Cuidado con la adicción a los mercados

Cuando una persona tiene intenciones de empezar a invertir sus excedentes de capital, poner su dinero en la Bolsa generalmente tiende a aparecer en las primeras alternativas dentro del menú. De todos modos, muchos lo hacen de forma más emocional, donde la adrenalina de invertir como el principal aliciente.

Es por eso que cuando uno empieza a invertir en la Bolsa tiene que actuar con un determinado filtro, es decir, a pesar de sentirse metido plenamente en el mercado, no perder la noción que su dinero puede incrementarse como también resquebrajarse. Para algunos la Bolsa puede ser algo quizás hasta divertido para “jugar” un poco durante un día de lluvia o para pasar un domingo de esos que el reloj parece no correr. No obstante, estos pequeños acercamientos por diversión pueden llegar a transformarse en una adicción, la cual puede ser perjudicial tanto para la salud como para el bolsillo.

En ese sentido, le acercaremos cuatro señales para que pueda percibir cuándo la Bolsa podría haberse transformado en una adicción en vez de una herramienta para invertir sus ahorros.

Dependencia con su broker online

La operatoria bursátil no siempre fue a través de plataformas electrónicas, sino que empezó con la famosa “viva voz”. Si uno quería invertir y operar debía contactar un intermediario que diera la orden –físicamente- a la Bolsa de Valores para ejercer la compra o venta de un determinado papel. El proceso era costoso y tomaba tiempo a aquellos individuos que operaban a través de ellos.

En Estados Unidos esto cambió hacia 1969, cuando surgió la Red de Comunicación Electrónica, el modelo electrónico a partir del cual se ha basado todo el sistema de corretaje digital que rige el sistema actualmente. En ese tiempo se comenzó a operar por teléfono, pero a medida que la tecnología fue avanzando las posibilidades de dar una orden de compra o venta se fueron haciendo cada vez más sencillas y al alcance del inversor individual.

Este sistema sin dudas alteró la dinámica de los mercados, ya que acercó la posibilidad al inversor de operar al alcance de un click. Desde los mercados sostienen que el surgimiento de los brokers online fue uno de los motores para que emerjan los primeros “adictos al mercado”.

Dejar todo por el mercado

Un síntoma común del adicto a las inversiones es aquel que abusa del trading. En la década de los 90, en Estados Unidos las personas dejaban sus trabajos y vaciaban su cuenta de fondos jubilatorios para abrir una cuenta en un broker online. Eran tiempos de la burbuja puntocom y el auge de la desregulación financiera, por lo que parecía algo imposible perder dinero en un contexto donde todo subía.

Aunque en algún momento todo lo que sube tiene que bajar.

La burbuja explotó, la bomba cayó y los ahorros se destruyeron. Todos los optimistas que apostaron todo su capital a la Bolsa estaban quebrados y sin trabajo. La moraleja: no abusar del trading diario.

Aparición de estrés e insomnio

Monitorear constantemente el devenir de los mercados puede ser algo poco saludable para su cuerpo. El estrés que genera el seguimiento de las noticias y los flashes de mercado a la larga termina perjudicándolo a usted y a su bolsillo. En ese sentido, si ve que el mercado lo está sobrepasando, evalúe apostar temporariamente su capital en un fondo común de inversión que se adapte a su aversión al riesgo.

O si quiere hacerlo por usted mismo, fije una hora o día determinado de la semana para revisar las noticias y analizar datos. No lo haga todo el tiempo.

Ignorar el costo de oportunidad

Gastar todo su tiempo y recursos en su obsesión para invertir es costoso desde el punto de vista de la teoría económica. En ese sentido, debe ver el costo de oportunidad del tiempo de más que gasta en hacer trading y ver en qué otra actividad podría depositarlo. No ignore esta cuestión, ya que el tiempo vale oro y nunca en bueno desgastarlo en una sola cosa.                

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