Enersis aún no ve la luz al final del túnel

El mercado no le ha vuelto la espalda a Enersis tras el anuncio de un millonario aumento de capital el pasado 25 de julio, pero su veredicto frente a las dudas que provocó la operación fue  fuerte: el papel mantuvo una tendencia bajista durante varias semanas, evidenciando el castigo de los inversionistas.

Pero ahora Santander GBM dijo que ve buenas perspectivas para la acción y por eso modificó su recomendación desde retener a comprar, fijando un precio objetivo de $220 hacia fines de 2013. Considerando que el papel se ha transado en torno a los $160 en la última semana, la proyección implica un upside o potencial ganancia de 37%. Un escenario de apreciación interesante considerando que éste ha sido un año perdido para la acción, que registra un retroceso de casi 8%.

Claro, con el IPSA con un desempeño que va de plano a negativo en el acumulado anual en las últimas sesiones, no se esperan ganancias importantes en todos los sectores y el eléctrico no ha sido la excepción. Pero si bien en 2012 las compañías eléctricas han estado presionando por la falta de lluvia, postergación de proyectos y complejidades regulatorias, los resultados bursátiles son bastante disímiles. En el rendimiento anual hay sólo tres ganadores: Pehuenche con 30%, AES Gener con 16% y Colbún con un modesto 0,2%. En cambio, Endesa cae en torno a 3%, ECL retrocede en torno a 16% y Pilmaiquén lo hace cerca de 19%.

Compleja capitalización

Mientras tanto, el proceso para concretar el aumento de capital de Enersis sigue adelante, pero la ruta no está despejada.

Bajo las nuevas reglas impuestas por el regulador para operaciones entre partes relacionadas, el directorio de Endesa España –controladora de Enersis- detalló que la capitalización del holding chileno será por un monto estimado entre USD 5.915 millones y USD 6.555 millones e identificó los activos que  le transferirá como parte de esta operación, que el directorio de Enersis valorizó entre USD 3.586 millones USD 3.974 millones.

En las conversaciones con inversionistas, el grupo español garantizó que la firma chilena se mantendrá como su único vehículo de inversión en Latinoamérica y que no planea innovaciones en la política de dividendos.

Quienes están resultando difíciles de seducir han sido las AFP, que en conjunto poseen el 13,6% de las acciones con derecho a voto. Su postura en la junta del próximo 20 de diciembre, donde los accionistas deben votar si aprueban o no la operación, puede inclinar la balanza tal vez no debido a su peso como minoritarios, sino por su fuerte presencia pública.

Las AFP han actuado en conjunto desde el principio porque estiman clave no diluir su propiedad. Y si bien ganaron el primer round tras el fuerte pronunciamiento que obligó a modificar la forma en que originalmente se realizaría la operación, sus dudas aún no terminan de resolverse. Así, lograron que se convocara a una junta de accionistas previa a la resolutiva, que se realizará el 14 de diciembre, en la cual esperan a los activos con los que Endesa España piensa pagar el aumento de capital y por qué el monto total de la operación es mayor al de dicho aporte.

Más aún, las AFP ya anunciaron que estiman que el aumento propuesto es excesivo porque dejará en caja unos USD 2.500 millones para proyectos no conocidos. Ellos prefieren que la operación se haga por el monto exacto y si después se necesitan nuevos recursos, que ahí se busque la mejor opción. Y acusaron que el controlador prefirió hacer un road show internacional para buscar los votos de los tenedores de ADR en vez de negociar con los minoritarios. Por eso buscan evitar que los votos de ADR que no se ejerzan en la junta no se sumen a los del controlador.

Los inversionistas institucionales saben que las miradas del mercado (y del regulador) están centradas en cómo están cautelando sus derechos, en representación de los millones de afiliados al sistema privado de pensiones. No pueden dejar nada por hacer.

 

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