Las inversiones ponen en riesgo a los seguros

Federico Tessore

Reportando desde Rancho Santana, Nicaragua.

Hay señales por todos lados que son cada vez más fuertes y numerosas. Los que dudan son cada vez menos y los que actúan son cada vez más.

Eso es entendible. Lo mismo pasa cuando estamos manejando un auto y la luz del tanque de reserva se enciende. Si estamos muy apurados postergamos la carga de combustible y continuamos dirigiéndonos a nuestro destino: “más tarde cargo”, pensamos.

Y está bien. Esta señal de alerta si bien nos marca el peligro de quedarnos sin nafta estamos aún ante un riesgo bajo. Tenemos nafta en el tanque de reserva, debería haber estaciones de servicio por todos lados, nada grave.

Ahora, nadie dudaría -ante esta situación- sobre qué tan tarde o temprano va a ser necesario cargar nafta antes de que el auto se detenga.

Lo extraño es que no tengamos esa misma claridad de pensamiento cuando nos enfrentamos a asuntos relacionados a la economía o a las finanzas personales. Cuando se trata de estos asuntos, la mayoría de las personas tiende a pensar que se puede andar con la reserva para siempre.

Sólo cuando la “goma esta pinchada” es que la gente tiende a reaccionar en asuntos relacionados a sus finanzas. Sólo cuando no puede pagar la cuota de un crédito hipotecario o se queda sin empleo o ingreso.

Pero no se deprima, por lo menos las personas reaccionan antes que los políticos. Éstos sólo lo hacen cuando “el motor está fundido” y el “auto se mueve arrastrado por una grúa”.

Cuando esto pasa, viene otro político que le echa la culpa al “piloto anterior”, promete arreglar las cosas y manejarlas de una forma diferente y un nuevo ciclo comienza.

Hoy la alerta llega de la industria de los seguros en la Argentina. Si todo sigue su curso, no tenga duda de que cuando la crisis se desate y usted necesite usar su seguro, las probabilidades de cobro serán muy bajas. La entrevista que el diario La Nación realizó el domingo pasado a Eduardo Sangermano, presidente de una de las aseguradoras más importantes de la Argentina, Cristóbal Seguros, nos da varias pistas sobre este tema.

“-¿Qué opina de la imposición de un mínimo para invertir en activos que definirá el Gobierno?

“-Hay un redireccionamiento de las inversiones que es posible. El anuncio involucra unos ARS 7.000 millones. El sector tenía, al 30 de junio, unos ARS 65.000 millones en inversiones, con un 40% en títulos públicos y otro 25% en plazos fijos. Con YPF ya hay algo invertido en el nuevo inciso.

“-Si el Estado pone un piso para inversiones que no fueron hasta ahora las elegidas, ¿no se teme que sean de mayor riesgo?

“-Yo tengo una manera práctica de pensar: en la elaboración del Planes (Plan Nacional Estratégico de Seguros) siempre se dijo que las inversiones deben tener la liquidez, la solvencia y la seguridad para darle respaldo a la actividad. En el comité de elegibilidad está la Superintendencia de Seguros, que, en la práctica, no podría avalar que invirtamos en un proyecto por el que después nos vaya a reclamar como organismo que debe controlar la solvencia.

“-¿No podría pensarse que con la medida se privilegia otra cosa antes que la solvencia?

“-No. El Planes tiene cuatro ejes estratégicos: un objetivo de participación del sector en el PBI; el diseño de nuevos productos; la solvencia y el control de la actividad. Con lo cual el tema solvencia está en dos de los ejes estratégicos.

“-¿La responsabilidad de la aseguradora no se puede diluir si no pudo resolver en un 100% cómo disponer de sus reservas?

“-No lo creo. Si me guío por la operación de YPF, hubo una salida al mercado con obligaciones negociables a tasas de mercado; nosotros compramos porque la inversión tenía la rentabilidad adecuada.

“-¿Cómo ve que en el comité que debe evaluar las opciones esté el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno?

“-No sé por qué lo habrán decidido así. No tengo opinión y como sector hasta ahora no hemos tenido contacto con la Secretaría. Pero como garantía de que se cuida la solvencia, está la Superintendencia.”

No hay que ser ningún inversor experto para darse cuenta de que las reservas que tienen las aseguradoras hoy no van a servir de nada en el futuro, cuando la crisis argentina se termine de desarrollar; y el presidente de la aseguradora hace muy mal en confiar en la habilidad de la Superintendencia de Seguros para elegir las inversiones.

Revisemos juntos las inversiones de las aseguradoras:

Cuarenta por ciento en bonos de un Gobierno de muy dudosa posibilidad de pago, un Gobierno que tiene el riesgo más alto del mundo después de Grecia.

Diez por ciento en “proyectos de infraestructura”, impulsados por ese mismo Gobierno. En definitiva, más deuda con el Gobierno.

Veinte por ciento en plazos fijos en bancos cuyos activos son más que nada bonos de ese Gobierno quebrado, y además pesos que cada día valen menos.

Con esto tenemos un 70% de la cartera de inversiones de las aseguradoras argentinas que está invertida en papeles que no valen prácticamente nada. ¿En que está invertido el 30% restante?

No tengo idea, pero esperemos que esté invertido en algún activo que tenga algo de valor, independiente de las calamidades financieras que hace el Gobierno argentino todas las semanas.

¿Qué hacer ante este escenario?

Bueno, lo único que queda es protegerse. Una buena idea es tener la menor cantidad de activos que tengan altas chances de desaparecer y cuyo valor esté protegido por seguros. El ejemplo más claro son los autos: tienen alta chance de desaparecer, tanto por robo o accidente, y su valor está protegido por un seguro. Ante este escenario es prudente no tener un auto que represente una parte importante de su patrimonio, ya que el riesgo de que este activo desaparezca es alto.

Y por supuesto, esto afecta a muchas otras decisiones que tienen que tomar los individuos y empresas. Muchos me dirán, “estás exagerando. De alguna manera las aseguradoras van a evitar la quiebra y me van a pagar mi seguro”. Puede ser, pero ese pensamiento es lo mismo que entrar a la ruta del desierto con el tanque de reserva y esperar encontrar una estación de servicio antes de quedarse sin nafta.

Puede pasar, pero el riesgo es muy alto. Si a usted le gusta la aventura, adelante. Si no, empiece a ser más precavido con sus gastos y decisiones. Las alertas están y el momento de tomar decisiones es ahora, no cuando el motor esté fundido.

Algunos pensamientos adicionales

La Nicaragua gobernada por Daniel Ortega no tiene la misma atracción para los inversores globales que otros países centroamericanos como Costa Rica, por ejemplo, pero las bellezas naturales de este país rodeado por el mar, no tienen nada que envidiarles a las de aquellos países. Todo lo contrario.

Por ello, aquellos pocos inversores dispuestos a correr riesgos hicieron -y hacen- excelentes negocios en Nicaragua. Esta semana estaremos por aquí conociendo a varios de ellos, además de que intercambiaremos visiones y experiencias con inversores, analistas y periodistas de varias partes del mundo.

De un encuentro similar, pero en Costa Rica, surgió una interesante alternativa de inversión que después pudimos compartir con los suscriptores del Reporte de Recomendaciones de inversión Crisis & Oportunidad unos meses atrás.

No sé si encontraremos alternativas similares en Nicaragua. Lo que sí le puedo asegurar es que el clima “socialista” de esta nación se respira desde antes de bajarse del avión. Los formularios que entregan las azafatas minutos antes de aterrizar en Managua, y que sirven para completar los trámites migratorios, tienen una frase de bienvenida muy clara:

“Nicaragua, de victoria en victoria. Cristiana, socialista y solidaria”.

Desconozco cómo será la vida de las personas que no son cristianas en Nicaragua, aunque sí me puedo imaginar la vida de los nicaragüenses que no son socialistas.

Seguramente trabajan todo el día, asumen riesgos, tienen creatividad y se esfuerzan. Al final del día tendrán un socio mayoritario que intentará quedarse con la mayor parte del ingreso que generen: el Gobierno de Ortega.

Mejor dicho, quedará en manos de quien yo pensaba que era el verdadero Presidente de Nicaragua, ya que otras de las frases que se pueden leer en los formularios son, por ejemplo: “El Pueblo, ¡Presidente!”.

¿Quién gobierna a Nicaragua, Ortega o el Pueblo?, ¿o en realidad son lo mismo?

Los paisajes pueden ser muy diferentes, pero las prácticas de los Gobiernos populistas no cambian con la geografía.

Le deseo una muy buena semana de inversiones,

Federico Tessore.

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