Una mirada económica a las elecciones presidenciales en Estados Unidos

Lo que hace unos meses parecía una reelección segura del actual presidente Barack Obama en los comicios a celebrarse el próximo 6 de noviembre, hoy no lo es tanto. Los debates televisivos, principalmente el primero de ellos, no han mostrado la mejor cara de Obama y eso explica gran parte de la recuperación del republicano Mitt Romney en la intención de voto.

El prestigioso diario digital Huffington Post revela el promedio de los resultados electorales que surgen de las distintas encuestas publicadas, incluyendo tanto a las de tinte republicano como demócrata.

El 21 de septiembre, la intención de voto promedio favorecía al actual mandatario claramente: 48,2% contra 44%. Tan sólo 42 días después y a escasas 72 horas del día de las elecciones, Mitt Romney lidera marginalmente los resultados con un 47,3% contra el 47,2% de Barack Obama.

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De esta forma, se avecina uno de los finales más reñidos de la historia entre demócratas y republicanos. El cabeza a cabeza promete mantener en vilo al mundo y a los mercados. Si bien Obama cuenta con el apoyo explícito de importantes países y medios de comunicación, como la prestigiosa revista The Economist, eso parece no ser suficiente.

Mitt Romney amenaza el sueño demócrata de conquistar la Casa Blanca por cuatro años más y promete cambiar radicalmente algunas cuestiones vinculadas con la actual estabilidad político-económica.

Las estadísticas económicas favorecen a Obama. ¿Alcanzará?

La asunción de Barack Obama el 20 de enero de 2009 coincidió con uno de los momentos más difíciles de la historia para la economía de Estados Unidos.

La explosión de la burbuja inmobiliaria complementada con activos de inversión tóxicos desarrollados con una elevada cuota de ingeniería financiera, puso en jaque a los principales bancos estadounidenses, primero, para contagiar al resto del mundo después.

A la caída del banco de inversión Lehman Brothers se le sumó la necesidad de mega rescates financieros por parte del Tesoro estadounidense, siendo los casos más emblemáticos el de AIG por USD 150 mil millones y la inyección de USD 25 mil millones a cada uno de los ochos bancos más importantes del país. En total, el rescate gubernamental fue de USD 700 mil millones.

En ese contexto, las variables económicas se deterioraron a pasos agigantados. La tasa de desempleo en el país de América del Norte llegó a coquetear con los dos dígitos, los precios de las viviendas cayeron más de un 50% respecto del pico alcanzado en 2006 y el consumo -elemento clave para la recuperación de la actividad económica- perdió mucho terreno.

Con el paso de los dos primeros años, la principal potencia económica global logró estabilizarse, aunque no pudo alcanzar plenamente el dinamismo perdido. Recién en los últimos tres meses se observan tendencias de una recuperación firme en dos de las variables más golpeadas durante la crisis: el precio de las viviendas y el consumo minorista.

En términos comparativos, aún bajo el escenario descripto, Obama muestra algunas fortalezas económicas a favor, comparado con su antecesor, George W. Bush:

1- Mientras que durante los dos períodos presidenciales del republicano la tasa de crecimiento promedio anual del PBI fue de 0,5%, en la presidencia de Obama esa tasa llega al 1,4%.

2- Desde que Bush asumió el poder hasta que dejó su cargo, la tasa de desempleo creció en un 3,6% punta a punta. En el caso del actual Presidente demócrata, la tasa de desempleo está exactamente en el mismo nivel desde cuando comenzó a gobernar.

3- En términos del nivel de inflación, tanto Bush como Obama muestran fuerte estabilidad. La inflación subyacente, que no considera alimentos ni energía, se ubicó en un promedio de 2,3% con Bush y 2,2% con Obama.

A inversores y empresarios también les fue mejor

A pesar del malestar de los participantes de Wall Street hacia las políticas de Obama, las estadísticas muestran que fueron años favorables tanto para los inversores como para las ganancias corporativas.

No debemos olvidar que el comienzo de la Presidencia de Obama coincidió con niveles muy deprimidos en el precio de las acciones. Pero, a pesar de esto, las subas durante estos casi cuatro años fueron significativas.

Mientras que el índice tecnológico Nasdaq subió un 109%, el índice S&P 500 hizo lo propio en un 77%.

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Considerando este último índice, la tasa de suba promedio anual del mercado de acciones fue de 15,2% durante la presidencia de Obama, una cifra que contrasta fuertemente con la baja de 5,5% promedio anual de las presidencias de George W. Bush.

Finalmente, los empresarios también vieron crecer sus negocios. Nuevamente, considerando un punto de partida bajo, las ganancias corporativas han mostrado una tasa de crecimiento promedio anual de 77,9% durante la administración Obama.

Los demócratas, mejores para los negocios

Yendo más allá de Obama, un estudio de Barclays muestra que los mercados se han comportado mucho mejor durante los Gobiernos demócratas que durante los republicanos. Tomando como punto de partida 1929, las acciones subieron en promedio anualmente 10,8% con los demócratas y tan sólo 2,7% con los republicanos.

En definitiva, se trata sólo de estadísticas. ¿Serán suficientes para que gane Obama? El 6 de noviembre todo se dilucidará.

Un saludo cordial.

Diego.

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