Lo que sobra es dinero

Por Federico Tessore

Reportando desde Miami, Estados Unidos

Existen personas que piensan que tienen todas las respuestas. Ellos siempre saben qué es lo que se debe hacer, en todas las situaciones.

No es raro ver que muchas de estas personas son políticos profesionales y forman parte de los Gobiernos. Esto explica por qué todos los días tenemos que escuchar grandes declaraciones de intención de los Estados del mundo.

Como, por ejemplo: “sabemos cómo reducir la pobreza en muy pocos años” o “vamos a mejorar el sistema educativo rápidamente”.

Estos “planificadores centrales” tienen las respuestas para todo y nos dicen qué podemos y qué no debemos hacer. Por ejemplo, en Argentina recientemente se prohibió poner saleros en las mesas, mientras que en Estados Unidos se limitó el tamaño de las duchas de los baños.

Los tentáculos del Gobierno llegan a nuestra mesa o a nuestro baño. Los planificadores están en todos lados.

Pero no se preocupe, este no es un problema que encontrará sólo en su país. Existen “planificadores centrales” en todas partes del mundo.

Aunque parezca mentira, Estados Unidos nos está dando una prueba elocuente de las consecuencias de estas políticas. El que supo ser uno de los países más libres del mundo, hoy se ha convertido en la cuna de los “planificadores centrales”.

La Reserva Federal de esa nación (Fed) es un ejemplo de esta corriente intervencionista por la que Estados Unidos está pasando. Sus estrategias son cuanto menos asombrosas.

La semana pasada, su presidente, Ben Bernanke, dijo que su principal objetivo era impulsar la baja del desempleo.

Un objetivo muy noble por cierto. Ahora, la pregunta que surge es: ¿cómo planea hacer esto Bernanke?

Bueno, no se asuste, la Fed no piensa contratar a los millones de estadounidenses que están sin empleo. Lo que sí planea hacer es incentivar a las empresas a contratar más personal. En realidad, lo que está haciendo la Fed es prestarle dinero a todas estas compañías para que contraten empleados.

Este préstamo es por supuesto a una tasa de interés de casi cero, es decir, presta dinero casi gratis. Pero cuidado, puede parecer muy generosa la Fed, pero tenga en cuenta que se trata de un préstamo de un dinero que no tiene.

Sí, leyó bien. Hace un tiempo que Estados Unidos tiene un déficit asombroso. Este año estará en torno a 9% del PBI. Y además, la proporción de deuda al Producto total está llegando a 100%. Por lo tanto, ¿cómo va a prestar dinero la Fed si no lo tiene?

 

 

 

 

 

 

 

 

Bueno, simple, va a empezar a utilizar la maquinita de imprimir dólares, que funciona muy bien por suerte.

Y no sólo eso. La Fed también planea mantener la tasa de interés muy baja, lo más cerca de cero posible, por lo menos hasta tanto el desempleo oficial en Estados Unidos baje de 6,5%. Hoy está cercano a 8%.

Lo que “estima” la Reserva Federal es que hay una conexión entre tasa de interés baja y desocupación. Ellos piensan que manteniendo la tasa de interés baja van a incentivar a las empresas a pedir dinero prestado -total es casi gratis- y con éste las compañías van a contratar más empleados.

Pero hay un pequeño problema. La misma Reserva Federal admite que no está totalmente segura de que esto vaya a ocurrir realmente. El diario The New York Times lo explicó de la siguiente manera:

     En una conferencia de prensa, luego de dos días de reunión del comité de política económica de la Reserva Federal, el señor Ben Bernanke sugirió que la Fed estaba llegando a su límite de influencia en el desempleo.

   “Si tuviésemos la varita mágica para bajar el desempleo hasta 5%, por supuesto la usaríamos”, contestó cuando le preguntaron sobre si la Fed podía hacer más. “Pero hay límites en términos de la dinámica de la economía, en términos del poder de esas herramientas y en términos de los costos y los riesgos que están asociados a una emisión muy alta.”

Conclusión: ni el mismo Bernanke está seguro de que esta política vaya a funcionar para reducir la desocupación. Estamos ante un “planificador central” un tanto dubitativo.

Es que la historia y el sentido común nos llevan a pensar que esto efectivamente no va a funcionar.

Piense: si el desempleo está tan conectado con la tasa de interés, ¿por qué en la década de 1990 y en la de 2000 -cuando las tasas estaban altas en Estados Unidos- había una situación de pleno empleo? ¿Y por qué hoy -con tasas de interés cerca de cero- hay desempleo récord?

¿No sería más eficiente que los “planificadores centrales” de Estados Unidos dejaran al libre mercado definir cuál sería la tasa de interés de equilibro en su economía? Porque esto en definitiva depende de la cantidad de capital disponible en un país y de la demanda que exista para el mismo. Del juego de estas dos variables surgen los precios.

Si la oferta de capital es muy alta y la demanda baja, el precio del capital baja. Y el precio de éste es la tasa de interés. Tan fácil como eso.

Lo que está haciendo la Fed es distorsionar los precios del capital, fijando la tasa de interés en un nivel muy bajo, mucho más bajo que lo que el mercado fijaría.

Y de esta forma está intentando incentivar artificialmente la economía del país del norte.

En definitiva, está insertando un respirador artificial. Pero una economía, como una persona, no pueden vivir con un respirador artificial para siempre. Por más duro que sea, o se arregla el pulmón o las expectativas de vida son cortas.

Eso mismo pasa con la economía del país del norte hoy. Podrá tener altos y bajos en los próximos años, pero hasta que no se ponga a solucionar sus problemas de fondo, no habrá luz al final del túnel.

La otra cara de la moneda de esta situación es la gran oportunidad que esto implica para América Latina en particular y para el mundo emergente en general. ¿Por qué hablamos de una oportunidad?

Bueno, los inversores estadounidenses hoy están perdiendo dinero con las tasas negativas que impone la Fed. Y como no tienen confianza en su economía y como el premio para invertir allí en realidad no es un premio sino un costo, no les queda otra alternativa que buscar otras inversiones.

E invertir en países latinoamericanos, en aquéllos ordenados y con buenas perspectivas de crecimiento, puede ser una muy buena idea para estos inversores. En el pasado, cuando la economía estadounidense estaba en crecimiento, cuando la confianza era alta y la tasa de interés atractiva, esto no existía.

Pero hoy esa oportunidad existe y los inversores inteligentes y perspicaces la pueden aprovechar. Dirigir parte de sus ahorros a pequeñas empresas que operen en mercados ordenados y en crecimiento puede ser una apuesta con muy buenos retornos.

Por supuesto que no estamos hablando de la América Latina intervencionista y reguladora. Países como Argentina y Venezuela tendrán que vivir con lo propio. Ningún inversor global está interesando en naciones donde las reglas y el derecho de propiedad son laxos.

Pero sí estamos hablando de países como Chile, Colombia o Perú, con números fiscales mucho más ordenados y con un derecho de propiedad más firme. Hasta naciones históricamente relegadas como Bolivia están teniendo lugar en este pelotón.

Sí, aunque parezca sorprendente, hasta el país gobernando por Evo Morales consiguió dinero de los mercados internacionales. En octubre pasado colocó un bono por USD 500 millones a un plazo de diez años a una tasa de sólo 4,875%.

Luego de casi un siglo de no poder conseguir dinero en los mercados mundiales, Bolivia lo hizo y a un costo muy bajo. Es que hoy lo que sobra es dinero. Es sólo una cuestión de comportarse de una forma medianamente seria.

En este contexto, estas empresas de las naciones emergentes no sólo estarán ante una era de alto crecimiento en el propio mundo emergente, sino que también tendrán capital muy barato para financiar su crecimiento.

A medida que los inversores huyen de Estados Unidos y van hacia estos países, la oportunidad es mayor. Estamos ante algo que puede no volver a repetirse.

Ahora, es increíble cómo al final del camino el mercado se sale con la suya. Como no lo dejan funcionar en Estados Unidos, el capital se va y busca otros horizontes. Busca lugares donde le dejen aire, donde le dejen margen para hacer su trabajo: apostar a los proyectos que tengan más sentido y de esta forma promover el crecimiento y la prosperidad.

Sí, ya se, usted desde su posición aún no ve el aluvión de dólares de todo el mundo que llega a su vecindario. Calma, tranquilidad. Este tipo de tendencias toman tiempo en volverse masivas y claras para todos. Pero una vez que se dan, no tienen forma de detenerse.

El desafío es saber anticiparse.

Le deseo una excelente semana de inversiones,

Federico Tessore

Para InversorGlobal

 

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