Es hora de hablar del aumento de los precios

Ya tocamos el tema un poco por arriba cuando hablamos de las Unidades de Fomento y la manera en que se ajusta este índice en La estrategia para saltar la trampa de la UF, tan importante para todos aquellos que han suscrito, por ejemplo créditos hipotecarios.

También algo mencionamos cuando, al pasar, comentamos en qué tenía que fijarse una persona que busca hacer crecer sus ahorros.

Si bien para muchos chilenos se trata de un problema que es visto como historia vieja, no por eso deja de ser real.

Estoy hablando de la inflación.

Siempre está allí. Latente, agazapada, acechando.

Parafraseando a Serrat, “como un ladrón detrás de la puerta”.

El tema, del cual ya se hablaba bastante entre analistas de mercado y en las redacciones de los diarios económicos, saltó hace un par de semanas al tapete cuando a alguien se le ocurrió preguntárselo a viva voz al ministro de Hacienda, Felipe Larraín, hace un par de semanas.

“Acotados”, fue la palabra que usó Larraín para referirse a los riesgos inflacionarios.

Eso nos dice, como comenté hace un par de semanas, que los riesgos efectivamente existen.

Lo reconoce el ministro, ¿no?

Veamos un poco a qué cosas habría que estar atentos respecto del tema.

ESCOLLOS A LA VISTA

Lo primero es constatar que el asunto ya se comenzó a debatir con todas sus letras en los medios locales. Un poco de manera tangencial, el diario El Mostrador Mercadosviene hace varias semanas hablando de un posible recalentamiento de la economía chilena.

Económicamente hablando, “recalentamiento” es la palabra que se usa entre los especialistas para referirse a una economía que crece a tasas más aceleradas de las que en realidad permiten sus fundamentales y que, por lo tanto, enfrenta dos riesgos principales. El primero es que, de frenarse alguno de los factores que la sostienen, como el consumo o la inversión, se pueda producir una disrupción amplia en el sistema total, frenando en seco el crecimiento del producto del país.

Y este frenazo muchas veces se traduce en una recesión. Si bien técnicamente “recesión” no nos dice mucho: “dos trimestres consecutivos de contracción del producto respecto del mismo periodo del año anterior”, a la hora de ver nuestro día a día implica muchas otras cosas. Son menos ventas en los comercios o una baja en la producción de las industrias. Como se vende menos y de produce menos, la consecuencia cae de cajón: ajustes salariales y de otra índole.

Despidos, por ejemplo.

Por otro lado, la otra consecuencia que puede traer una economía recalentada es producir los llamados “brotes inflacionarios”.

Levante un poquito la cabeza y verá de qué le hablo.

Si ha tenido la oportunidad de visitar Argentina más de una vez en los últimos años sabrá a qué me refiero. Tras la crisis de 2001 y la fuerte recesión que afectó al país durante casi tres años seguidos, desde 2003 la economía Argentina comenzó a crecer a “tasas chinas”, expandiendo su producto bruto, cada año, a un ritmo superior al 7% contra el periodo inmediatamente anterior.

Haciendo una pausa en 2009, cuando todas las economías emergentes sintieron el cimbronazo de la crisis financiera global desatada con la explosión de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos (un tema que también hay que seguir de cerca en Chile, donde podría estarse gestando algo similar), la economía argentina creció a una tasa de entre 8% y 9% cada año, casi quintuplicando su producto bruto en el lapso de una década.

Pero esto no fue gratis, ya que en 2007 comenzaron a sentirse los mentados “brotes inflacionarios” en la economía. De pronto, los precios comenzaron a subir a un ritmo más acelerado de lo que venían marcando durante el primer lustro del nuevo milenio.

El Gobierno eligió un camino y se mantuvo apegado: no se enfriaría la economía aunque esto significara mayor inflación. Tampoco depreciaría fuertemente su moneda. Entonces, Argentina ha seguido creciendo a tasas por sobre el 7% pero con una inflación anual superior al 25%, un tema que se ha transformado en el gran problema de la clase media argentina, que debe hacer malabares para manejar sus finanzas familiares cuando la inflación le comienza a comer los ingresos.

Y peor. Este año, incluso a pesar de la desaceleración económica, la inflación se ha mantenido en los mismos niveles.

Porque cuando llega, como un cáncer que corroe la economía, luego es muy difícil extirparla. Para hacerlo, muchas veces, hay que aplicar tratamientos durísimos que dejan al paciente en un estado muy delicado.

Por ejemplo, una devaluación de la moneda.

INFLACIÓN EN CHILE

Decíamos, en Chile es muy difícil que se llegue a una situación así. La idiosincracia e historia económica de ambos países han corrido por carriles distintos y una situación de este tipo está, en teoría, controlada.

Veamos el siguiente gráfico. Chile no ha sufrido procesos inflacionarios complejos desde principos de la década de los 90 y el último “trauma inflacionario” serio se produjo incluso antes, durante la crisis de la deuda latinoamericana a comienzos de la década de 1980…

GRAFICO IPSA VS S&P 500

Pero esto no debería sacarnos los ojos del tema. Acostumbrados a vivir con una inflación controlada, muchos de los chilenos que piensan en, o efectivamente logran ahorrar, suelen dejar el dinero en el banco. O peor, en sus casas. Como la depreciación del poder de compra de ese dinero es mínima, el impacto apenas se siente.

También decíamos que se está comenzando a hablar de un posible recalentamiento de la economía local, que viene creciendo a tasas superiores al 5% durante los últimos tres años. Por ahora está todo en orden: hay más ingresos en general y los flujos de capitales extranjeros continúan llegando al país, lo que ha provocado que el peso chileno sea una de las monedas que más se ha apreciado en el mundo durante 2012.

¿Acaso piensa irse de vacaciones al extranjero? Bueno, no es la única persona. Y esto es porque hoy, por sus pesos, recibe más dólares que hacia uno o dos años. Esto significa que para los chilenos “el mundo está más barato”. Pero esta mayor cantidad de dinero también está alimentando el consumo interno.

Y la inflación.

Y eso, como una ola que golpea la roca, aunque no nos demos cuenta, va provocando una pequeña erosión.

En este caso, en los ahorros.

Veamos qué dice La Tercera:

       Economistas advierten que se producirán brotes inflacionarios en 2013.

       Después de tener una inflación en 2012 con un rol secundario en el escenario económico, las perspectivas de los analistas apuntan a que el IPC volverá a ser protagonista en 2013.

      Si bien a octubre los precios acumulan un alza de 2%, el Banco Central ha señalado que el principal factor ha sido externo y no un menor ritmo de la demanda interna. El presidente de la entidad, Rodrigo Vergara, en el último mes comentó que la inflación responde a factores externos y no a una menor demanda. “Esto pone de manifiesto el riesgo de mediano plazo para esta variable, por cuanto la mantención de un dinamismo de la actividad y la demanda puede seguir intensificando el uso de la capacidad instalada y generar presiones inflacionarias”.

El ministro de Hacienda, muy político, muy medido, dice que los riesgos son “acotados”.

Sin embargo, el presidente del autónomo Banco Central, más enfocado en lo técnico, dice que existe un riesgo “manifiesto”.

Sigamos:

      Para 2013, el BC proyecta que la inflación estará en 3%, la demanda interna continuará fuerte, con una expansión de 5,5%, liderado por inversión (7,1%) y consumo (5,4%). Las proyecciones privadas apuntan a un dinamismo para la demanda de entre 5,5% a 7,7%.

     Lo que está prevaleciendo en la economía es un escenario en que habrá presiones por el lado del empleo, de los salarios y de los bienes no transables. A ello se suma que el precio de los alimentos seguirá alto”, señaló el gerente de Estudios de Gemines, Alejandro Fernández.

    En un contexto con presiones de demanda interna, el aumento en los salarios producto de la estrechez del mercado laboral y los shocks en los precios de alimentos presionarían al alza la inflación”, apuntó LarrainVial. Por ello, proyecta que el primer semestre de 2013 la inflación superaría el 3,0%.

    Natalie Kramm, de LyD, apuntó que los precios tendrán un leve aumento. Para un escenario base esperan que escale hasta 3,2% a diciembre. El economista de la Universidad de Chile Alejandro Alarcón espera que la inflación termine como mínimo en 3,5%.

Si lo asusté le pido disculpas. Tal vez mencionar lo que sucede en Argentina crea pánicos innecesarios. En el peor de los casos que señalan los economistas consultados, la inflación chilena el año que viene estaría en torno al 3,5%.

Sí, es poco. Pero de todos modos, y esto es lo que más interesa recalcar, esto sería un aumento de 75% en el ritmo de crecimiento de los precios respecto de hoy. Y como decía antes, si no nos damos cuenta esto podría llegar a sorprendernos de manera bastante ingrata en el futuro.

¿Planea el Banco Central hacer algo al respecto?

Al parecer, por ahora no. El sentimiento dentro del instituto emisor parece ser que es posible convivir con una ligera aceleración en el aumento de los precios.

Sin embargo, como apunta la misma nota de La Tercera, “los posibles brotes inflacionarios que se esperan para 2013 abrieron el debate del momento en que el Central comenzará a mover la Tasa de Política Monetaria”.

         La balanza entre los 11 economistas consultados se inclina hacia un alza de 25 puntos base entre el primer y segundo trimestre de 2013. No obstante, varios también estiman que la tasa se mantendrá en 2013. Entre ellos, expertos de Bice Inversiones, BanChile, Penta y la Cámara de Comercio de Santiago. “Si bien esperamos una aceleración inflacionaria, está todavía dentro de los márgenes del rango meta del BC”, indicó Nathan Pincheira, de BanChile.
GRAFICO IPSA VS S&P 500

El Banco Central está ahí, en el punto de equilibrio entre enfriar la economía y dejar que los precios suban un poco más rápido.

Y la verdad es que dejémoslos a ellos con esa discusión. Lo cierto es que poco podemos influir en la misma.

Lo que sí podemos hacer es identificar formas para estar cubiertos con cualquiera sea el escenario.

BUSCANDO COBERTURA

Ya lo habíamos mencionado, el objetivo básico que debe tener todo nuevo inversionista es ganarle a la inflación. Tal vez sienta que la palabra le queda grande, que los “inversionistas” son sofisticados hombres de negocios que trabajan en los pisos más altos de edificios espejados, que visten trajes de USD 2 mil y jamás dan un paso en falso.

Pero no. Cualquiera que haga algo por aumentar un poco el capital que ha logrado reunir es un inversionista. Y cualquiera que tenga ahorros, por mucho que no haya hecho nada con ellos, es un inversionista en potencia.

Y repito, su objetivo primero es siempre ganarle a la inflación. Con un ritmo de aumento de los precios en el orden del 2% anual, la verdad es que no causa demasiado daño dejar el dinero bajo el colchón. Pero es distinto cuando hablamos de un 3,5%. O de un 4%.

O como en Argentina, de mucho más.

En el país vecino los inversionistas (“inversores”, como se dice) deben luchar contra un gigante, ya que con cada inversión que hagan deben apostar a una ganancia de 25% o 30% anual. Y como la rentabilidad esperada es directamente proporcional al riesgo que se corre, para conseguir esos resultados lo cierto es que siempre se corren grandes riesgos.

Pero por suerte éste no es su problema. Con una inflación de 3,5% no es tan complicado apostar a una inversión que supere esa tasa. Y con esto, al menos, resguarda lo que tiene.

Claro, el objetivo es ir un paso más allá, y no sólo mantener sino que aumentar. Con lo ganado puede redoblar la apuesta y, quién le dice si no, capaz que sin darse cuenta se transforme en un gran inversionista.

Por ejemplo, veamos el siguiente gráfico del índice IPSA, que representa el comportamiento general de la Bolsa de Santiago.

GRAFICO IPSA VS S&P 500

Como podemos apreciar, tras la caída del mercado de octubre de 2008 después de la explosión de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, durante 2009 el IPSA subió casi un 50% a lo largo del año. Es decir, si usted puso 100, a fin de año sacó 150. Y aunque 2010 no fue tan brillante, de todos modos ese año se contabilizó una rentabilidad de 35%.

Y esto, lo repito, es para quienes siguieron al índice. Los que escogieron las mejores acciones sacaron diferencias aún mayores. Lo cierto es que en el IPSA 2011 cayó y este 2012 terminará el año casi sin variaciones, pero todos los analistas concuerdan en que aunque 2013 no será tan bueno como el boom de 2009 y 2010, podría volver a ser un año de buena rentabilidad para la Bolsa local.

Es cosa de aprender. Y entrar.

Que tenga un buen fin de semana.

Felipe.

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