Las AFP y el colchón nuestro de cada día

“Esto es una situación de rehenes, no voy a arriesgar a mis hombres a que entren ahí para cuidar su dinero”, dice el jefe del operativo policial al hombre, con pinta de alto ejecutivo.

“Pero no se trata de mi dinero, son los ahorros de todos”, responde desesperado el tipo con pinta de ejecutivo mientras apunta hacia el edificio de la Bolsa de Comercio.

“No sé usted, pero mis ahorros yo los tengo debajo de mi colchón”, retruca un policía uniformado, burlándose del hombre.

El diálogo, sacado de Batman: El caballero de la noche asciende, ilustra buena parte del conocimiento que el común de las personas tiene sobre su relación con el sistema financiero y los ahorros de cada uno.

Para ambientarnos, le explico un poco de qué va la cosa. Un grupo de mercenarios liderado por el villano Bane entra y ataca la Bolsa de Comercio de Ciudad Gótica. El objetivo es irrumpir en el sistema de datos de la institución y forzar una transacción financiera no deseada: la venta de las acciones de Wayne Enterprises a una mínima fracción de su valor de mercado.

Con esto, al despertar al día siguiente, Bruce Wayne no tendrá ni un centavo.

“Batman desfinanciado”, podría ser un buen título para una potencial cuarta parte de la saga.

(Comentario aparte. No me quiero pasar de listo, pero en la nota de tapa de la edición argentina de revista InversorGlobal, que titulamos “Las siete plagas de los inversores”, hablamos de la posibilidad de hackers y ataques informáticos como uno de los peligros a los cuales los inversionistas, grandes y pequeños, deberían estar atentos.

“¿Pero a mí quién me va a hacer un ataque informático?”, dirá más de alguno. Bueno, dos ataques informáticos muy comunes son el uso de la tarjeta-coordenadas para sacar dinero de la cuenta corriente de alguien, o la llamada “clonación” de las tarjetas de crédito. Como puede ver, son temas que existen en todos los niveles.)

Disculpe la digresión, estábamos en que un ataque informático a la Bolsa de Gótica dejaría a Bruce Wayne sin un centavo. El hombre con pinta de ejecutivo está preocupado, dice que en el edificio están los ahorros de todos los ciudadanos. El policía se ríe: “yo tengo mi plata debajo del colchón”.

Y la verdad es que ambos tienen razón. Y ambos se equivocan.

Si bien hoy se puede tener una parte de los ahorros debajo del colchón (o, en su versión moderna, una cuenta de ahorro, algo muy similar en términos de rentabilidad), lo cierto es que la gran mayoría de los trabajadores chilenos tiene una buena cantidad de ahorros –que no puede tocar- en el sistema financiero.

“En la Bolsa”, según la descripción del hombre.

Claro, no están en sacos marcados con un signo de “$”, sino que en forma de datos, viajando de un lugar a otro del mundo, llevando y trayendo riqueza de lado a lado como miles de pequeñas y grandes diligencias sin ruedas ni demoras. Todo automático. Todo informatizado. Y aunque de seguro usted ya lo sabe, por las dudas se lo recuerdo: esos ahorros que usted tiene en la Bolsa son el 10% que el fisco chileno saca cada mes del sueldo bruto de cada asalariado, y que pronto también deberán entregar los trabajadores autónomos que “boletean” por sus servicios.

En Chile, este dinero va a las Administradoras de Fondos de Pensiones, entidades que lo invierten en el mercado de capitales tratando de aumentar el monto de los mismos. Y cobrando una comisión en medio, claro.

¿Pero sabe usted dónde invierten su dinero las AFP?

Es duro, pero cada vez menos en Chile.

¿Cómo se condice esto con el hecho de que, por ejemplo, a Chile le acaben de subir su calificación de deuda soberana? Esto, justamente, permite a muchos fondos de pensiones institucionales invertir el dinero que manejan en mercados como el chileno…

Entonces, veamos el extracto de una nota publicada hace un par de meses en El Mercurio:

      Estados Unidos se convirtió en el nuevo destino favorito de las inversiones extranjeras de las administradoras de fondos de pensiones, superando las apuestas en los mercados emergentes y desarrollados de Asia, que históricamente han liderado en las preferencias de las AFP.

      El cambio de tendencia se produjo entre marzo y junio de este año, cuando los activos de los fondos de pensiones en Norteamérica (los cuales casi en un 100% están en EE.UU.) pasaron de representar de un 30% a un 34% del total invertido en el exterior, alcanzando unos US$ 20 mil millones. Mientras que Asia Emergente y Desarrollada bajó su peso dentro del portafolio desde 33,6% a 32,5% de los activos en el extranjero.

O de otra en La Tercera, a mediados de noviembre:

       Por tercer mes consecutivo las AFP continuaron reduciendo su exposición en el mercado local, que en octubre explicó el 63,1% de sus inversiones totales, según informó la Superintendencia de Pensiones (SP).

      De los US$ 157,9 mil millones en patrimonio administrado al décimo mes del año, las inversiones en Chile explicaron US$ 99,7 mil millones.

      En contraposición, los fondos de pensiones elevaron su exposición en el exterior, desde 35,8% en septiembre, a 36,9% en octubre, con un total de US$ 58,2 mil millones. En este rubro destacó el incremento por tercer mes consecutivo en renta variable internacional, que explicó casi 25% de la cartera total de las gestoras. Según EuroAmerica, esto se explicó por “una menor volatilidad en las principales plazas bursátiles extranjeras durante octubre”.

      Igual que en septiembre, los principales inversionistas del mercado chileno volvieron a realizar ventas netas en acciones locales, que el pasado mes alcanzaron US$ 24,5 millones, según cálculos de Banchile, con una inversión acumulada de US$ 429,1 millones en lo que va del año. Esto, luego de una posición compradora en los meses previos, ante los procesos de aumentos de capital y aperturas a Bolsa.

Dos grandes conclusiones. Las AFP están saliendo de Chile para ir a buscar mayores rentabilidades en las Bolsas fuera del país. Y no sólo se están yendo de Chile, sino que también están cambiando sus preferencias en el exterior desde Asia y otras economías emergentes, al más tradicional mercado de capitales de Estados Unidos, que lucha por recuperarse tras la pérdida de credibilidad que significó la explosión de la burbuja inmobiliaria en 2008.

Ojo, que no se trata de una corrida ni nada similar. Pero aunque el cambio sea gradual, un punto que se muevan las inversiones de las AFP son millones que van de un lugar a otro. Y no es que Chile sea una mala plaza, de hecho, con el alza en la calificación de deuda serán cada vez más los capitales que aterricen en el país. Sino que están encontrando otras oportunidades.

Y están mirando, justamente, a la “tierra de las oportunidades”.

El S&P 500, el principal índice de referencia de Estados Unidos, rindió en 2012 poco más de un 12%, comparado con el lento 3,44% del IPSA de la Bolsa de Santiago.

Explicaciones hay muchas. Como ésta que podemos leer en el diario El Mostrador:

      Rodrigo Andaur, gerente de estudios de Invertironline, explica la tendencia de estas inversiones. “Por un lado, las modificaciones a las normas que permiten a las AFP invertir afuera, ampliando los límites en el exterior, y por otro, suena lógico pensar que las AFP aprovechan estos espacios para diversificar de mejor forma sus inversiones. El mercado chileno es pequeño en el orden mundial, poco profundo, salvo pocas acciones”, explica Andaur.

De todos modos, al mantener dos tercios de su cartera en Chile, las AFP siguen entregando resultados bastante pobres en comparación con el rendimiento del S&P 500, al menos en este 2012.

La última vez que me fijé, apenas le ganaban al IPSA, y estaban bastante lejos del S&P 500.

CÓMO APROVECHAR

“Todo muy bonito, ¿pero a mí qué?”, dirá un lector escéptico.

Bueno, muy simple. Si al estar leyendo esta columna tiene por ahí algunos pesitos como el policía de Ciudad Gótica, debajo del colchón, lo primero es que vaya y los saque. Si los deja donde están, a menos que los riegue con un agua encantada, es poco probable que puedan multiplicarse.

Sin embargo, si actúa es probable que otro gallo cante.

Seguro ha escuchado hablar de los fondos mutuos. Bueno, ahí hay una alternativa. Son simples, fáciles de entender y es posible arrancar desde casi cualquier monto. Y aunque su rentabilidad no es descollante, es muy probable que le dejen algún regalito de fin de año que el colchón no le dará…

Ahora, si quiere tomar el control de la situación de manera más activa, Chile ofrece un amplio abanico para el inversor minorista. Una treintena de corredoras permite posicionarse en acciones tanto del mercado local como internacional.

Y casi de la misma forma en que las AFP están saliendo del país en busca de mayores rendimientos, usted puede hacer lo propio, incluso arriesgando un poquito más.

Piénselo, 2013 puede ser el año del despegue para su bolsillo. El año de la salida del colchón.

Le deseo un muy buen fin de semana.

Felipe.

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