¿Qué pasa con Apple?

Apple se ha caracterizado por ser una empresa que impone tendencia, siempre con los últimos productos y las mejores innovaciones dentro del mercado tecnológico, y no ha dejado de serlo. Su novedoso iPhone 5 vendió 5 millones de unidades en el primer fin de semana de comercialización, mientras que el iPad Mini y el iPad 4 han totalizado entre ambos ventas por 3 millones de dispositivos durante el fin de semana posterior al lanzamiento.

Hasta acá parecería ser todo color de rosas. En septiembre la acción tocaba un pico de 700 dólares y los analistas se mostraban más que optimistas, aduciendo que podía llegar a los 1000 dólares como precio objetivo. Pero misteriosamente el coloso empezó a flaquear y su acción comenzó a caer, al extremo de retroceder casi 15% en apenas un mes.

¿Las razones? Podemos prever que el hecho de que los resultados de los últimos dos balances vinieran por debajo de las expectativas del mercado, sumada al continuo desembolso de dinero en litigios judiciales contra la comunidad Android y su obsesión por sobrepasar al sistema operativo de Google en market share, la han debilitado.

Han quitado a Apple de su esencia original. En tiempos de Steve Jobs, los ingenieros de la firma trabajaban herméticamente en las oficinas de Cupertino, sin importarles lo que hacía la competencia. A fin de cuentas, tenían confianza ciega en sus productos, ya que en ese momento no tenían empresas que pudieran oponerles resistencia.

Desde que surgió su sistema operativo, las oficinas de la manzana no han tenido tanto hermetismo a la hora de crear. La obsesión del fundador de Apple era ir en contra de cualquiera que, según él, copiara sus productos.

A esto se le sumó  el hecho de que Samsung desplazó el año pasado a Apple en materia de participación de mercado.  Ese fue el puntapié inicial para que la manzana apuntara con la artillería pesada contra la empresa coreana. Así fue que ganó un juicio por mil millones de dólares en la que Apple denunciaba a Samsung por infringir una serie de patentes. Pero la cuestión es que sin dudas la empresa liderada por Tim Cook se está poniendo nerviosa, visto que está empezando a mostrar flaquezas en algunas líneas de productos, al mismo tiempo que la competencia acorta la brecha con los iProducts.

En ese sentido, repasemos los últimos litigios de Apple a nivel internacional, en los cuales no les ha ido muy bien:

  • El lunes un juez federal rechazó la demanda de Apple contra Motorola por la licencia del sistema operativo Android.
  • En Japón, Apple perdió un juicio contra Samsung en el que acusaba a la firma coreana por copiar la manera de sincronizar música entre servidores y dispositivos.
  • En Alemania, Apple perdió una batalla legal contra Samsung y Google en materia de pantallas táctiles.
  • El caso más embarazoso vino de Gran Bretaña. Un juez de la región obligó a Apple a disculparse públicamente por un juicio que le había hecho a Samsung y no sólo eso, le pidió que reformulara la disculpa que había hecho a la empresa coreana. Es que, según el juzgado, el primer descargo no correspondía con lo que había instruido la ley británica. Sin dudas un gran paso en falso para Apple.

Pero la realidad es que Apple se ha concentrado tanto en visitar las cortes del mundo que la directiva se ha olvidado de ciertas cuestiones referentes a la firma: una aplicación de mapas fallida y problemas y escasez en la producción.

Google sigue subiendo escalones  y a la guerra se suman Microsoft, con sus recientes alianzas con Nokia, Samsung e Intel, y Amazon, que tiene su bala de plata en su Kindle Fire.

Quizás los accionistas quieran que Apple deje de pasear por las cortes y vuelva a ser pionera, ese rasgo que la llevó a ser la de mayor capitalización a nivel mundial.

 

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