Los peores temores se vuelven realidad

Federico Tessore

Reportando desde Baltimore, Estados Unidos.

Cuando el Gobierno anunció la intervención del mercado de capitales argentino, los funcionarios justificaron esta medida con la excusa de que había que modernizarlo. Dijeron que había que llevarlo a una estructura similar a la que se utiliza en el resto del mundo. Y para rematar el argumento, el Ejecutivo aducía que quería crear un mercado para todos, ya que el actual era muy chico.

Nuestra sospecha era que esta decisión ocultaba algunos objetivos “secretos” y, mientras este proyecto avanza en el Congreso, nuestro presentimiento se va confirmando. Si bien esto se terminará de ratificar -o no- cuando se reglamente la nueva ley, ya aparecen elementos que son muy claros: el Gobierno quiere controlar a todas las compañías e inversores que participen en la Bolsa argentina.

La primera medida que confirma estas sospechas se conoció la semana pasada y ésta afectará a las empresas públicas. La Comisión Nacional de Valores (CNV) podrá nombrar virtuales interventores con derecho a veto en cualquier firma pública. Esto habilita al Estado a tomar el control casi total de la empresa que desee. El diario La Nación describía esto de la siguiente manera:

      El miércoles pasado, durante el tratamiento del proyecto en Diputados, el oficialismo agregó a último momento un inciso en el artículo 20° que autoriza a la CNV a designar veedores con facultad de veto de las decisiones adoptadas por los órganos de resolución de las compañías.

      El artículo que quedó bajo la lupa es el de las “Facultades correlativas” de la CNV que, a partir de la nueva ley, podrá: “Solicitar informes y documentos, realizar investigaciones e inspecciones en las personas físicas y/o jurídicas sometidas a su fiscalización, citar a declarar, tomar declaración informativa y testimonial.”

     El texto también dice que “cuando, como resultado de los relevamientos efectuados, resulten vulnerados los intereses de los accionistas minoritarios y/o tenedores de títulos valores sujetos a oferta pública, la Comisión Nacional de Valores, según la gravedad del perjuicio que determine, podrá: I) designar veedores con facultad de veto de las resoluciones adoptadas por los Órganos de Administración de la entidad en cuestión, cuyas disposiciones serán recurribles en única instancia ante el Presidente de la Comisión, II) separar a los Órganos de Administración de la entidad en cuestión por un plazo máximo de 180 días hasta regularizar las deficiencias encontradas.”

     Esta última medida “será recurrible en única instancia ante el ministro de Economía y Finanzas Públicas”. Éste es el punto que más preocupa a las empresas, ya que cierra la vía del reclamo en sede judicial.

La ley asegura discreción total para la CNV. Por lo tanto, todas las compañías públicas de la Argentina estarán en manos del Presidente de la CNV. Lo que decida este señor y sus secuaces sólo podrá ser apelado ante el Ministerio de Economía, no ante la justicia.

Recuerde que hoy el Presidente de la CNV depende del mismo Ministerio de Economía. Entonces, en definitiva, lo que defina el Presidente de la CNV va a ser “controlado” por su propio jefe. Esto abre la puerta para que la CNV haga lo que quiera con las empresas públicas de la Argentina.

No tenga duda de que si esta ley se aprueba y luego se reglamenta tal cual le relato en esta nota, cada vez habrá menos firmas interesadas en cotizar en la Bolsa argentina. Y como le comentaba cuando se conoció el proyecto de intervención en la Bolsa semanas atrás, el Gobierno será el encargado de terminar de destruir este mercado casi insignificante.

Pero esto no es todo: lo que le faltaba a este escenario era la destrucción de la Caja de Valores, una de las instituciones que más seguridad le daba al inversor argentino. Le diría que una de las pocas instituciones que le daban seguridad al castigado inversor argentino. A partir de la vigencia de la ley, ¿sabe quién reemplazará a la Caja de Valores?

Imagine una institución que supo ser independiente pero que hoy es casi una dependencia del Ministerio de Economía. Imagine una institución que quiere reinventar las reglas de la economía. Imagine una institución que es la gran responsable de la inflación en la Argentina. Imagine una institución que es manejada por una señora que lo único que hace es justificar medidas irracionales con argumentos ridículos.

Sí, adivinó, esta organización es el Banco Central Argentino, presidido por Mercedes Marcó del Pont. La misma entidad que cierra contratos para imprimir billetes con una empresa como la ex Ciccone, que nadie tiene en claro de quién es, o la misma que emite billetes sin control para financiar el déficit del Estado.

Esta institución va a ser la responsable de ser la depositaria de las acciones, Cedears o bonos que usted compre. Es decir, esa función que antes estaba en manos de la Caja de Valores, una entidad que es privada e independiente del Gobierno de turno y cuyos dueños son el Mercado de Valores (Merval) y la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, dejará de existir. 

A partir de la nueva ley, el mismo Banco Central “custodiará” los títulos y por supuesto, controlará y tendrá la información en forma directa de cada uno de los inversores argentinos. El diario El Cronista relataba esta situación de la siguiente manera en el día de ayer:

      Cuando el próximo 15 de diciembre la Argentina pague el cupón del PBI (si es que finalmente lo hace) será la última vez que la operación se realice a través de la Caja de Valores.

      Dentro de seis meses, una vez reglamentada la nueva ley de reforma del mercado de capitales, las funciones de clearing de los títulos públicos depositados pasarán a formar parte del Banco Central.

     La gran obsesión que tienen es seguir muy de cerca quiénes están haciendo el contado con liqui para fugar dólares. De esta manera, podrán ver en forma instantánea quién mueve los títulos y hacia dónde van, revela un directivo del sector financiero, al tanto de esta movida.

     ¿Por qué el Gobierno quiere apoderarse de las funciones de la Caja de Valores? Para poder tener un control total sobre el mercado, ya que la entidad se encarga de custodiar los títulos públicos y privados que cotizan en las distintas Bolsas de comercio con mercado de valores adherido del país, así como también de aquellos títulos públicos que cotizan en el MAE.

Con este cambio, el Gobierno tendrá toda la información de los inversionistas argentinos que operan en la Bolsa local. Y no sólo eso: el Estado -vía el Banco Central- tendrá en custodia las inversiones de todos. Es decir, cada vez que compre una acción, un Cedear o un fondo, el Gobierno las estará guardando por usted.

Esto es muy peligroso, porque sabemos que el Ejecutivo toma las medidas que más le convienen a él y le importa muy poco lo que pasa con los inversores. Por lo tanto, me pregunto: ¿cómo reaccionará el Banco Central ante una crisis financiera fuerte? ¿Respetará la propiedad privada de cada uno de los inversores argentinos sobre esos activos?

Y si respeta esta propiedad privada: ¿respetará los tiempos de pagos de dividendos e intereses? ¿O usará ese dinero para solventar el déficit del Estado, igual que como usa las reservas del Banco Central o los fondos de jubilación de la Anses?

Surgen un sinnúmero de preguntas sobre cómo funcionará la Bolsa argentina a partir de esta intervención total del Gobierno y la mayoría de ellas no tienen respuesta. El sólo hecho de que esas preguntas existan alejará a muchos de los pocos inversores que aún tienen papeles en la Bolsa local.

No tenga duda de que será cada vez más difícil encontrar inversiones atractivas en la Argentina. El equipo de Crisis & Oportunidad tendrá un año 2013 muy complicado.

Ahora, saliendo del mundo particular e individual de los inversores y yendo al plano de un país y su crecimiento o progreso, es también muy difícil entender la racionalidad de estas medidas.

Verá, hoy, la mayoría de los inversores argentinos no invierte en su propio país. Le diría que entre 80% y 90% de ellos no usan la Bolsa de la Argentina. En el blog de IG podrá encontrar las varias notas que escribimos este año sobre este tema.

¿Y sabe por qué los inversores argentinos no usan la Bolsa?

Porque no le tienen confianza al Gobierno, por eso no usan la Bolsa local. Y con esto no estoy haciendo un juicio de valor, sino que estoy describiendo una situación objetiva que nos puede gustar o no, pero que es una realidad.

Ante este escenario, resulta absolutamente absurdo que el Estado quiera revertir esta realidad con más control y con más intervención en la Bolsa. Creo que hasta un chico de 15 años que aún no terminó el secundario podría tomar mejores decisiones que los gobernantes actuales ante esta situación.

Me cuesta entender cómo a alguien se le ocurre que todas estas medidas beneficiarán al país en su conjunto. ¡Todo lo contrario! Están terminando de espantar a los pocos inversores que quedan en la Argentina. Si esto pasa, no habrá un solo peso para financiar a las empresas nacionales. Es decir, no habrá un solo peso para incentivar el empleo, el crecimiento y el progreso sustentable.

Estas medidas sólo acelerarán la decadencia de la Argentina. 

¿Qué hacer ante esta situación?

Bueno, a pesar de todo, creo que siempre se pueden hacer cosas. Creo que las personas y los inversores tienen que encontrar su propio camino, independientemente del contexto. Un contexto negativo no es una excusa para no actuar.

Por ello, por un lado tiene que tratar de escapar lo más que pueda de los tentáculos de este Gobierno irracional y depredador.

Por otro lado, no perder el optimismo y estar muy atento a cómo evoluciona esta increíble nueva crisis argentina. Luego de que la situación estalle, si logramos sobrevivir, habrá increíbles oportunidades disponibles.

Le deseo una excelente semana de inversiones,

Federico Tesore.
Para Inversor Global.

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