MILA: una buena idea, pero a largo plazo

Antes, cuando un inversionista en Londres, Hong Kong o Wall Street miraba la región, sólo veía un gigante: Brasil. El resto era una colección de países con nombres exóticos, políticas desconocidas y gobernantes que eran un completo enigma. Pero desde hace poco tiempo una nueva sigla se ha comenzado a instalar como alternativa de inversión y foco de interés: el Mercado Integrado Latinoamericano (MILA), que reúne las operaciones en acciones de las principales Bolsas de Chile, Perú y Colombia.

¿Por qué estos países? Porque tienen demasiadas cosas buenas en común. Y si se trata de apostar a un país, el riesgo disminuye si se hace por una región completa con fortalezas bien reconocidas. 

Tome nota de esta lista de ventajas, enumeradas en el prospecto de uno de los vehículos de inversión en el mercado MILA: Chile, Perú y Colombia están ubicados en la región andina, registran positivas tasas de crecimiento económico, han sido exitosos en aplicar reformas pro mercado, han reducido barreras comerciales, tienen una institucionalidad sólida y políticas públicas bien encaminadas, clases medias en expansión y sistemas democráticos que no parecen en discusión. 

Como si fuera poco, son importantes productores de commodities como petróleo, cobre, oro, gas natural y café. Y han estado empleando estos recursos naturales para desarrollar acuerdos de libre comercio y atraer inversión extranjera directa de las grandes economías globales, como Estados Unidos y China.

Lanzado en mayo de 2011, los datos más recientes indican que el MILA ya tiene un total de 556 emisores y que el valor de las empresas listadas supera los USD 712 mil millones. Es más, la capitalización de las bolsas que componen este mercado subió 18,9% durante 2012, ya que a fines del año pasado la cifra era de USD 599.271 millones. Pero el peso de cada país de acuerdo a las compañías listadas en esta gran Bolsa regional es disímil: Chile se lleva poco más del 43% del mercado, Colombia un 36% y Perú casi un 21%.

Aunque estas cifras parecen interesantes, el MILA cojea precisamente donde se esperaba que corriera: en las transacciones. Un informe de la corredora Zurich reveló que entre enero y septiembre de este año, el monto total negociado en la plataforma (con operaciones cruzadas entre los tres mercados) suma apenas USD 28,6 millones. Para que se haga una idea, esa cifra equivale a lo que se transa en media hora de un día cualquiera en la Bolsa de Comercio de Santiago. O al 14,5% de la capitalización bursátil de Pilmaiquén, el papel con el menor peso del principal índice local, el IPSA.

¿Significa entonces que toda esta parafernalia de integración es un fracaso? Claro que no. Un gerente de una corredora de Bolsa lo grafica así: tenemos una carretera que está lista, pero no hay tráfico todavía. Los que circulan son autos chicos, inversionistas individuales, porque los institucionales como fondos de pensiones y compañías de seguros –que son los que realmente mueven al mercado- prefieren otras vías. Y se mantendrán así mientras no se solucionen aspectos técnicos asociados a las órdenes y la custodia.

MIRANDO A LOS VECINOS

Echar a andar esta idea no fue fácil. Había demasiadas barreras: regulatorias, tributarias, de buenas prácticas, informáticas. También desconocimiento entre los operadores. Pero como las órdenes en otro mercado no son directas sino que se hacen a través de los corredores de Bolsa que allí operan, eso llevó a que los agentes conocieran a sus pares en los otros países. 

Hubo que buscar culturas corporativas y prácticas de negocios similares. Hubo viajes, encuentros y seminarios. Terminaron firmándose más de 40 acuerdos de corresponsalía entre los intermediarios. Empezó a aumentar la liquidez de los mercados y a desarrollarse negocios regionales a través de nuevos productos.

Y luego vinieron compras, fusiones, internacionalización. El brasileño BTG Pactual compró a la corredora de Bolsa local Celfin, que ya operaba en Perú y Colombia. El peruano BCP adquirió a la chilena IMTrust y a la colombiana Correval. LarrainVial recibió ofertas, pero quiso mantenerse 100% chileno, aunque abrió una oficina en Colombia. El banco chileno Corpbanca, que también tiene una filial para operar en Bolsa, compró no sólo uno sino dos bancos en Colombia, que incluían negocios bursátiles y de seguros. El grupo colombiano SURA aterrizó en el mercado de las AFP y ahora busca ser intermediario bursátil. 

¿Coincidencia? Muchos creen que lo que hizo el MILA al acercar al mundo financiero de los tres países fue el empujón que se necesitaba para una integración real. Y que todo esto no es más que el principio. 

LOS PRÓXIMOS PASOS

El listado de pendientes del MILA no hace más que sumar nuevas líneas, lo que de alguna manera confirma lo ambicioso del proyecto y el mucho desarrollo que tiene por delante. El problema es que todo es igual de importante. Y puede hacer la diferencia

Está la necesidad de un listado automático de las acciones en los tres mercados; es decir, que listarse en uno implique de inmediato poder operar en los otros. Eso reduciría costos, facilitaría aperturas simultáneas en bolsa y el desarrollo de road shows.

Está la visión del MILA como una plaza que no se limita al mercado de acciones como hoy, sino que avanza gradualmente en la negociación de otros instrumentos como cuotas de fondos, valores de renta fija e intermediación financiera. 

Está el desafío tributario de potenciar los beneficios para los inversionistas extranjeros por la vía de evitar que paguen el impuesto a la ganancia de capital, algo que existe en Perú y Colombia pero no en Chile.

Está el interés de la Bolsa Mexicana de Valores por sumarse al acuerdo, lo que potenciaría el flujo de negocios, diversificaría los papeles negociables y daría un nuevo impulso a la plataforma.

Está el trabajo que viene realizando la Bolsa chilena con el Bovespa brasileño para el desarrollo de un mercado local de derivados, lo que podría ser el primer paso para una futura incorporación de esos instrumentos a nivel regional.

Entonces, tranquilos que tenemos prisa. Si el mercado no se mueve, se muere. Y esto vale también para el MILA.

HAGAN SUS APUESTAS

Lo cierto es que el MILA es una opción muy interesante, y existen muchas alternativas para exponerse. 

De partida, hay aproximadamente ocho fondos. Entre ellos, el más reciente es el fondo mutuo Sura Selección Acciones Mila (SEACAND). Hay un índice, el S&P MILA-40. Hay un ETF, el Global X FTSE Andean 40 (AND), que replica el comportamiento de los papeles favoritos de los tres mercados, principalmente commodities: Ecopetrol, Southern Cooper, Falabella, Minera Buenaventura, Pacific Rubiales, Copec, Almacenes Éxito, Sura y Soquimich.

Y hace pocos días las corredoras CorpResearch de Chile y Serfinco de Colombia (que tienen acuerdos de corresponsalía entre ellas), emitieron un informe son sus preferidas en sus respectivas plazas.

La lista chilena la encabeza Falabella, retail presente en los tres mercados, con un retorno esperado de 13,4%; y suma a Banco de Chile, el segundo banco más grande en otorgamiento de créditos, que ganaría 12,8% durante 2013. Para opciones más conservadoras están la eléctrica Colbún (11,6%), la firma de telefonía Entel (9,8%) y la distribuidora de agua Aguas Andinas (3,2%). 

En el mercado colombiano, Nutresa permite exponerse directamente al crecimiento de consumo privado y ofrecería un retorno de 15,4%. Sura, el holding financiero que el año pasado llegó al Perú, es el que más promete luego de la Bolsa local con un alza esperada de 23,4%. También figuran los papeles de Grupo Aval (23,1%), Bolsa de Valores de Colombia (45,6%) e InverArgos (8,1%). 

Y esto es un pantallazo. 

Hay mucho donde bucear. 

Saludos,

Marcela.

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