La gran guerra del streaming

Marcela Gómez

Santiago de Chile

La apuesta a que con Internet podemos ver nuestras películas y series de TV favoritas sin necesidad de descargas, Netflix ha crecido como la espuma y su acción suma más de 180% de avance en los últimos 5 años. Y aunque el camino se le ha puesto cuesta arriba, la llegada de nuevos competidores confirma que muchos visualizan ganancias para rato en el mercado del streaming.

El rápido crecimiento de la banda ancha ha abierto un nuevo nicho de mercado donde para ganar y generar rentabilidad hay que andar rápido como las balas: el streaming. Sí, porque hoy son cada vez más las personas que usan internet para ver películas o escuchar música sin descargar los contenidos, lo que hace más rápido y fácil el proceso. Así, los servicios de video bajo demanda (VOD) apuestan a captar a los clientes que antes optaban por alquilar DVDs y que ahora quieren disfrutar de los contenidos en cualquier lugar, hora y desde cualquier dispositivo.

Muchos se preguntaron por qué alguien querría pagar por contenido que está en la red, y gratis. Pero ahí es precisamente donde está el negocio.

Por un lado, los grandes proveedores tienen acuerdos exclusivos con generadores de contenido como estudios de televisión y de cine, por lo que el servicio que proveen es legal y una respuesta a la piratería. Y los costos para los clientes son razonables, sacando de la ecuación tiempos y traslados. “Nosotros pensamos en nuestro servicio como en el agua embotellada: mucha gente la prefiere aunque tiene un precio, porque funciona muy bien”, explicó en una entrevista el vicepresidente de marketing de Netflix, Jonathan Friedland.

Es justamente la popular Netflix (NFLX) la que lidera este mercado, aunque mantener ese sitial no ha sido fácil. A pesar de haber sido una de las niñas bonitas de Wall Street por su espectacular crecimiento, en 2011 sufrió un fuerte traspié debido al alza de tarifas que generó un éxodo de clientes, junto con aumentos de costos debido a su expansión internacional y a nuevos acuerdos para contenido exclusivo. Pero el golpe más duro fue el anuncio de que separaría su lucrativo negocio de streaming del dedicado a alquilar DVDs, medida que luego se revirtió debido al desplome de la acción.

Hoy parece que soplan mejores vientos para Netflix. Con 27,5 millones de clientes a nivel mundial al segundo trimestre, ha recuperado suscriptores y planea estar en 51 mercados a fines de año, incluyendo América Latina. Y aunque la acción retrocede más de 6% en lo que va de 2012, no hay que olvidar que acumula ganancias sobre 180% en los últimos 5 años y que comparado con su pico de USD 291 por papel en julio de 2011, los USD 88,22 en que se transa hoy aparecen atractivos. Además, ha recobrado cierta confianza de parte del mercado: Morgan Stanley le acaba de dar un up grade, el gestor de hedge fund  Whitney Tilson dejó de apostar contra la firma y admitió que hoy se encuentra entre sus mejores opciones de inversión y recientemente Citigroup recomendó comprar con un precio objetivo de USD 120 a doce meses basado en “una valoración muy razonable, un historial de gestión en general positivo y a que la oportunidad de mercado para elstreaming todavía existe”.

No obstante, también advirtió “riesgos significativos” asociados a la competencia.

Con todo, quienes apuesten por Netflix deberán tener nervios de acero. “Es posible que la acción sea extremadamente volátil porque todo se basa en las percepciones de rentabilidad dentro de varios años, que pueden cambiar significativamente”, dijo a CNN Money el analista de Pacific Crest Securities Andy Hargreaves, al recomendar comprar acciones de la compañía.

Dura competencia

Sin embargo, aunque Netflix ha sido una firma visionaria al desarrollar primero un negocio donde pocos veían oportunidades, no está corriendo sola. A pesar de que hoy está pagando los costos de llegar primero, también está cosechando sus ventajas, como ser el operador más conocido a nivel global. Su presidente ejecutivo, Reed Hastings, admitió a The Wall Street Journal que expandir el negocio a otros mercados será costoso. “Tenemos que tener licencia para un gran conjunto de contenidos por un precio relativamente alto sólo para su lanzamiento. Luego, esforzarnos en marketing y atraer suscriptores. Pero eso es también lo que les espera a nuestros competidores”, explica. Pero agrega que el VOD va a aumentar de manera constante en los próximos 20 años en muchos sectores y si un inversionista comparte esa visión, “entonces Netflix se convierte en una parte muy interesante de su cartera para seguir esa tesis a largo plazo”.

Muchos en el mundo de la tecnología y el entretenimiento comparten la visión de Hastings sobre que el futuro está en el VOD, pero quieren ofrecer su propia opción y ganar su tajada de la torta. Por ejemplo, ahí están …

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