Un simple truco para incrementar sus rendimientos

Federico Tessore

El término “inversor pasivo” no es muy atractivo. Pero en realidad, la mayoría de nosotros terminamos actuando como tal. Cuando ahorramos para nuestra jubilación o retiro estamos invirtiendo a largo plazo, por lo tanto, nos convertimos en inversores pasivos.

Este tipo de ahorristas invierten a mediano y largo plazo y, en general, optan por realizar una inversión y la esperan por muchos años. Es decir, no son estrategas que están comprando y vendiendo constantemente acciones ni fondos. Sino que eligen una táctica y la mantienen por muchos años.

Vamos a un ejemplo. Supongamos que un inversor quiere invertir en acciones de Estados Unidos. Existen miles de “papelitos” en ese país, pero lo más recomendable es primero optar por las acciones de empresas más importantes y establecidas. Existe un índice que agrupa a las 500 firmas más grandes de Estados Unidos y se llama S&P 500. Éste no es ni más ni menos que un índice que promedia el desempeño de estas 500 acciones.

El inversor pasivo sabe que históricamente éste tuvo un retorno del 11% anual. Esto si tomamos los últimos 100 años de historia de este índice. Ahora, esto es un rendimiento promedio, por lo tanto, implica que algunas acciones rindieron más que el 11% anual y otras menos.

A diferencia del inversor pasivo, el llamado inversor activo en este escenario intentará focalizarse en elegir las mejores acciones de este índice. Es decir, tratará de descartar aquéllas que rinden menos que el promedio y buscará aquéllas que lo hacen por encima de la media.

Como esta actividad requiere mucho tiempo y capacitación, y aún así uno no puede estar seguro de lograr buenos resultados, el inversor pasivo -que generalmente no tiene tiempo ni ganas de pasarse gran parte de su día analizando acciones- elige tomar el promedio. Se conforma con un rendimiento del 11% anual.

Este tipo de inversor pasivo, en el caso de optar por invertir en el mercado estadounidense, tiene que hacerlo a través de algún instrumento financiero que le permita acceder a estos rendimientos promedios. Tradicionalmente estas herramientas reciben el nombre de Fondo Común de Inversión o Mutual Funds. Estos fondos tienen más de cien años de historia y eran una forma muy eficiente de invertir en carteras de acciones o bonos.

¿Por qué un inversor que quiere invertir en un índice como el S&P 500 necesita invertir en un Fondo de Inversión?

Principalmente porque es muy caro invertir en las 500 empresas de forma individual. Si tenemos en cuenta que el mínimo de inversión es de USD 1.000 por acción, necesitaría USD 500.000 para invertir en todas las empresas que conforman el índice. Un monto no muy accesible para el inversor individual. Por eso se crearon los Fondos de Inversión, que permiten acceder a carteras como las de S&P 500, pero con un mínimo mucho más accesible, de tan sólo USD 1.000.

Pero aquí no termina la historia. Hace algunos años, aparecieron los ETFs (Exchange Traded Funds) que terminaron por revolucionar el mundo de las inversiones financieras. Los ETFs son instrumentos que son muy parecidos a los Fondos de Inversión, pero con una característica diferencial muy simple: son más baratos.

Los ETFs, al igual que los Fondos de Inversión, replican carteras. Dicho de otro modo, éstos son vehículos de inversión para acceder a otras inversiones. De esta manera, le facilitan al ahorrista individual la tarea de invertir y, como dijimos, de una manera mucho más económica que los Fondos de Inversión.

Por lo tanto, desde hace algunos años los inversores pasivos pueden elegir entre los ETFs y los Fondos de Inversión a la hora de depositar sus ahorros en un índice como el S&P 500. Lo concreto es que ambos instrumentos tienen costos muy diferentes. Mientras que los gastos anuales promedio para los ETFs van desde 0,1% hasta 0,65%, en el caso de los Fondos de Inversión éstos oscilan entre 0,1% y 3%.

Y aunque la diferencia a primera vista puede no parecer muy relevante, lo concreto es que en inversiones de largo plazo el impacto de este tipo de comisiones puede ser determinante.

Veamos un ejemplo práctico. Supongamos que se invierten USD 1.000 en cada uno de estos instrumentos. Asumiremos para cada uno el ratio de gastos promedio de la industria, es decir, 0,3% para los ETFs y 1,5% para los Fondos de Inversión. Suponemos, además, que la rentabilidad de cada uno de los instrumentos es del 10% anual.

Como podemos ver en el recuadro, la diferencia en el retorno neto puede ser de gran magnitud, sobre todo para períodos largos de tiempo.

GRAFICO IPSA VS S&P 500
Al principio, el contraste puede no parecer muy relevante, pero si analizamos períodos de 30 o 40 años, la diferencia es importante. ¡Llega a la mitad! Y 30 años puede parecer mucho, pero una persona de 35 años que está armando su retiro está invirtiendo a 30 años.

Por este simple motivo, aunque también haya algunos más, los ETFs están ganando mucho peso en el mundo de las inversiones pasivas. Es por ello que como inversores, nosotros debemos invertir nuestro dinero en estos instrumentos, ya que tienen menos costos que los Fondos de Inversión.

Para dejar esta diferencia aún más clara veamos el siguiente gráfico:

GRAFICO IPSA VS S&P 500
Pero los ETFs no sólo son atractivos por el bajo costo, sino también por las enormes posibilidades que brindan. Gracias a ellos, los ahorristas podemos depositar nuestro dinero en una gran variedad de activos. Podemos encontrar ETFs de alternativas de inversión inimaginables. Sería muy largo enunciar todos los diferentes tipos de ETFs, pero para hacerlo más simple, piense en una alternativa de inversión y es muy posible que exista un ETF que la replique.

Todas estas posibilidades permiten armar una cartera diversificada, eficiente y transparente a bajo costo. Por tal motivo, los ETFs representan la herramienta ideal para que un inversor individual logre planear su futuro financiero eficientemente. Y como vimos, los resultados en relación a la rentabilidad pueden ser realmente asombrosos.

¿Cómo acceder a la posibilidad de invertir en ETFs?

Estos instrumentos cotizan en la Bolsa de Estados Unidos, por lo tanto, necesitaría tener una cuenta en un broker online estadounidense. Esto no es complicado, se puede abrir en pocos pasos por Internet.

Más allá del esfuerzo, no tengo duda de que vale la pena que todo inversor recorra este camino. El mundo de posibilidades que se le abre cuando logra tener acceso a esta herramienta es inimaginable.

Le deseo una excelente semana de inversiones,

Federico Tessore,
Para InversorGlobal Chile.

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