Los 15 defectos del inversor (segunda parte)

El arte de invertir no es imposible de aprender, pero sin esfuerzo nada llega. Capacitarse, estudiar y perfeccionarse son factores clave para convertirse en un experto. 

Hasta el mejor inversor puede cometer errores que lo lleven a tener pérdidas en su capital. A veces no son errores técnicos de finanzas si no que provienen de un erróneo sentido común. En ese sentido, le presentamos otros tres defectos que puede tener.

El problema del anchoring o anclaje

 En inglés la palabra anchor significa ancla y, llevado al campo de la psicología, esta técnica se basa en anclarse en la primera información que uno recibe. Es decir, se deja que datos irrelevantes gobiernen los procesos mentales, bloqueando la mente hacia otras opciones.

En ese sentido, llevando esta cuestión al mercado, se puede relacionar el anclaje con la siguiente situación: a veces uno piensa en que el fair value de una acción (el precio objetivo de un papel atravesado por variables financieras que lo fundamentan) debe ser mayor al precio que uno compra. Es que quizás uno adopta la premisa de que un activo con un determinado fair value superior al precio de compra va a alcanzar su techo en el corto  plazo. En ese sentido, usted se instala en ese papel porque sólo acata la opinión de uno o dos analistas a lo sumo y deja de lado el análisis coyuntural que lo hará salir de la postura de anclaje.

Uno no siempre termina obteniendo lo que quiere o desea. Como dice Bill Bonner, presidente de Agora Financial, “la gente no tiene lo que quiere de los mercados, sino lo que se merece de ellos”.

El problema del encuadre

Si seguimos navegando por el campo de la psicología aplicada a las finanzas, el encuadre es otro concepto con el que nos encontramos. Es un esquema de interpretación en el cual los individuos se basan para entender y responder a determinados eventos. El encuadre es influido por el contexto y la forma en que se lo plantea.

En los mercados muchas veces un inversor tiende a responder de manera distinta a dos titulares que a simple vista parecerían divergentes, pero que -si uno lee entre líneas- se da cuenta que el mensaje es el mismo.

Por ejemplo si un titular dice: “Las acciones de Google subieron a su máximo de cinco años”, es lo mismo que decir “Las acciones de Google no se han movido en cinco años”. Si bien una parecería más positiva que la otra, la esencia del mensaje es el mismo. Es que decir que un papel que tocó su pico de un determinado tiempo, refiere a que durante ese plazo su fluctuación no fue significativa.

La excesiva confianza del sumamente capacitado

Un problema que tiene aquel inversor que ostenta demasiado laureles es que a veces es demasiado confiando de sus capacidades.

Un ejemplo podría ser el de Long Term Capital Management. Sus líderes, Laureates Robert, Merton and Myron S. Scholes, eran dos ganadores del Premio Nobel de Economía y además doctores en Economía. A pesar de tanto galardón, el fondo quebró en 1998 por su excesivo apalancamiento y estuvo cerca de fundir al sistema financiero estadounidense.

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