérea estatal, prefirió la dura opción de la quiebra antes que dilapidar recursos como lo hace Argentina con Aerolíneas. En igual sentido, no abusan de la propaganda oficial, ni del uso del empleo público para distribuir favores políticos y personales. Otro rasgo diferenciador es que no desconocen que el impuesto inflacionario es altamente regresivo y perjudicial, por eso se ocupan de no generar déficits fiscales no financiables.

Un saludo, 

Ignacio.

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