Razones para no usar el Monopoly en el aprendizaje financiero

Para aquellos que son fanáticos de las inversiones tanto en lo objetivo como en lo subjetivo, seguramente conocerán el Monopoly, el famoso juego de mesa de real estate que se encuentra entre los más vendidos del mundo.

A simple vista parecería el juego del gran inversor ambicioso, ya que el objetivo del mismo es ser el hombre más rico a través de la compra, venta y alquiler de propiedades. Y la estrategia que deberá usar será clave para lograr este objetivo. Sumado a esto, aprenderá conceptos básicos del lenguaje del real estate, como por ejemplo que los valores de las propiedades se basan principalmente en su ubicación. Y no sólo eso, ya que si bien puede ser el propietario más rico, también tendrá la posibilidad de aprender a manejarse en la escasez debido a que también puede verse en un contexto de merma.

De todas formas, a pesar de que a simple vista el juego parece un manual obligado para aquellos quieren instruirse en inversiones, la realidad es que el Monopoly aún presenta algunos sesgos respecto a la vida real. Analicemos cuáles son.

La mayoría de los precios no los establece el mercado

Como en cualquier mercado donde se compran y venden bienes y servicios, el precio de éstos es forjado por la interacción entre la oferta y la demanda. En el Monopoly no ocurre esto, ya que los precios de los inmuebles están establecidos por una especie de banco central imaginario, que en cierta manera “congela” los precios. No obstante, a la hora de negociar los ferrocarriles y los servicios, el juego permite la interacción entre comprador y vendedor para que establezcan un nuevo precio.

Los derechos sobre la propiedad son inusuales

Cuando uno compra una propiedad desmejorada, una casa o un hotel en el juego, el dueño de todo es el banco del Monopoly. En la vida real, las instituciones financieras son propietarias sólo de las casas foreclosure, es decir, aquellas que quedan en su poder por la cesación de pagos del deudor hipotecario.

Los jugadores de Monopoly sólo pueden pagar las propiedades con dinero en efectivo o con otras estructuras en lugar de poder financiarse directamente como una hipoteca. En el Monopoly usted puede usar este camino para obtener dinero de parte del banco si está en problemas financieros. Es que en las cartas tienen un “precio de hipoteca” al cual usted le otorga la propiedad al banco. Por ejemplo, necesita efectivo para seguir adelante en el juego y tiene una propiedad de 220 pesos y necesita dinero. En ese caso, hipoteca una propiedad con el banco y éste le da 110 pesos, que es lo establecido en la carta. A partir de ese momento, usted queda inhabilitado a obtener renta por esa propiedad.

Esto en la vida real no existe, ya que en primer lugar, la gente tiende a sacar créditos hipotecarios para comprar una casa, no usa dinero en efectivo. Y segundo, por más que usted hipoteque una propiedad, en la vida real usted puede seguir obteniendo renta siempre y cuando pague la cuota mensual del préstamo.

Los ingresos los determina la suerte no la capacidad

Usted en la vida real cobra un sueldo si está en relación de dependencia u obtiene un ingreso por su negocio en caso de ser independiente. En el caso del Monopoly, usted obtiene una determinada cantidad cada vez que pasa por el casillero Go. Es por eso que el volumen de ingresos dependerá de la suerte de los dados, que determinará cuántas veces pasará por el casillero Go.

Los impuestos son un juego

En el Monopoly uno no sabe cuánto dinero deberá pagar por sus ingresos o por sus propiedades, ya que en este caso también está determinado por la suerte que uno tenga en los dados. Los jugadores no pagan impuestos a partir de una ley preestablecida, si no que lo hacen cada vez que caen en el casillero Impuesto a los Ingresos. En la vida real usted debería pagar impuestos por sus ingresos corrientes.

Además el modo en el que se pagan impuestos en Monopoly no es realista. Cuando el jugador cae en el casillero de impuestos, tiene la opción de pagar gravámenes sobre el “sueldo” o un 10% de su patrimonio neto (cash, tierras y edificios).

Respecto a los impuestos que uno en la vida real paga por cada propiedad unitaria, en el Monopoly deberá abonar si obtiene la desafortunada carta de Fondos para la Comunidad. Además está el Impuesto a la Educación o Salud, que en la vida real se obtiene de los tributos a las propiedades. Le puede tocar una carta que diga “debe gravar X cantidad para el impuesto a la Educación”. En la vida real, este cargo se cobra como un porcentaje del valor total de todas las propiedades que uno posea.

Las cartas de error del banco

En el Monopoly hay cartas que son de errores del banco y a partir de las cuales usted cobra una ganancia. Si usted tiene suerte y las cartas están a su favor, puede enriquecerse a través de muchos traspiés del ente financiero. En la vida real uno no se hace rico a través de errores permanentes del banco.

La idea de la desigualdad económica

En el Monopoly el ganador del juego es el último en quedar de pie, en detrimento de los demás participantes que caen en bancarrota. Y aquí también corre la cuestión de la suerte, ya que uno pudo enriquecerse por mera suerte en las cartas y en los dados y no por actitudes de negociación.

El juego sido ha avalado por críticos en una cuestión: establece la idea de que en tiempos capitalistas hay desigualdad económica, ya que provee una idea de que “el 1% de las personas es rico y el 99% es pobre”.

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