Crónica de una muerte anunciada

La costumbre de evitar tomar decisiones que contengan un alto costo político no es sólo un rasgo característico de la clase dirigente de la Argentina, sino que podemos encontrar una infinidad de ejemplos alrededor del mundo.

Lo que los gobernantes no se dan cuenta es que la demora en la toma de ciertas medidas no hace más que postergar soluciones reales para algunos problemas y alargar la agonía para situaciones que irremediablemente parecen no tener posibilidades de ser resueltas con éxito.

Y esto generalmente ocurre porque los políticos priorizan sus intereses personales a los de la voluntad popular. Tomar ciertas medidas “antipáticas” podría deteriorar las aspiraciones individuales de los actores involucrados.

Considerando los conceptos anteriores es que podemos entender por qué se gestan determinadas acciones que generan más dudas que certezas.

El martes último fuimos testigos de un nuevo acuerdo alcanzado entre la Troika (Banco Central Europeo, FMI y la Comisión Europea) y los 17 ministros de Finanzas de los países miembros de la Unión Europea para liberar un nuevo desembolso de ayuda financiera para Grecia.

Sí, un nuevo desembolso para un país que transita, quizás, el peor momento económico de su historia, con una retracción de su PBI que suma cinco años consecutivos y una tasa de desempleo que se ubica por encima de 25%.

El descontento social es creciente, la sociedad griega está fuertemente dividida y en los últimos meses se evidenciaron ataques explícitos contra inmigrantes que tienen trabajos en ese país.

Gráfico
La letra chica de este nuevo acuerdo implica la reducción de las tasas de interés que debe pagar Grecia por los préstamos recibidos y el estiramiento de los plazos para el repago. Este acuerdo permitió la liberación de una ayuda por 44.000 millones de euros.

¿Se trata de una ayuda que mejorará la perspectiva de Grecia o extenderá la agonía?

Mi opinión es que estamos más cerca de lo segundo que de lo primero y algunos datos concretos confirman esta sensación:

No se alcanzó un acuerdo para que Grecia reciba una condonación de una parte de su deuda, lo que aliviaría fuertemente la carga financiera en el corto plazo.

– Grecia viene incumpliendo sistemáticamente los objetivos de déficit fiscal. Para el año próximo, la meta comprometida es un déficit en torno a 6% del PBI, algo que los analistas ya destacan como imposible de cumplir.

– La Troika y los ministros de Finanzas acordaron un target Deuda/PBI griego de 124% para 2020 e inferior a 110% para 2022. Hoy, la deuda griega representa aproximadamente 1,9 veces el tamaño del Producto Bruto Interno del país.

En relación a este último punto, no sé cuál de las dos cosas es más creíble: la proyección de una variable económica para dentro de ocho años o las “bondades” que significan para un país una relación Deuda/PBI superior a 100%.

Sinceramente, estos acuerdos no dejan de ser llamativos. Hemos sido testigos de que el peso excesivo de la deuda pública es una de las principales limitantes que encuentran los países para poder lograr una recuperación económica creíble.

A modo de ejemplo, cuando Argentina entró en cesación de pagos el peso de la deuda era de 100% del PBI. Fue el mayor default de la historia global en términos absolutos.

En la actualidad, los analistas ven como una de las principales amenazas el crecimiento exponencial de la deuda de Estados Unidos, la cual tiene el tamaño de 1 PBI, a pesar de que ese país tiene la capacidad de ser el único emisor de dólares.

En Europa, el peso creciente de la deuda en España, Italia y Francia les ha costado a estos países recortes de sus calificaciones soberanas. Esto, a pesar de que en ninguno de los tres casos la deuda supera el 100% de su Producto Bruto Interno.

La pregunta que me hago -y que gran parte del mundo económico replica- es, ¿cuánto tiempo más tardará Grecia en encarar una reestructuración de su deuda con una quita que le permita restablecer niveles de obligaciones más compatibles con una expansión económica?

Si esto no llega pronto, la situación no tiene otro camino que empeorar.

2013 puede ser más difícil de lo previsto

Si la situación de la economía griega es delicada, puede agravarse aún más si se cumplen las proyecciones menos optimistas que difundió la OCDE esta semana.

Según la entidad, la Unión Europea, compuesta por 17 países, se contraería 0,1% en 2013 contra una expansión de 0,9% que había proyectado inicialmente. Para este año, el PBI europeo se contraería 0,4%. Esta situación también agravará el delicado estado del mercado laboral: la OCDE espera que la tasa de desempleo de la UE trepe a 11,1% en 2013, desde el 10,8% previo.

Si los países encargados de ayudar a Grecia comienzan a tener mayores dificultades, seguramente el país helénico pasará a un segundo plano en sus listas de prioridades, en pos de atender sus propios problemas internos.

Y si la situación empeora en Europa, muchos piensan que el bloque no sobrevivirá. YWarren Buffet es uno de ellos.

De todas formas, esto no implica que no habrá negocios por hacer, sino que lo esencial es saber en qué invertir y cuándo hacerlo. Para dar el primer paso, una alternativa recomendada es suscribirse a nuestra revista mensual, la única dedicada a inversiones y finanzas personales que pisa fuerte en Latinoamérica.

Un cordial saludo,

Diego.

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