Federico Tessore: “Salvamos los ahorros de miles de argentinos”

En septiembre de 2011, Federico Tessore publicó un informe especial llamado “El Fin de la Argentina”. Desde ese entonces más de 2 millones de argentinos vieron el video en Youtube. Como era de esperarse, la iniciativa desencadenó pasiones encontradas: algunos lo criticaron duramente, pero muchos otros le agradecieron.

Es que la opinión de Tessore fue extrema y expresó su idea sin tapujos: “Se venía una crisis económica muy fuerte”. Esta visión la dio en momentos en que la economía crecía sin freno y la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, ganaba muy fácilmente las elecciones del año 2011. Nadie se atrevía a hablar mal de la economía en esos días.

Hoy  la crisis económica argentina ya está en la tapa de todos los diarios. Todos hablan en los mismos términos que hablaba aquel video de Youtuve un año atrás. Para conocer el balance de esta recomendación y qué es lo que espera para los próximos meses, invitamos a Federico Tessore a la redacción para hacerle algunas preguntas.

InversorGlobal siempre tuvo un estilo muy equilibrado y neutral, pero con la publicación de “El Fin de la Argentina” asumió una postura mucho más extrema. ¿Cómo tomaron la decisión de exponerse tanto?

Si, es cierto lo que comentas. Pensándolo bien, creo que este cambio se apoya principalmente en dos variables. Por un lado, es un tema de maduración y de mayor seguridad en nuestros pensamientos. Después de más de una década de estar trabajando como un comunicador, relatando lo que sucede en el mundo de las inversiones, aprendimos mucho y esto nos dio una gran seguridad.

En los inicios del proyecto estábamos mucho más pendientes de no molestar a nadie con nuestras opiniones. Pero a medida que uno va creciendo, tanto personal como profesionalmente, va perdiendo esos miedos y empieza a darse cuenta que tiene que cumplir un rol frente a sus lectores. Ese papel tiene que ser totalmente claro y honesto respecto a nuestros puntos de vista.

Nuestra visión -un año y medio atrás- era que la economía iba camino al precipicio. Esa es la segunda variable que explica el cambio en nuestro estilo. Veíamos muy claramente los problemas venir y nos parecía evidente que iban a terminar gatillando una crisis.

Por lo tanto, sumando estas dos variables que te menciono, es que surge la idea de lanzar el informe de “El Fin de la Argentina”. Algunos años atrás, frente a la misma información económica, hubiéramos sido mucho más cautos con la predicción. Pero hoy nos sentimos seguros para comunicar nuestras visiones de la forma más clara y con el mayor impacto posible.

Esto generó muchas críticas, ¿qué les generó?

Al principio un poco de sorpresa. Es que la gente se apasiona mucho con estos temas y las cosas que nos dicen son increíbles, hasta difíciles de imaginar. Pero después del impacto inicial, las tomamos como naturales. Cada vez que alguien asume una posición extrema va a estar expuesto a  algunas personas que van a estar de acuerdo y a otras que van a estar totalmente en contra.

Esto no pasa solamente con nosotros. Sucede en todos los órdenes de la vida. Cuando entendimos eso, empezamos a tomar las críticas como algo natural. Hasta las empezamos a imprimir y colgar en la pared de la oficina. Es que, la intención no es imponerles nuestra visión a todos. Es decir, nosotros escribimos para nuestros lectores y la mayoría de ellos comparten nuestros valores.

Nuestros suscriptores entendieron bien el mensaje. En la otra cara de la moneda, aquéllos que no piensan como nosotros no lo tomaron de la mejor manera. No nos tembló el pulso. Sabemos cuál es nuestro camino y lo vamos a seguir.

Queremos escribir para personas con las que compartimos una visión del mundo y la economía. No obstate, incluimos a aquéllos con los que no coincidimos, pero que muestran apertura para convivir con el que piensa distinto.

Estoy hablando de personas que creen en la libre empresa y en la innovación. Me refiero a los que abrazan la libre competencia, que respetan el derecho a la propiedad, que entienden la ecuación riesgo-rendimiento, y que creen que hacer un negocio y ganar un dinero no es un pecado.

Pueden estar de acuerdo o no con nuestras opiniones, pero el diálogo es mucho más constructivo. Aprendemos de las opiniones de todos y esta es una experiencia apasionante.

¿Cuál es el balance que hace de su predicción de “El Fin de la Argentina”?

La mayoría de las cosas que nosotros dijimos que iban a ocurrir en septiembre de 2011 finalmente pasaron. La más clara fue la devaluación del dólar. Si en septiembre de 2011 yo decía que -un año después-  el dólar iba a estar en ARS 6,30, me iban a tratar de loco. Eso fue lo que sucedió. Primero me trataron de loco, pero después el precio del dólar superó todas las predicciones del mercado.

Los otros temas estuvieron relacionados a los subsidios que eran imposibles de mantener. Sólo unos meses después de que se conociera nuestro informe, el Gobierno comenzó a intentar bajarlos. Si bien no pudieron hacerlo, al menos reconocieron que estaban ante una bomba de tiempo que había que desactivar.

Otro punto tiene que ver con las restricciones a las importaciones. Nosotros decíamos que no era viable seguir así, con la fuga de capitales que se venía dando hasta noviembre de 2011. El Gobierno reconoció este punto y encontró su solución.

Una solución pésima, por supuesto: controlar todos los movimientos y aprobar muy pocos. Pero por lo menos reconoció el problema. En conclusión, “El Fin de la Argentina” -entendido como una crisis económica fuerte- se dio.

Los fríos números ponen de manifiesto esta realidad. Los inversores que se quedaron en pesos perdieron más de un 50% durante el año posterior a nuestro informe y los que siguieron nuestras recomendaciones ganaron un 17% en dólares. Salvamos los ahorros de miles de argentinos.  No hay mucho más para agregar.

¿Cómo cree que seguirá esta crisis?

La crisis recién empezó. El Gobierno puede manejar los tiempos, pero ya no la controla. Si sigue creando restricciones e interviniendo en la economía, lo único que logrará es dilatar un desenlace final que tarde o temprano llegará. A medida que pase el tiempo, la explosión final será más dura.

Es que las inconsistencias de la economía argentina se hacen más serias semana a semana y el Gobierno lo único que hace es intervenir sobre las consecuencias, pero no sobre las causas.

Una de las causas principales de esta crisis es la desconfianza. A la Argentina nadie le cree, ni nosotros mismos, mucho menos el resto del mundo. Nadie confía en las instituciones económicas locales.

Hasta que no aparezca alguien que se ponga a trabajar en esto, la economía argentina no tiene un futuro sustentable. Si el Gobierno sigue en la misma senda que el último año, es decir, interviniendo más y más, y dejando cada vez menos espacio para la actividad privada, la economía lo va a sufrir.

Si esto sucede, creceremos cada vez menos y subirá el desempleo, lo que provocará reclamos sociales mucho más frecuentes. Así será hasta que alguien, en el Gobierno actual o en el próximo, no le quede otra opción que reconocer que la economía local –tal como está planteada- es inviable. Ahí comenzaremos de nuevo, como siempre sucede en la Argentina…

¿Qué quiere decir con “reconocer que la economía argentina es inviable”?

Primero y principal reconocer que el gasto que tiene el Gobierno es insostenible en el tiempo. El déficit fiscal no deja de crecer todos los años. Las reservas del Banco Central y los fondos de la ANSES que financian este déficit algún día se van a acabar.

Segundo, reconocer el tema de la inflación. Es posible vivir con inflación muchos años, como sucede nuestro país, pero eso tiene un costo que ya estamos pagando. Dentro de ese costo está el hecho de que no se pueda hacer negocios en la Argentina, que  no se pueda planificar a largo plazo, que ahorrar se haya transformado en una utopía y que no se pueda tomar créditos, al menos a mediano y largo plazo. No hay credibilidad en una economía con este nivel de inflación y eso tarde o temprano se paga con menor actividad.

Podríamos mencionar muchas variables más, pero las tres causas principales que hacen inviable nuestra economía son la falta de confianza, el fuerte déficit fiscal y la alta inflación.

¿Cómo se imagina el desenlace final?

Cada crisis es diferente, pero está vendrá principalmente por dos vías. Primero se registrará una suba impresionante de los precios de los servicios públicos. Esto pasará cuando el Estado se quede sin plata para seguir subsidiándolo todo.

Y segundo una suba mucho más fuerte del tipo de cambio. Muy por encima de la que estamos viendo ahora. Luego, sólo Dios sabe. Dependerá de la pericia de los funcionarios de turno y de la reacción de la población a ese cambio.

La historia dice que después siempre viene la recuperación…

Si, por supuesto. Hoy los activos argentinos están en sus mínimos históricos. Es cierto que si los medimos en dólares, las acciones argentinas -por ejemplo- estuvieron más bajas en el 2002 y en el 2008. Sin embargo, como el dólar está perdiendo tanto valor no es un parámetro muy confiable. En ese contexto, si medimos los activos argentinos en términos de oro, nos damos cuenta que nunca en la historia reciente nuestras empresas estuvieron tan baratas. Lo mismo pasa si las medimos en términos de soja. Hace unas semanas escribí una nota sobre este tema.

Es decir, cuando la crisis pase, habrá mucho para crecer. Los papeles argentinos pueden subir aún mucho más fuerte que en las crisis anteriores. Será una oportunidad histórica para los inversores de todo el mundo.

¿Cuándo le parece que sucederá eso?

Es imposible saberlo. Puede pasar en sólo unos meses o en varios años. Dependerá del clima político y del mundo por supuesto, pero tarde o temprano llegará. Las crisis en la mayoría de los casos tardan mucho más de lo que la gente espera, pero una vez que se dan se desarrollan mucho más rápido de lo que cualquier pueda imaginar.

¿Volvería a tener una posición tan extrema como la que tomó el año pasado?

Si, sin lugar a dudas. Si es algo que realmente pienso, si es una reflexión o punto de vista que tiene un sustento lógico y que además creo que puede ayudar a prevenir a nuestros lectores, no lo dudaría. Es que creo que ese es nuestro rol principal como pensadores libres o testigos independientes del mundo de las inversiones globales. Desafiar la creencia generalizada del momento y planear nuevos escenarios. Escenarios que nadie se imagina que puedan pasar. Tratamos de abrir el panorama para nuestros lectores.

Al final de cuentas, si tengo que explicar por qué nuestros suscriptores insumen su tiempo y dinero en leernos, creo que es por eso justamente: para acceder a nuevas formas de ver la realidad. No necesariamente para estar de acuerdo con nosotros pero si para acceder a visiones y formas de pensar que salgan de lo común. Ese es el valor agregado que intentamos dar y no dudes que el desafío es apasionante.

En ese sentido, ¿cómo se diferencian de los medios tradicionales?

Te diría que somos unos privilegiados por poder decir las cosas que pensamos sin ningún condicionamiento. Es que nuestro modelo de negocios, que está basado -en su mayoría- en el pago de las suscripciones de nuestros lectores y casi nada en publicidad (mucho menos del Gobierno), nos permite tener libertad absoluta para pensar y opinar.

Nuestros ingresos no dependen de la buena voluntad de ningún Gobierno ni empresa o entidad financiera. Sólo dependemos de nuestros lectores y tratamos de devolverles la confianza a través de un producto de calidad.

Es sencillo, si nosotros dijéramos tonterías -que no le sirvieran a nadie- simplemente tendríamos que cerrar al día siguiente. La mayoría de los medios tradicionales del mundo deben cuidarse de lo que dicen, porque sus ingresos dependen de la buena voluntad de un Gobierno o una empresa, a través de la pauta.

Nosotros no tenemos esa presión ni ese condicionamiento. Esa libertad es la que vuelve nuestra misión divertida y desafiante.

Puede seguir a Federico Tessore en Twitter en @fedetesso.

También puede acceder a los videos semanales de Federico Tessore en nuestro canal de Youtube.

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