Ganó Obama, ¿y ahora?

Entrada la madrugada del miércoles 7 de noviembre, Mitt Romney reconoció la derrota, al tiempo que Barack Obama daba su discurso ante miles de personas. En términos de caudal de votos, la distancia entre ambos candidatos fue muy estrecha:50% vs. 48% a favor del demócrata. Sin embargo, la diferencia tiende a agrandarse con fuerza cuando analizamos la cantidad de electores: 303 para el actual partido gobernante contra los 206 conseguidos por los republicanos.

“Lo mejor está por venir”, dijo el Presidente reelecto y lo que todos nos preguntamos es: ¿será también así para los inversores?

En una primera instancia, es difícil superar las extraordinarias subas que tuvieron los mercados durante los primeros cuatro años del gobierno de Obama.  Recuerdo que anticipé algo de esto en mi anterior nota denominada “Una mirada económica a las elecciones presidenciales de Estados Unidos”.

Allí señalaba que el índice Nasdaq había trepado más de 100% en la era Obama, mientras que el índice S&P 500 había hecho lo propio en casi un 70%. Sinceramente increíble.

Cuando desmenuzamos los índices y ampliamos el universo de activos financieros, encontramos algunos rendimientos que merecen la pena ser destacados:

– El commodity que más subió en la era Obama fue la plata, por encima de 200%; seguido por el oro, con una suba superior al 130%.

– El tercer y cuarto lugar lo ocupan la deuda corporativa de alto rendimiento o “high yield” de Europa y Estados Unidos.

– El quinto lugar lo ocupa el cobre.
gráfico
¿Deben sorprendernos las cinco mayores subas señaladas anteriormente?

En virtud de los acontecimientos económicos, algunos indicios marcaban lo que estaba por venir. La inmensa cantidad de dinero -inyectada tanto por la Reserva Federal como por el Banco Central Europeo- alentó la compra de metales preciosos, principalmente oro y plata, para refugiarse de la desvalorización de las monedas.

Adicionalmente, los deprimidos niveles de tasas de interés que rigen desde el año 2008 a la fecha también propiciaron la migración de los capitales hacia activos de riesgo con el fin de obtener un rendimiento mayor. Esto justifica, en gran parte, la mayor demanda de bonos “high yield” por parte de los inversores.

Todo esto es historia, ya pasó. La pregunta es: ¿qué vendrá?

En una primera instancia, me animo a decir que gran parte de lo que ocurrió puede volver a repetirse durante el segundo mandato de Obama. Básicamente, porque estos dos rasgos económicos -el de la emisión descontrolada y el de las bajas tasas de interés- continuarán al menos hasta el año 2015.

Considerando esto, no me sorprende que se repitan patrones de comportamiento entre los inversores y que tengan lugar nuevos incrementos de activos que lideraron las ganancias en el período 2008-2012.

Entonces, un portafolio promedio debe tener hasta un 20% de exposición en metales preciosos y otro tanto en deuda de alto rendimiento, aún a sabiendas de que se están corriendo algunos riesgos adicionales con estos activos.

Pero el panorama favorable para los próximos años no se circunscribe solamente a estos activos. Existen sectores económicos que saldrán mejor parados que otros con la continuidad de las políticas económicas actuales del Presidente demócrata.

En este sentido, Obama redoblará la apuesta en torno a la reforma del sistema de salud y a la profundización de los beneficios, para que muchas personas accedan a la cobertura médica. Esto podría abrir oportunidades a empresas del sector o bien a ETFs relacionados con la industria, como es el XLV.

Adicionalmente, el impulso a la obra pública, un pilar durante el Gobierno demócrata, seguramente afianzará el aumento que vienen evidenciando las empresas vinculadas a la construcción. Un artículo publicado recientemente en nuestro sitio IGDigital da cuenta de que también existen oportunidades en el sector financiero estadounidense, ante la expectativa de una recuperación de los niveles de consumo.

Finalmente, un sector que promete interesantes retornos y que podría beneficiarse de la recuperación de la actividad económica es el de real estate. Existen una infinidad de ETFs y acciones vinculadas con este pilar económico.

Paralelamente, un mayor dinamismo de la principal economía mundial -en caso de verificarse- remolcará a las principales economías emergentes. Es allí donde los inversores encontrarán oportunidades de riesgo que serán más que compensadas con altos retornos.

Uno de mis activos favoritos es el ETF BKF, que nuclea a las economías BRIC: Brasil, Rusia, India y China.

Alternativas diversas para perfiles de riesgo distintos. El camino que empieza no estará exento de volatilidad y turbulencia, pero la probabilidad de capitalizar los ahorros con éxito parecería tener un porcentaje mayor de ocurrencia.

Un saludo,

Diego.

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