Conozca las consecuencias de las fusiones y adquisiciones

Si bien no existen reglas rígidas para evaluar la conveniencia de una fusión o una adquisición de una empresa, es importante que el monto de la transacción no sea demasiado grande en relación a los recursos de la firma que la está comprando. De esta manera, uno puede mermar los riesgos en caso de que algo no funcione como lo esperado.

A su vez, los balances de la firma adquirida deben ser lo más claros posibles para evitar imprevistos. Un caso testigo fue la adquisición de Countrwide por parte de Bank of America (BAC) en medio de la crisis de las hipotecas subprime en los Estados Unidos.

En primera instancia muchos analistas lo percibieron como un gran negocio, ya que estaba adquiriendo un prestamista hipotecario de peso a precio de remate. Pero lo que parecía la inversión del año terminó exponiendo al banco a una serie de pasivos difíciles de sanear, a los que se le agregaron demandas judiciales que vinieron con el paso del tiempo.

La otra cara de la moneda es Apple (AAPL). La firma de la manzana se caracteriza por llevar a cabo pequeñas adquisiciones en busca de nuevas tecnologías o patentes importantes que puedan sumarle valor agregado a sus productos. La base del asistente digital de voz Siri es un ejemplo de esto, ya que -al igual que su pantalla táctil- había sido diseñada por firmas de menor envergadura.

Cuando una compañía grande realiza compras de este tipo no tiene certeza  absoluta del impacto que tendrá.

Otro punto importante a analizar es la trayectoria del management de la compañía a la hora de implementar adquisiciones y fusiones. El caso de Disney (DIS) es un interesante para tener en cuenta: aprovechó cuando se quedó con Pixar y Marvel para hacerse de Lucas Films.

Se trató de una transacción por un monto cercano a los 4 mil millones de dólares, una cifra por cierto muy riesgosa para sus accionistas. Pero aquí es cuando entra en escena la figura del management, ya que el historial de la “mesa chica” de Disney refleja la capacidad de sus ejecutivos para llevar adelante esta clase de operaciones en forma exitosa.

Compras activas y pasivas

No es lo mismo una compra proactiva, en busca de oportunidades futuras de negocios, que una defensiva. Los inversores deben prestar atención a los motivos que hay detrás de cada operación ya que pueden ser muy útiles para pronosticar su conveniencia.

Starbucks (SBUX), por ejemplo, es un caso exitoso del negocio de café especializado y aún cuenta con un fuerte potencial expansión hacia mercados emergentes.

En los últimos meses llevó a cabo adquisiciones de empresas de jugos, pastelería y té. La cuestión es que estas compras hoy no son sumamente necesarias para la firma, sino que es una decisión que el management toma en vista del futuro de la compañía.

Caso contrario es el de Hewlett-Packard (HPQ). La empresa conducida por Meg Whitman ha estado buceando en un mar de alternativas para buscar opciones de expansión del negocio del hardware durante los últimos años, debido a sus bajos márgenes de ganancias.

No resultaría raro que las adquisiciones que realizó en los segmentos de software y servicios hayan sido adversas para sus accionistas. Cuando éstas se hacen para tratar de compensar pérdidas en su negocio central, muchas veces suele ser peor el remedio que la enfermedad.

Las fusiones y adquisiciones pueden tener los motivos más variados y sus consecuencias son difíciles de predecir en la etapa inicial. Sin embargo, la jurisprudencia del mercado dice que cuando una firma adquiere a otra, la cotización de la compradora suele caer un poco tras la operación, mientras que la de la adquirida tiende a subir.

Fuente: Sala de Inversión

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