Oportunidad en las acciones que salen de los grandes índices

Ignacio Olivera Doll

Buenos Aires

Provocan el rechazo de todo el mercado cuando son expulsadas de los principales indicadores de Wall Street. Pierden liquidez y se desploman a valores mínimos. Sin embargo, en algunos casos no es más que el comienzo de una auspiciosa recuperación que podría dejar buenos retornos a los más atentos. Cuál fue la suerte que corrieron las compañías que este año cayeron en desgracia en los principales índices de la Bolsa de Nueva York. 

El desplazamiento bursátil las convierte de un día para otro en acciones despreciables de las que muchos prefieren huir: una señal de venta que los inversores intentan seguir en masa de la manera más rápida posible. Son, en esas semanas, las grandes despechadas de Wall Street: empresas que, de un momento a otro, perdieron los beneficios de la enorme visibilidad y buena liquidez que siempre asegura el hecho de pertenecer a la lista de integrantes índices como el Dow Jones Industrial, el S&P 500 o el Nasdaq, los tres principales indicadores de la Bolsa de Valores de Nueva York.

Es la historia que le espera a aquellas compañías que, repentinamente, se ven expulsadas de estos índices por una caída en el volumen negociado o en la capitalización bursátil de sus papeles: un pánico generalizado en el mercado las golpea con un movimiento exagerado hacia la baja, en los primeros días de un divorcio, que, de todos modos, no parece ser irreversible.

El pronóstico inmediato sobre ellas suele ser apocalíptico: ninguno de estos papeles puede evitar desplomarse en los días siguientes que le siguen a la decisión de ser deslistadas de estos grandes indicadores. Podrán dar fe de esto, por ejemplo, las doce compañías que sólo en el último año los especialistas de Standard & Poor’s resolvieron reemplazar por otras: Alpha Natural Resources, Lexmark, DeVry, Goodrich, Progress Energy, Sara Lee, Motorola Mobility Holdings, El Paso, Novellus Systems, Supervalu, Medco Health Solutions y Constellation Energy Group.

“Tanto el Dow Jones y el Nasdaq, como el S&P 500, son en general índices estables. La salida de ellos indica inmediatamente que la compañía ya no va a ser tan líquida, ya que el sólo hecho de estar en el índice aporta una importancia grande relativa. El Dow, por ejemplo, nuclea a las 25 compañías de mayor capitalización. Y los grandes fondos de pensión se centran, en general, en las compañías más grandes del mercado para resolver sus inversiones”, explica a InversorGlobal el analista de Silver Cloud Advisors, Javier Salvucci.

Sucede, según cuenta, de manera idéntica a cuando una compañía argentina abandona el Merval, el índice que nuclea a las acciones líderes de la Bolsa de Buenos Aires. “La empresa pierde estatus porque, si sale, indica que su volumen negociado fue menor. Enseguida se puede ver perjudicada”, afirma.

Sucedió con la compañía de industria aeroespacial Goodrich, que fue deslistada el 26 de julio pasado y reflejó una caída del 21% en las primeras semanas tras el hecho; con la cadena de supermercados Supervalu, que cayó un 70% desde el 30 de abril (día de su expulsión) hasta el 25 de julio; con la empresa de servicios educativos DeVry, que retrocedió 10,5%, o la tecnológica Lexmark, que perdió un 10% en los días siguientes.

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