Netflix: ¿burbuja o crecimiento real?

El caso de Netflix sin duda va a ser recordado en la historia de los mercados como un verdadero “subibaja”. En julio de 2011 la acción tocaba los 300 dólares y parecía que estábamos frente al próximo boom tecnológico. Aunque cuando se habla de empresas tecnológicas la palabra “burbuja” está siempre presente.

Si uno analiza los fundamentos de la compañía, verá que aún en el precio actual –el papel cayó 73% desde el máximo de 300 dólares, para cotizar a 81 dólares- la firma tiene un ratio precio/ganancias de 105 veces. Esto podría leerse como que se ha armado una burbuja especulativa en torno a Netflix, quizás porque el mercado confió en una futura escalabilidad del negocio de la compañía que no se dio.

Y cuando parecía que la confianza del mercado en Netflix se había esfumado, apareció un inversor de renombre internacional como Carl Icahn para comprar un 10% de esta compañía, cuyas acciones llevan una suba de 12% en lo que va de2012. Aprimera vista parecería que el gurú ha visto algún valor agregado o intrínseco que el mercado hoy no distingue.

Con este movimiento Icahn revela sus pensamientos: Netflix podría volver a despegar y, con una corrección a cuestas, la acción podría estar subvaluada por el mercado. Con los fundamentos que mencionamos previamente parecería una utopía pensar que la firma de streaming está barata. Pero el interés de Icahn puede llegar a motivar a los inversores y guiar nuevamente sus ojos a este papel.

Como venimos mencionando, Netflix parecería una antítesis de la palabra “barato”. Pero algunas cuestiones interiores de la compañía invitan a pensar que Icahn no compró humo.

Según The Motley Fool, la empresa cumple con casi todos los requisitos que un value investor (el que va detrás de acciones con potencial de crecimiento al mejor estilo Warren Buffet) busca. Entre estos se puede apreciar que tiene ventajas comparativas en su servicio frente a otros competidores -principalmente por ser la pionera del negocio-, cuenta con un buen management y está a un precio muy por debajo de su valor intrínseco. Además de esto hay un punto que es importante y muy atractivo: el flujo de caja de la firma supera los 2.500 millones de dólares.

Es por eso que si uno deja de lado la fachada de Netflix, puede ver que en el interior hay un potencial interesante. Es difícil de creer que un inversor como Icahn haya comprado el 10% de una compañía de 4.500 millones de dólares sin tener una hoja de ruta previamente trazada.

Michael Lewis, columnista de The Motley Fool, sostiene: “desde un punto de vista teórico, yo dejaría que la acción bajara un poco más; esperar un par de malas noticias en los trimestres venideros que corrijan su elevada valuación y después comprar para posicionarse frente a un repunte”.

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