Estados Unidos: política y el mercado tras las elecciones

En las primeras horas de la noche de este martes sonarán las primeras noticias provenientes de los resultados presidenciales en la primera economía del mundo. Se trata de una elección reñida, pero donde son varios los que apuestan por inclinarse por el actual Presidente, Barack Obama.

Si bien las variables que un ciudadano toma a la hora de elegir a su candidato son diversas, el mercado es una que no puede menospreciarse, ya que su injerencia en el desarrollo integral de la economía es fundamental. El lunes vimos en IG Digital Barclays: Obama es bueno para los bonos, Romney para las acciones, donde mencionamos un informe del banco británico donde decía que Wall Street se vería beneficiado con Romney, principalmente por sus iniciativas de desregulación y una menor intervención estatal en los mercados.

Sumándose a la línea de opinión de la banca inglesa, El Cronista publicaba hoy:

“La Bolsa se disparó 64% con Obama pero Wall Street igual prefiere a Romney”

Es pertinente mencionar que, a pesar de la preferencia del mercado de acciones por el candidato republicano, la suba que lleva la principal plaza bursátil del mundo es la quinta más alta bajo cualquier presidente estadounidense desde el año 1900. En ese sentido, el medio especializado argentino agrega que:

“El Dow Jones de Industriales, el principal indicador de Wall Street, se situaba ligeramente por encima de los 7.900 puntos cuando Obama asumió en enero de 2009 y ahora supera la barrera simbólica de los 13 mil puntos”.

Esto es un indicio que, a pesar de la condición de contrario al mercado de Obama, el mercado ha contado su propia historia. Y esta suba vertiginosa del índice industrial estuvo también influenciada por las políticas de expansión monetaria impulsadas en el mandato del demócrata.

Las inyecciones de liquidez de la Reserva Federal han ayudado a impulsar el consumo estadounidense, que comprende dos tercios de la primera economía del mundo, haciendo que las empresas sigan ganando en detrimento de la contracción macroeconómica.

Un análisis hecho por el economista Robert Shiller esboza cómo fue el rendimiento del S&P 500 ajustado por inflación en el corto plazo luego de la asunción del nuevo Presidente.

En el cuadro se ve que las correlaciones entre una presidencia y otra son difíciles de percibir. Por ejemplo, en la primera presidencia de Eisenhower, el rendimiento del S&P 500 en los seis meses subsiguientes fue de 7,9%, mientras que en el mismo plazo luego de su reelección, el mismo fue de apenas 1,6%. En el mismo caso, en la primera elección de Eisenhower el rendimiento del índice referencia durante el año posterior fue de 3,8% mientras que en la segunda fue de 12,7%.

Sumado a esto, siempre hay una premisa que dice “si gana X debe comprar acciones de Y”. Si bien es cierto que hay ciertos sectores que se benefician frente a la postura de mercado que pueda tener un candidato u otro, es una correlación que también hay que analizar con cuidado. Citando casos contemporáneos, cuando ganó Bill Clinton en 1996 se recomendaba comprar small caps y el rendimiento final para las mismas terminó siendo un 50% inferior a las grandes firmas.

Otro caso es en 2008, cuando Obama fue elegido, que se decía que había que comprar empresas de energía solar y evitar las petroleras. El resultado fue que una empresa como First Solar estuvo a punto del colapso, con una baja de 50% en 2008.

En pocas palabras, el mercado se comprende comprar empresas y no política. Las correlaciones existen, pero no hay que dejarse llevar, siempre, por los gráficos X-Y.

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