El desacople latino marca tendencia en 2012

Los paradigmas económicos globales mutan permanentemente. No existen verdades reveladas ni supuestos inalterables. La economía es dinámica y eso es innegable.

Bajo este escenario, se comenzó a gestar con fuerza la “teoría del desacople” a comienzos del siglo XXI. Este concepto implica poner en el foco del debate el hecho de si las economías periféricas son capaces de crecer independientemente de lo que sucede en el centro.

El estallido económico en el corazón del sistema capitalista en el año 2007 reforzó esta corriente de pensamiento. La explosión de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos fue quizás un punto de inflexión en la historia económica moderna.

Antaño, la regla general era la gestación de crisis de una magnitud inconmensurable en los países emergentes, y su principal efecto negativo se hacía sentir en economías semejantes, con escaso o nulo impacto sobre las desarrolladas.

Esto cambió. Desde 2007 a la fecha no hacemos otra cosa que ser testigos de crisis recurrentes en aquellas naciones que hasta hace pocos años eran el ejemplo a seguir por la mesura en las políticas económicas aplicadas y el alto bienestar de vida de sus habitantes.

El gran contrasentido de estos tiempos es que los países desarrollados luchan por deshacerse de las cadenas de la recesión económica, mientras que las emergentes han sufrido relativamente poco impacto por las crisis del centro y han podido crecer más rápidamente en los últimos años.

El gran interrogante es saber si este proceso es coyuntural o una tendencia de largo plazo. El consenso actual parece inclinar la balanza hacia este último caso. El siguiente gráfico, de un informe de perspectivas globales elaborado por el equipo de investigación del Deutsche Bank, es revelador al respecto:

Gráfico
Mientras que las economías desarrolladas explicaban 60% del PBI global en 1950, su participación actual se reduce hoy a 49% y se proyecta para 2025 una merma mayor, hasta 35%. La contracara es el incremento de la importancia relativa de las naciones emergentes en el nuevo orden económico global.

Las cartas para este nuevo rebalanceo de poder parecen estar echadas. El tiempo dictaminará…

Poniendo la lupa dentro de Latinoamérica

El análisis de la teoría del desacople explicada anteriormente, y que abarca a todo el mundo, puede tener un paralelismo para el estudio de lo que ha ocurrido este año en Latinoamérica.

El impacto de la crisis en la Unión Europea ha sido desigual entre las distintas economías integrantes del hemisferio latinoamericano, lo que sugiere preguntarnos si estamos en presencia del punto de partida del propio “desacople latino”.

Naciones que han liderado el proceso de crecimiento en la región durante los últimos cinco años parecen estar quedando relegadas a manos de los “nuevos tigres latinoamericanos”.

Por un lado, Brasil se encamina a cerrar 2012 con un magro crecimiento de 1% del PBI, muy lejos del 4,5% proyectado inicialmente por las autoridades oficiales. En la misma línea, la Argentina mostrará un tímido crecimiento de apenas 2%, cuando en 2011 la economía se había expandido 8,9%.

Los Gobiernos de estos países acusan a los efectos externos como las principales causas de este estancamiento, pero la comparación con otros países de la región deja al descubierto este “chivo expiatorio”.

Si bien la desaceleración es un denominador común entre todas las economías latinas, Perú y Chile registraron tasas de crecimiento interanual de 6,5% y 5,7% respectivamente, en el tercer trimestre del año. Por su parte, Colombia se expandió a un ritmo de 4,9% y México 4,2%.

Los modelos de crecimiento brasileño y argentino padecen grandes contradicciones internas y les pueden jugar una mala pasada de cara a los próximos años.

¿Qué nos dicen los mercados al respecto?

Un buen pronosticador de cómo los inversores se posicionan sobre este nuevo escenario y cuáles son las expectativas para el futuro son los mercados bursátiles de cada uno de los países en cuestión:

Gráfico
A medida que las cifras de crecimiento económico de Brasil y Argentina defraudaban a los analistas e inversores, las Bolsas de estos países fueron alejándose de los máximos alcanzados a inicios de 2012. El índice Merval se ubica a 21,5% del pico del año, mientras que el Bovespa brasileño está a 19,6% de ese nivel.

En cambio, a excepción de la Bolsa peruana -que cotiza con ratios insólitamente elevados, como lo muestra su relación Precio/Ganancia (en inglés, P/E)-, las Bolsas de Chile, México y Colombia se encuentran a menos de 10% de los máximos anuales.

Cuando evaluamos los múltiplos respectivos, el mercado bursátil argentino muestra el menor ratio P/E y la mayor tasa de rendimiento de los dividendos de las empresas componentes, lo que sugiere una excesiva subvaluación de las acciones. Siguiendo la misma línea de análisis, la siguiente Bolsa “más barata” es la brasileña, con un P/E de tan sólo 13,7 veces.

¿Acaso esto sugiere que los precios actuales de los papeles brasileños y argentinos ya tienen descontado el peor escenario para el 2013, respecto de sus pares de la región? ¿Estaremos ante una oportunidad de compra en estos mercados?

A estar atentos a cualquier señal positiva en este sentido, porque seguramente podría ser un gran negocio para el inversor que tenga los sentidos más alertas.

Un saludo,

Diego.

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