IPOs que no son lo que eran

Ignacio Olivera Doll

Buenos Aires

Las malas experiencias de varias firmas tecnológicas al salir a Bolsa han llevado a una serie de compañías a posponer los planes que tenían previstos para el lanzamiento de sus propias acciones en Estados Unidos. Por qué los inversores prefieren hoy no repetir los pasos de firmas como Facebook on Groupon y en cambio creen que el escenario está preparado para financiarse en el mercado de capitales mediante otras alternativas.

Puede que no sea el mejor momento para salir al mercado. Pudieron percibirlo, acaso, las grandes compañías tecnológicas que llegaron a lanzarse en los últimos años, envalentonadas en exceso ante un boom de negocios en el sector y frente a los máximos bursátiles generado por el ciclo expansivo de liquidez a nivel global. Las empresas debieron resistirse un poco más, desde entonces, a la tentación de realizar ofertas públicas de acciones (IPOs, por sus siglas en inglés). Como si el atractivo del recorrido alcista de los indicadores, tanto económicos como bursátiles, pudiera estar escondiendo un canto de sirena: ¿cuánto hay de genuino en esta bonanza que parece prometerles, por ejemplo, el récord que está alcanzando el Nasdaq por estos días?  La mala experiencia de Facebook obligó a las compañías a desconfiar más seriamente sobre el entusiasmo bursátil. Y a repensar, más despacio, los planes que tenían previstos para sus propias salidas a Bolsa.

Podría dar fe de esto, por caso, Twitter, una de las principales competidoras mundiales en el segmento de las redes sociales. El reducto virtual de los 140 caracteres tiene, actualmente, un modelo de negocios muy parecido al de la comunidad de Mark Zuckerberg: un crecimiento exponencial en la cantidad de usuarios que, sin embargo, no parece estar acompañado por mecanismos publicitarios que aseguren que se sostendrán o incrementarán sus ingresos en el mediano plazo.

El CEO de Twitter, Dick Costolo, confesó recientemente al diario The New York Times que su compañía había tenido que abandonar la idea de probar suerte en el mercado de acciones durante estos meses, y que debería retrasar su salida a Bolsa al menos hasta el año 2014. Un factor podría sostener fácilmente su diagnóstico: el compromiso que hizo explícito, meses atrás, la Reserva Federal de Estados Unidos de mantener las tasas de interés cercanas a cero hasta ese año, lo que augura mayor liquidez global y permite a las empresas financiarse mediante colocaciones de deuda en el mercado, en lugar de lanzarse a cotizar.

Para Alejandro Bianchi, de InvertirOnline.com, “no son momentos propicios para vender parte del capital, aun si el mercado de valores se muestra en máximos. Esto porque, estando la tasa de interés en cero, lo más conveniente es aumentar un poco más la parte de endeudamiento”. De todos modos aclara que esto siempre “depende de la estructura de capital que tenga cada una de las compañías”.

Entonces, el escenario actual parece propicio para cuestionar un paradigma que se había consolidado por décadas en los mercados de capitales: que el simple anuncio de una IPO genera un movimiento alcista, inmediatamente, sobre la cotización de los papeles de la empresa que tiene previsto realizarla.

Sueños rotos

El caso de Facebook demostró que la ilusión de los inversores puede tener algunas veces pocos argumentos: la expectativa que generó su estreno bursátil, en mayo pasado, permitió a la red social vender inicialmente más de …

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