Tres tipos de empresas que se desarrollan en el mercado primario

Desde InversorGlobal siempre le decimos que una de las principales características de una cartera exitosa es la diversificación. Es decir, no poner todos los huevos en la misma canasta, ya sea en renta fija, variable o mixta. En ese sentido, hoy le presentamos tres modelos de empresas que se desarrollan en el mercado primario y que usted podría implementar en caso de querer iniciar su emprendimiento o invertir si es que esté en busca de opciones diferentes a las ya conocidas por todos.

Los  “micronegocios”

En primer lugar, aparecen los “micronegocios”, que son la instancia donde todo start-up se inicia. Mientras algunos son simplemente start-ups y buscan quedarse en ese estado, otros “micronegocios” buscan dar un salto de calidad. Es decir, hay firmas o empresas cuyo potencial es importante y otras que quizás tienen un producto que es más difícil de vender, por lo que prefieren seguir en la condición de start-up por largo tiempo.

En los inicios de un “micronegocio”, uno tiende a cumplir el doble rol de empleado y jefe, ya que en los primeros tiempos el capital escasea y el objetivo principal es lograr un ingreso sólido. Aunque –claro- también es factible que al principio dé pérdidas. Es que los flujos de fondos en las hojas de balances tienden a ser negativos al principio, dado que se requiere de un gasto operativo importante para empezar a construir los primeros cimientos del negocio.

Los pequeños negocios

En segundo orden aparecen los pequeños negocios tradicionales. Estas empresas generalmente tienen entre cinco y 25 empleados y son más complejas, dado que no recae todo el trabajo sobre el dueño, como si pasa en los “micronegocios”. Muchos propietarios de start-ups se sienten cómodos en una estructura chica y son reticentes a dar pasos hacia un mayor desarrollo de la pequeña empresa.

Es que en estos casos, los dueños se ven en la necesidad de impulsar el crecimiento de la firma, en vistas de futuras ampliaciones de capital o –si fuera el caso- una eventual oferta pública de acciones. Para esto último, hay que respaldar a la empresa con sólidos fundamentos financieros y pasar por un proceso considerable de crecimiento sostenido.

La estirpe medio-baja

Un tercer caso es el de negocios con estirpe medio-baja. En esta instancia es cuando una pequeña empresa alcanza la condición de producto de venta. Este tipo de firmas tienen más de 25 empleados y acumular un volumen de ventas que ya es más que importante.

Como siempre, dependerá del perfil de riesgo del inversor ver en cuál de estas empresas desea invertir. En caso que quiera apostar a una “microempresa”, el riesgo será mayor que si va por una firma de estirpe mediana, la cual ya está consolidada y genera flujos de fondo positivos.

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