Construyendo un refugio seguro

“Chile es el tercer país de Sudamérica con mayor caída del desempleo desde 2011”, publicó La Tercera el pasado martes. Según informa el diario, la tasa de cesantía del país, que bajó de 7% a fines del año pasado a 6,6% en la actualidad, se encuentra un punto porcentual por debajo del promedio sudamericano. 

Es una buena noticia. En Chile hay cada vez más trabajo en una economía que marcha más pujante de lo que muchos proyectaban, incluyendo a entidades como el banco central o el Ministerio de Hacienda, que esta semana salieron a corregir sus estimaciones de crecimiento para este año y el siguiente. 

“La Cepal y la OIT advirtieron que los países tendrán un comportamiento heterogéneo, ya que mientras algunos evidencian una desaceleración en la generación de empleo, en otros ‘se aprecia un mayor dinamismo gracias a un crecimiento económico basado en un incremento relativamente elevado de la inversión’. En este último grupo están Chile, Ecuador y Panamá.”

“‘Durante el primer semestre de 2012, los mercados laborales de América Latina y el Caribe han resistido razonablemente bien el enfriamiento de la economía regional, y las variables laborales han mostrado mejoras continuas’, dictó el estudio. Los organismos precisaron que el mercado laboral ha sido clave para evitar una desaceleración mayor de la economía, debido a que ha habido ‘un marcado aumento del poder de compra de los hogares a través de la generación de empleo y aumento del salario real’.”

La pujanza de las grandes ciudades, entre las que se encuentran urbes como Santiago o Concepción, se traduce en cifras positivas como éstas. Hay más empleo y más dinero circulante, afectando positivamente a buena parte de la población. 

Esto queda reforzado por otra nota de La Tercera, publicada unos días antes: “Chile: expertos prevén buen crecimiento, pleno empleo y leve mejora en contexto externo”, para la cual el diario juntó a cuatro economistas para hacer sus proyecciones de los números macro para 2013:

“Si bien los matices abundan, los economistas creen que el crecimiento de la actividad económica chilena en 2013 será bastante similar al de este año. Para Ángel Cabrera, de Forecast, el producto se expandirá en torno a 5,5% el próximo año, lo que -a su juicio- es una cifra equivalente al crecimiento que espera para 2012 (4,8%) si se ajusta por el efecto de días hábiles. Cabrera cree que, en este escenario, la inversión crecerá en torno al 8% o 9%, mientras que el consumo registrará un alza de entre 6% y 7%

“‘El desempeño de la economía chilena será relativamente parecido al de este año: crecimiento sobre el potencial, alto uso de factores productivos, pleno empleo y déficit en cuenta corriente en torno a 4%’, estima, a su vez, el economista Aldo Lema, quien proyecta un PIB en torno a 5% en 2013, apoyado por el crecimiento mundial (3,5%), términos de intercambio históricamente altos y condiciones financieras externas expansivas, ‘que se traducen en elevados flujos de capitales hacia Chile’. A nivel interno, el principal impulso sería el bajo nivel de las tasas de largo plazo, añade.”

Siguen las buenas noticias. La economía andará bien, con bajo desempleo y manteniendo cierto potencial de crecimiento. 

Sin embargo, esto esconde ciertos puntos preocupantes. 

LA OTRA CARA DE LA MONEDA

Pensando en los riesgos del crecimiento, uno de los primeros en tirar la piedra fue la calificadora de riesgo Moody’s. La firma advirtió, a través de su director para América Latina, que las actuales tasas de expansión de la economía chilena podrían volverse contra el país e incluso llegar a atentar contra el futuro de la propia economía local. 

Según informa El Mostrador, de acuerdo a Alfredo Coutiño, la economía viene creciendo por sobre sus fundamentos desde 2009 y está sobrecalentada.

“‘Las autoridades no deberían estar aplaudiendo este extraordinario comportamiento de la economía, sino que deberían preocupase, ya que la fortaleza se debe principalmente a políticas monetarias y fiscales expansivas. Estas políticas expansivas ya han generado una demanda que sigue creciendo y que deteriora la cuenta corriente al acelerar las importaciones’. Y resalta que si las autoridades continúan en la conducta de posponer ajustes, ‘el exceso de liquidez en la economía se verá reflejado en una creciente inflación, que obligará a tomar medidas más drásticas en el futuro’.

“Para el economista jefe de BCI, Jorge Selaive, las cifras de septiembre también son problemáticas: ‘En su conjunto, la actividad continúa creciendo en torno a tendencia, incubando relevantes presiones inflacionarias’. Estima que el IPC de octubre no será inferior a 0,3 % (2,7 % anual, 1,7 % en lo que va del año).”
Entonces, por un lado tenemos buenas noticias por el crecimiento, pero por otro nos dicen, al contrario, que el crecimiento nos podría traer problemas en el futuro. 

¿Y sabe qué? Me parece que la segunda mirada podría tener razón. 

Esta idea se refuerza por parte del economista chileno Mario Marcel, actualmente subdirector de Gobernabilidad y Desarrollo Territorial de la OCDE, el grupo de países ricos al que Chile entró hace un par de años. Según cuenta El Mercurio, tras cubrir un seminario donde el economista participó en Santiago esta semana:

“Marcel describió un escenario de larga recesión en el centro de la economía mundial, que se apresta a cumplir cinco años y en la que gran parte del mundo desarrollado está siguiendo políticas fiscales pro cíclicas que ahondan la recesión, con altos costos económicos, sociales y políticos. Para algunos países, ‘lo peor está por llegar’, indicó, por lo que las actuales proyecciones tienen un riesgo a la baja.”

“‘Tenemos que mirar nuestra capacidad para crecer, hasta dónde la demanda interna puede seguir tirando el carro de la economía chilena en un contexto deteriorado externo y sin empeorar la cuenta corriente’, agregó.”

En pocas palabras, a pesar de los días de bonanza, las vacas flacas vendrán tarde o temprano a tocar la puerta de la economía chilena. La fiesta del consumo de hoy no puede durar para siempre, y menos cuando gran parte de esta fiesta está financiada con deuda.

Ya lo hemos visto, en Chile existen familias que destinan el 60% de sus ingresos mensuales al pago de deudas, con montos totales que llegan a alcanzar 7,5 veces ese ingreso mensual. Esto significa  que hay personas que, sin gastar un solo peso pero trabajando como lo hacen siempre, tardarían 8 meses en pagar lo que deben. 

Como no se puede no gastar, tardan 8 años…

Y bueno, para el bajón que se avecina y que eventualmente deberá llegar, hay que estar preparados. 

CÓMO AGUANTAR EL CHAPARRÓN

Lo primero es ahorrar. Destinar una cuota fija, digamos un 10%, de su ingreso mensual al ahorro. Al principio será difícil y hasta tentador ir a meter la mano a “la cajita” de vez en cuando, pero si da este paso, en seis meses o menos ya tendrá un pequeño capital con el cual poder comenzar. 

Porque no se trata de sólo ahorrar. Si la plata queda en su casa o en una cuenta, la verdad es que está perdiendo dinero. Así de simple. Y no es que alguien se le vaya  a meter a la casa o a asaltar el banco. Es la inflación la que, como un ladrón oculto saca, diariamente, algunos pesitos de su cuenta. 

Verá, si la inflación en un año determinado es de 5%, eso significa -a trazo grueso- que lo que el 1 de enero costaba $100, el 31 de diciembre le costará $105. O visto desde el otro del espejo, los $100 pesos del 1 de enero, el 31 de diciembre en realidad serán $95. Como si viniera un ladrón invisible y metiera la mano. 

Si tiene un millón de pesos en la cuenta del banco y no hace nada con eso, a fin de año perdió 50 mil pesos. No hay vuelta.

Es probable que Pablo Longueira, el ministro de Economía, tenga razón cuando dice que el alza de los precios “no ha afectado significativamente a los chilenos”. Chile hoy vive con una inflación de 3,3%, una cifra que cualquier argentino anhelaría desde el otro lado de la cordillera, donde se vive con un crecimiento de los precios en torno al 25%. 

Pero no por escasa deja de existir. 

Yo pienso que la inflación sí afecta a los chilenos que van cada semana a la feria o al supermercado, a quienes tienen a hijos en el colegio o la universidad, a quienes tienen que pagar la Isapre o la cuota del auto. O yendo a cuestiones más “frívolas”, pero que deberían ser un derecho para todos, la inflación afecta también a los que tienen un poco de sobrante que usan para irse de vacaciones o salir a comer de vez en cuando. 

Entonces, juntar la plata y no hacer nada… no es opción. 

Y viene la pregunta de qué hacer con ese ahorro que se logró juntar. 

Invertirlo, claro, ¿pero dónde?

La meta mínima que un inversionista debería tener es lograr, como mínimo, empatarle a la inflación. De esta forma al menos se asegura de que no perdió plata. 

Por ejemplo, si un chileno este año hubiera comprado acciones en la Bolsa de Valores de Santiago, replicando el comportamiento del IPSA, el principal índice del mercado local, habría quedado un poco por debajo de la inflación, perdiendo. 

En lo que va del año el índice ha ganado un 2,24%. Con la volatilidad actual de los mercados no está tan mal, pero es un desempeño que no da para saltar en un pie cuando en Estados Unidos el S&P 500, la referencia del mercado bursátil del país del Norte, lleva una ganancia acumulada de 7,87%. Ahora, si en lo que va del año Chile acumula una inflación anualizada de 3,3%, y le apostamos a la Bolsa local, lo cierto es que perdimos casi un 1% del valor de nuestro dinero. 

GRAFICO IPSA VS S&P 500
Pero si le apostábamos a Estados Unidos, triplicábamos el índice de inflación, sumando dinero real a nuestros ahorros. 

Yo no le voy a hablar de una fórmula mágica para acceder a este nivel de rentabilidad. Sobre todo, porque no la hay. 

Y aunque la fórmula no es mágica, sí es vieja como el hilo negro. 

Es un tema que seguramente conoce bien, sobre todo desde que el año pasado se instaló con fuerza en el debate local. 

Se llama “EDUCACIÓN”. En este caso, educación financiera. Para que aprenda a ahorrar y luego a invertir -por su cuenta, porque las corredoras y sus comisiones hacen aún más difícil ganarle a la inflación- esos ahorros de la mejor manera. 

La verdad es que no hay tantos secretos. Pero también es verdad que los pocos que hay nadie los cuenta. 

Por ejemplo, en el Diario Financiero esta semana se publicó una pequeña nota titulada “Mercado ve que renta variable emergente rendirá hasta 25%”.

“Tras la huida de los inversionistas desde la renta variable hacia la renta fija, en el mercado anticipan que quizás este sea el momento de retornar a las antiguas posiciones. Así lo ve GlobalFolio Financial Advisors -un multi family office y consultora- en sus proyecciones para los próximos años.

“Si bien en un escenario equilibrado la rentabilidad en acciones de mercados emergentes debiera ser de 13,7% promedio, GlobalFolio prevé un retorno de 25,1% para los siguientes dos años. Esto, dadas las bajas valorizaciones de las acciones.

“El anterior sería el sector más atractivo para invertir, seguido por los papeles de mercados desarrollados, que, según sus cálculos, avanzarían 20,4%.”

Bien, perfecto, si leemos esto sabemos que se puede obtener esta rentabilidad. El problema es que no nos explican CÓMO hacerlo. 

Pero es posible, y de eso estaremos hablando.

Buen fin de semana, 

Felipe.

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