La apuesta a la apreciación del peso chileno

A medida que el peso chileno ha seguido ganando un poco más de valor frente al dólar, retornó al mercado cambiario el nerviosismo respecto de a qué nivel podía llegar la paridad. En la sesión del pasado jueves, la moneda norteamericana se transó en torno a $477, su menor valor desde el 19 de octubre. Y aunque hay explicaciones coyunturales para este nuevo peldaño, la verdad es que no hay dos opiniones entre los economistas: todas las monedas emergentes están enfrentando presiones apreciativas y éstas se mantendrán en 2013.

La explicación es simple: ¿Pondría usted su dinero en economías que crecen poco y ofrecen tasas de interés cercanas a cero; o en las que tienen un crecimiento mayor y cuentan con tasas más atractivas?

En buen chileno, no hay donde perderse. 

EL CONTEXTO

Si seguimos previendo una dicotomía en el crecimiento mundial, con los países desarrollados con expansiones modestas en torno a 2% y los emergentes tirando del carro (Chile crecerá entre 5,3% y 5,4% en 2012 y ni siquiera es el líder), eso ya constituye un potente llamado para atraer capitales externos.

A eso se agrega el atractivo insuperable del diferencial de tasas: si en Estados Unidos el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años está en torno a 1,6%, un papel del Banco Central chileno en pesos a igual plazo rinde 5,5% (2,5% si es en UF, lo que puede ser una muy buena apuesta para saldar créditos hipotecarios). Y ojo, que la Reserva Federal norteamericana ya dijo que mantendrá estas tasas por largo tiempo y los instrumentos de mercado en Chile (y los agentes) no ven que el emisor local haga cambios en su política monetaria en 2013.

Entonces, todo indica que en los próximos trimestres las monedas de las economías bien organizadas de la región seguirán enfrentando una presión apreciativa. Y las medidas expansivas que han aplicado los bancos centrales de los países desarrollados también ayudan en esa dirección.

¿INTERVENCIÓN A LA VISTA?

Aunque la apreciación del peso chileno es parte de un proceso que afecta a todas las monedas emergentes, los números muestran que la divisa local se ha valorizado más que otras monedas de la región. Es el costo de tener una flotación cambiaria más limpia y ortodoxa, dicen los agentes, en comparación con la fuerte intervención real y verbal que durante el año han protagonizado los bancos centrales (y también las autoridades) de países como Brasil, Colombia o Perú. Con todo, eso es mejor que el régimen de tipo de cambio único y flotación administrada de Argentina, que parece a punto de estallar.

¿Qué pasará si cada vez menos pesos son necesarios para comprar dólares? Cuando se ve el riesgo de desplome, la palabra intervención empieza a sonar. Pero esta vez parece no ser así.

Por un lado, porque los exportadores, que siempre son los primeros en pedir “medidas” hoy se ven tranquilos, tal vez porque los altos precios de las materias primas ayudan a equilibrar su negocio. Además, los expertos dicen que en este tipo de coyuntura, donde el comportamiento global de las monedas emergentes es de apreciación, una intervención –que siempre es costosa- será fácilmente anulada por una tendencia en contra que es mucho más fuerte y de largo plazo. Y tercero, porque en los niveles actuales no se percibe un desalineamiento del tipo de cambio respecto de sus fundamentos de largo plazo.

¿Dónde entonces podríamos entrar en la zona de intervención? Claramente, en niveles de apreciación más significativos. La última intervención cambiaria en enero del año pasado fue a niveles de tipo de cambio real cercanos a $468 y dadas las señales que ha emitido el Banco Central, ese límite ahora podría estar en $465 o incluso en niveles por debajo de $460.

Pero ojo, que el Banco Central con su último programa de acumulación de divisas ejecutado en 2011 logró sumar US$ 40 mil millones en reservas internacionales, fortaleciendo su capacidad de manejo ante shocks externos. No tendría mucho sentido repetir la fórmula con igual objetivo porque esos recursos no se han usado. Entonces no basta un desalineamiento. Pareciera que también se requeriría una coyuntura de riesgos para la estabilidad financiera o de precios para que el Central se decida a intervenir.

TOME MEDIDAS

Mientras tanto, no sería recomendable quedarse de brazos cruzados viendo la inundación de dólares y el debate sobre qué vendrá. Hay opciones disponibles, sólo hay que saber en qué momento usarlas.

Si usted está en un negocio relacionado con el intercambio comercial con el exterior, una buena jugada sería evaluar la opción de las coberturas cambiarias para reducir o eliminar el riesgo del tipo de cambio. Existen diversos tipos de contrato en el mercado (futuros, opciones, forwards, entre otros) que hoy permiten fijar o asegurar el tipo de cambio en el presente y así tener tranquilidad respecto de operaciones futuras en divisas.

Pero incluso si usted cree que no tiene nada que ganar o perder con lo que está pasando con el dólar a nivel local, podría estar equivocado, porque cuando la trayectoria de un precio parece indiscutida siempre hay formas de sacar partido de esa información.

Una opción es aprovechar los bajos precios y comprar dólares esperando una futura alza de la divisa estadounidense. Otra es operar en las diversas plataformas de trading que existen, vendiendo dólares. La ventaja de estos sistemas es que no importa si usted no tiene dólares para vender (o cobre, o acciones de Enersis o de Apple, o lo que sea), porque en estos sistemas lo que se hace es simular una operación y la pérdida o ganancia consecuente de acuerdo a lo que está ocurriendo efectivamente en el mercado es real.

Puede sonar complicado, pero no es inalcanzable.

Saludos,

Marcela.

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