La Argentina hacia un nuevo default

Federico Tessore

Hace más de un año en InversorGlobal lanzamos una alerta que llamamos “Las 4 inversiones tóxicas”. En este Informe Especial nombrábamos cuatro inversiones que nos parecían que iban a andar muy mal en los próximos años.

Una de las que recomendábamos evitar era la de los bonos del Estado argentino. Hasta esta semana, muchos inversores aún no nos creían o no entendían nuestra posición respecto a los papeles argentinos. Decían: “Argentina tiene reservas de sobra para pagar la deuda durante los próximos años, no hay nada de qué preocuparse al comprar deuda argentina, va a ser un muy buen negocio.”

Pero nosotros insistíamos en que Argentina, tarde o temprano, iba a caer en defaultnuevamente. Mire lo que decíamos el año pasado cuando publicamos el Informe deLas 4 inversiones tóxicas:

       Entiéndame, no se trata de una cesación de pagos al estilo clásico. O como hizo Argentina en 2001.

Empezó con la manipulación de las estadísticas de inflación elaboradas por el INDEC, lo que desvalorizó los bonos ajustados por CER, cuya rentabilidad depende del índice de precios al consumidor que elabora el organismo.

Sólo hasta 2009 el Estado argentino dejó de pagar USD 2.500 millones por no calcular el interés del bono de acuerdo a la inflación verdadera.

No sé a usted, a mí no se me ocurre un ejemplo más claro de default.

Y este fue sólo el primer ejemplo.

Ahora está pasando lo mismo con los bonos ajustados por Badlar.

Creemos que hay un comportamiento repetitivo y previsible en las medidas que toma el Gobierno…

Y así como pasó con los bonos ajustados por CER y Badlar, el Estado puede cambiar de un día para el otro las reglas que fijan la renta que dan los títulos públicos.

En otras palabras, si compra hoy bonos atados al PBI, podrá caer en una nueva trampa.

Hoy, el cambio en las reglas de juego no fue decidido por el Gobierno argentino, sino que le fue impuesto por un juez de Estados Unidos. Si el fallo de este juez se cumple, Argentina está nuevamente ante una crisis de deuda que se sabe cómo empieza pero no dónde ni cómo termina.

Aún hay una instancia de apelación en la Justicia estadounidense que podría moderar el impacto de la medida y evitar el default. Pero el problema es que hay muy pocos días para que la Justicia pueda cambiar este fallo. Si no lo hace rápido, el Gobierno argentino deberá depositar USD 1.300 millones el próximo 15 de diciembre en una cuenta de garantía en Estados Unidos.

Si no lo hace, los embargos serán más masivos y, por supuesto, llegarán al próximo pago que el Gobierno tiene que hacer del cupón PBI, justamente ese mismo 15 de diciembre. El abogado especialista en deuda, Eugenio Bruno, explicaba la medida en el diario Ámbito Financiero de la siguiente forma:

      “El juez Thomas Griesa falló contra el Gobierno, ordenó pagar la totalidad del reclamo, levantó la medida de no innovar, notificará a Bank of New York y otros participantes en el procedimiento de pago y determinó depositar en una cuenta escrow el total antes del 15 de diciembre. 

“Griesa también rechazó los argumentos de los tenedores que habían ingresado al canje: ‘ellos tuvieron la elección de entrar o no, y que al entrar sabían que otros podían no hacerlo y que algunos estaban litigando y podían obtener sentencias favorables por el total del reclamo… No hay injusticia en este resultado.’ El juez también dijo que ‘éste era el resultado justo luego de diez años de litigio.’

“Este es un aspecto esencial, ya que ordenó levantar la medida de no innovar ordenando pagar con el pago del 15 de diciembre. El juez dijo que usualmente las medidas cautelares se mantienen durante las apelaciones. ‘Sin embargo, -dijo Griesa- han ocurrido circunstancias extraordinarias que claramente requieren acción judicial… Los más altos funcionarios han dicho que no se pagarán los bonos de los demandantes… Argentina ha recibido un tratamiento justo durante diez años en los cuales ha prevalecido. La Corte urge a Argentina a discontinuar las amenazas enfermizas desafiantes de las sentencias y que dicha postura desafiante no solo sería ilegal sino que representaría el peor tipo de irresponsabilidad en su relación con el poder judicial.’”

Fíjese en el último párrafo de la sentencia de Griesa que cita Bruno. El juez estadounidense no sólo está fallando sobre circunstancias objetivas acerca de si Argentina les debe a los deudores que no entraron en el canje, sino que también está fallando sobre la actitud del Gobierno argentino de descalificar y no respetar ningún falló internacional.

Es decir, no sólo está fallando sobre el fondo, sino también sobre las formas, sobre las maneras. Y las maneras, las formas -en el mundo de las inversiones- son muy importantes. Estamos ante un Gobierno que no negocia con nadie, que impone sus visiones a la fuerza.

Esta forma de gobernar tiene altos costos que tarde o temprano llegan. El fallo de Griesa es una muestra de los costos de estas actitudes en el mundo de las finanzas internacionales.

¿Esto quiere decir que estoy de acuerdo con el fallo de Griesa?

Como se imaginará, no soy un especialista en deuda internacional y desconozco la mayoría de los elementos de ese juicio que enfrenta la Argentina. Sólo le voy a dar mi opinión a nivel conceptual. Creo que el fallo va en contra del acuerdo que la mayoría de los deudores de la Argentina cerró con el propio Estado argentino (una mayoría del 93% de ellos aceptó el canje).

Entonces, que sólo 7% de los deudores pueda romper ese acuerdo no parece muy lógico. Digo romper el acuerdo porque si el Gobierno argentino paga la deuda que Griesa reclama -que implica reconocer el 100% del capital y los intereses a los deudores que no entraron en el canje-, el canje termina cayéndose; ya que estas personas, que aceptaron quitas del 65% de su deuda, no van a estar muy contentos con la situación.

Desde ese punto de vista no estoy de acuerdo conceptualmente con el fallo. Más allá de eso, entiendo la sentencia desde el punto de vista de que el juez siempre pidió a la Argentina que negocie con los deudores que no entraron al canje, y el Estado no sólo nunca lo hizo, sino que constantemente los descalificó.

¿No hubiera sido más fácil mostrarse gentil y educado con esa gente? ¿No hubiera sido mejor para nuestra economía llegar a un acuerdo con estos inversores? En el mundo hay reglas, formas y maneras, y no obedecerlas y convertirse en un “renegado serial” tiene su costo.

Esta actitud del Gobierno parece que no cambiará a pesar del fallo. Mire lo que dijo el ministro de Economía argentino en la conferencia de prensa que ofreció el jueves pasado, citado por Cronista:

      “El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, consideró hoy que el fallo del juez de Nueva York, Thomas Griesa, favorable a los fondos buitre, es un caso de ‘colonialismo judicial’, porque ‘violenta la inmunidad soberana del Estado argentino y pretende arrogarse competencia para declarar la ilegalidad de las leyes argentinas’.

“‘Estaríamos presenciando un caso de colonialismo judicial: alguien sentado en un juzgado en un país muy importante que toma definiciones y esas definiciones van por encima de leyes e instituciones de Argentina y de otros países’, afirmó el funcionario.”

Lo que omite decir Lorenzino es que los bonos en cuestión, cuando se lanzaron, se emitieron con la condición de que cualquier diferendo se resolvía en la Justicia de Estados Unidos. Es decir, el Gobierno argentino, voluntariamente cuando pidió dinero prestado, decidió resolver los conflictos en ese país.

Entonces, ¿de qué está hablando Lorenzino? ¿De qué “colonialismo judicial” está hablando? ¿A quién le estaba hablando en esa conferencia de prensa? ¿No encontró una forma más profesional y sólida de defender a nuestro país?

Es difícil entender la poca profesionalidad de los funcionarios argentinos. Pareciera que su única preocupación es hablarle a las masas y tratar de elegir los términos más “populares” posibles que enciendan a la tribuna y la lleven a pensar que estamos ante una batalla “épica” de buenos contra malos. Y el mundo de las finanzas internacionales no funciona así. Los resultados de esta política adolescente están a la vista…

Más allá de todo esto, ¿cómo pueden sufrir los inversores argentinos en este escenario?

En primer lugar, con una considerable baja de precios. Los bonos argentinos cayeron fuerte el jueves pasado cuando se conoció la noticia. Los cupones PBI llegaron a bajar 12% y esta caída puede continuar si la situación se sigue complicando. Si la apelación no prospera, cualquiera de los escenarios que decida el Gobierno argentino será fulminante para los precios de los bonos.

Si Argentina paga como Griesa quiere, surgirá el gran problema de que el canje de deuda se caerá y vaya a saber cómo se resuelve esa situación. Y si no paga, Griesa podrá embargar los fondos que tendrían que ir al pago del cupón PBI. La única esperanza es que el fallo de Griesa se cambie en la apelación.

En segundo lugar, Argentina se sigue aislando y peleando con el mundo y esto es independiente de lo que pase con la apelación. El sólo hecho de recibir esta sentencia implica que será cada vez más difícil tener relación con otros países. Será aún más difícil importar y exportar, las empresas del resto del mundo no tendrán confianza en nuestras compañías y todo se complicará.

Y por último, este fallo afectará la inversión de los argentinos y de los extranjeros en Argentina. Si bien la inversión ya viene bajando fuerte desde hace un año, con este problema de la deuda los inversores confiarán cada vez menos en la Argentina y los proyectos de inversión en nuestro país tenderán a cero.

Imagine los efectos de este último punto sobre empresas como YPF, que necesitan miles de millones de dólares para invertir en infraestructura a varias décadas, inversiones que se necesitan para producir la energía que nos falta cada año en mayor cantidad; o de las otras múltiples empresas energéticas argentinas que están quebradas y al borde del colapso y que necesitan miles de millones de dólares para subsistir.

Estas inversiones no llegarán en este contexto. Y si esto ocurre, Argentina estará cada vez más cerca del colapso energético y económico.

¿Qué hacer en este contexto? Lo venimos repitiendo durante los últimos dos años: la única forma para un inversor individual argentino de poder sobrepasar esta crisis sin costos es diversificando lo más que pueda sus activos, sus inversiones.

Teniendo en cuenta que Argentina es el país más riesgoso del mundo para invertir, y buscando inversiones que le permitan salir de este enorme riesgo argentino, en nuestro Reporte de Recomendaciones de inversión Crisis & Oportunidad le acercamos todos los meses oportunidades para lograr esto. Si aún no está suscripto lo puedehacer aquí ahora mismo.

Nos encontramos el martes que viene con más novedades de esta lucha financiera internacional que nos afecta a todos nosotros por igual.

Le deseo un muy buen fin de semana,

Federico Tesore.
Para Inversor Global.

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