De La Dehesa a La Endeudesa

Reportando desde Santiago de Chile.

Santiago ya casi no se parece a la ciudad en la que crecí. Poco queda de ese tamiz grisáceo de los años 80 –idealizado a través del cristal nostálgico de la serie de Canal 13- y hoy la capital chilena ha pasado a transformarse en una ciudad rica en movimiento y vibrante en muchos sentidos. 

Se nota en las calles, en los parques, en los bares y restaurantes. Los últimos, todos llenos. 

Lo que no deja de llamarme la atención es la gran cantidad de turistas caucásicos. “Gringos”, digamos. 

Cuando era niño, un gringo paseando por Santiago era una rareza. Pero hoy son parte del paisaje natural de la ciudad. Y “hostel” parece ser hoy una palabra completamente integrada al vocabulario santiaguino. 

La ciudad está distinta. 

Por ejemplo, el fin de semana, paseando por el centro y sus alrededores, me encontré no en varias, no en una, sino en tres ferias de diseño independiente que había al mismo tiempo. Había una en el Cine Alameda, otra en el Parque Bustamante y una tercera en el ex edificio Diego Portales, hoy devenido centro cultural. Todas, pequeñas réplicas de ese fenómeno que ha hecho tan popular a Buenos Aires. 

También existe una incipiente industria de cine local. Cuando era niño, se esperaba ansioso por cuál sería “la” película chilena que se iba a estrenar en el año. Hoy hay varias en cartelera al mismo tiempo. 

Otra muestra de los nuevos tiempos. 

También vi a muchos inmigrantes de otros países de América Latina. Trabajan en los oficios más diversos: ayudantes de cocina, servicios domésticos, obreros de la construcción. Los más son de Perú, una comunidad ya instalada hace tiempo ha. Pero ahora también los hay de Bolivia o Ecuador. Y de más lejos. De Honduras, República Dominicana o del devastado Haití. 

Todos vienen siguiendo la promesa del nuevo “sueño (latino) americano”. La idea de que Chile podría ser, como dice el himno nacional, un lugar que promete un “futuro esplendor”. 

Pero como dije un par de veces en ocasiones anteriores, más allá de disfrutar el sol, hay que estar atentos a las nubes que, a lo lejos, amenazan con aguar la fiesta. 

Porque lo otro que no dejo de ver, por donde sea que mire, son edificios en construcción. Lo otro que no dejo de ver son grúas. Y  decenas, cientos de obreros trabajando. Veo avisos de créditos hipotecarios ofreciendo tasas bajas. Veo show rooms que muestran los modelos de futuros departamentos en frente de absolutamente nada, vendiendo departamentos que, hoy por hoy, son nada más que planos. 

Los veo en Santiago Centro, en San Miguel, en Ñuñoa, Providencia, Las Condes. 

Los veo en La Dehesa, a la que escuché que le decían “La Endeudesa”… 

¿Por qué será?

BURBUJAS OTRA VEZ 

Finalmente, el Banco Central se pronunció con todas sus letras. O si no lo hizo el Banco como institución, sí lo hizo su presidente y principal referente, Rodrigo Vergara. Fue este domingo, en una entrevista al diario El Mercurio

GRAFICO IPSA VS S&P 500

“Vemos un dinamismo de precios bastante superior a los patrones históricos”, dijo Vergara ante la pregunta sobre el debate a si existe o no una burbuja inmobiliaria en Chile hoy.

-¿Existe una burbuja inmobiliaria?

      “No me gusta hablar de burbuja o no burbuja porque lleva a equívocos. Es muy difícil saber cuándo hay burbujas, normalmente ellas se ven cuando ya se pincharon. Básicamente lo que nos preocupa es que desde hace un tiempo vemos un dinamismo de precios bastante superior a los patrones históricos, en ciertas comunas, que se ha ido generalizando en el tiempo. El sector inmobiliario ha jugado un rol importante en varias crisis financieras, como ocurrió en la última. Por lo tanto, nosotros advertimos sobre el riesgo de esta dinámica de precios que pueda eventualmente transformarse en precios por arriba de los fundamentales, y que ante un cambio en las condiciones en el día de mañana pueda producir una fuerte volatilidad de precios. Y los agentes que participan en este mercado son importantes, estamos hablando de los productores inmobiliarios, de los consumidores que compran y se endeudan y del sistema financiero que financia estos proyectos.”

-Que se haya generalizado el alza de precios ¿no implica que el mercado cambió? Estudios muestran que Santiago tiene precios por m2 inferiores a Bogotá, Sao Paulo o Buenos Aires.

      “Siempre se pueden encontrar razones del porqué los precios suben: por escasez de terrenos, por aumentos en el costo de la mano de obra, en el costo de los insumos, aumentos en el ingreso de las personas, etcétera. El punto es que cuando este proceso se empieza a ampliar y a persistir en el tiempo, cabe preguntarse si hay elementos que van más allá de ese tipo de determinantes. Desde el punto de vista de la estabilidad financiera, lo más preocupante en estos casos es la volatilidad de los precios que puede aumentar después de estos ciclos.”

-¿Qué elementos tendrían que configurarse para que esto se agrave?

      “Un alza significativa de precios que vaya acompañada de un endeudamiento importante y, por lo tanto, que se produzca un shock de caída de precios que ponga en riesgo la estabilidad financiera. En ese sentido estamos relativamente tranquilos, pero igual estamos observando, porque los precios son muy fluctuantes; así como suben, después pueden bajar y puede quedar mucha gente con deuda o el sistema financiero estar financiando proyectos que después es más difícil vender o cuyos precios han caído.”

El Presidente del Banco Central es bastante claro. La entidad no se siente tranquila ante el fenómeno y está mirando con especial cuidado los riesgos que el apalancamiento excesivo pueda estar generando sobre la economía chilena. 

¿Pero cuál es el real peligro de que esto suceda?

Como el mismo Vergara lo dice, es difícil decirlo. Sin embargo, mientras el Presidente del Central chileno analiza las causas técnicas y su impacto en la macroeconomía, por mi parte pienso en las causas subjetivas, personales, y el impacto en las economías y finanzas personales y familiares. 

Por ejemplo, creo que el fomento de una burbuja tiene mucho que ver con una cuestión de orden y toma de conciencia por parte de las personas y las familias respecto de las propias capacidades de gasto y endeudamiento. Los bancos están financiando el 100% del valor de las viviendas y muchas personas están tomando créditos hipotecarios a tasas bajas por casas que, en otro contexto, habrían estado por fuera de sus posibilidades. 

Si el valor de la cuota mensual del crédito hipotecario supera el 50% de nuestros ingresos, estamos ante un problema. 

Claro, es difícil sucumbir a la tentación de los préstamos fáciles, ¿pero qué pasaría el día de mañana si aquéllos que están pagando un crédito por sobre sus posibilidades, por A, B o C, de pronto dejan de pagar? 

No es descabellado imaginarse algo como esto:

GRAFICO IPSA VS S&P 500
O esto:

GRAFICO IPSA VS S&P 500
O esto:

GRAFICO IPSA VS S&P 500

Es cierto que hoy las cosas se ven bien. Y no tendrían por qué terminar tan mal como en Estados Unidos o en España. Pero es importante tomar conciencia de que, más allá de las medidas que tomen o dejen de tomar los funcionarios de turno –de este o el siguiente directorio del Banco Central, de este o el siguiente ministro de Hacienda, de este u otro (u otra) Presidente- también está en las personas el tomar las decisiones correctas para no quedar atrapados por las esquirlas de una burbuja que explota. 

Y no es difícil. Se trata de sincerar los propios ingresos y reducir ese exceso de egresos que puede estar horadando las finanzas familiares.  

Se trata de hacer un plan, de pensar en el futuro. De no sentirse, como dice Vergara, “invulnerables”. Porque no lo somos. 

Se trata de ver un poco más allá que el resto. 

De no ir con el rebaño. 

De estar preparado. 

Saludos, 

Felipe.

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