“Para competir con los hombres, tienes que ser mejor desde lo técnico”

Ignacio Ros

Buenos Aires

A los doce años le dijo a la directora de su colegio que quería ser economista. Así de decidida es Nora Trotta. Sólo valiéndose de esa personalidad pudo hacerse un lugar entre los referentes del mercado argentino, un universo que parecía estar reservado sólo para hombres. Con una actuación destacada en el colegio Carlos Pellegrini, llamó la atención de las autoridades del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que se apuraron a contratarla con apenas 18 años. Es reconocida como una de las líderes en el mercado de Fondos Comunes de Inversión (FCI) y como la pionera en la estructuración de fideicomisos al consumo. Si bien a lo largo de su carrera tuvo muchos logros y condecoraciones, todavía le queda algo en el tintero. “Tengo pendiente encontrar una solución para la inversión de la vivienda”, reconoce con una mirada entre ilusionada y desafiante. En entrevista con InversorGlobal, Trotta habló de la actualidad de los FCI, los activos con mayor potencial de cara a 2013 y las soluciones para una Bolsa local que cada día opera a menor volumen. Por otra parte, se refirió a la pesificación de los bonos: “El inversor que compró Chaco no leyó el prospecto”. Actualmente, encabeza -junto a los economistas Miguel Kiguel y Eduardo Blasco- Megainver, una administradora de fondos que en sólo cinco meses de vida ya tiene una capitalización por encima de los ARS 110 millones.

¿En qué momento se dio cuenta de que tenía talento para las finanzas?

Todo empezó cuando tenía doce años. Siempre fui muy buena alumna y cuando estaba terminando el primario le dije a la directora del colegio que me gustaban los números y que quería estudiar Economía. Con esto la descoloqué, porque no era normal que una niña se planteara eso. Me dijo que la mejor alternativa era ir al colegio Carlos Pellegrini. Rendí el examen de ingreso y entré. Me gustaba mucho la matemática. En mi casa se hablaba mucho del ahorro porque mi papá era comerciante, por lo que de chica tuve una vocación muy marcada. En el colegio me recibí con cinco medallas de oro, de las cuales una fue la de la BCBA, que otorgaba a los mejores estudiantes de colegios comerciales. En mi caso, era la mejor alumna del mejor Comercial. Entonces resulta que un día llega una carta a mi casa del gerente de personal del BCRA diciendo que, como yo era medalla de oro de la Bolsa y era la mejor alumna, tenía un lugar en el Banco Central. Entonces empecé a trabajar ahí en la gerencia de Investigaciones Económicas, que para una estudiante era tocar el cielo con las manos. Este trabajo me facilitó mucho mi estudio en la UBA, ya que me recibí en apenas cuatro años y medio en Ciencias Económicas

¿Le resultó difícil incursionar en un mundo que en aquel momento  parecía reservado sólo para hombres?

Tuve sólo dos compañeras en la carrera. Fui compañera también de Daniel Marx (destacado economista). Siempre competí con los hombres desde lo técnico. Para competir con un hombre tienes que ser mejor en lo profesional y en lo técnico, porque si no siempre contratan al hombre. Siempre me tocó estar en comités en donde era la única mujer.

¿Las finanzas son tema recurrente en las sobremesas de su familia?

Tengo dos hijos varones y una hija mujer. En las finanzas tengo a mi hijo mayor, que es socio de una casa de Bolsa de Rosario. Mi hija mujer tiene el negocio Pani, porque le gusta mucho la gastronomía. Mi idea es poder ayudarla y darle capital para que financie su proyecto. El nombre lo puso por su apodo. Sí tengo un tema pendiente y por eso volví al mercado. En su momento ayudé a estructurar los fideicomisos de consumo y de esa manera se permitió a la gente seguir comprando en cuotas. Ahora tengo pendiente encontrar una solución para la inversión de la vivienda. Con mi otro hijo –Hernán- que es ingeniero, arrancamos con una operación chiquita para construir departamentos y poder venderlos en cuotas en la etapa de la construcción, pero con una estructura seria.

En un contexto de alta inflación y cepo al dólar, ¿qué dificultades se le presentan al momento de estructurar fideicomisos inmobiliarios?

El Gobierno tiene cuestiones pendientes para hacer y las decisiones que tomaron, en materia de soluciones de vivienda, no alcanzan. Lo que se requiere es un mercado de capitales que dé las ventajas. El plan “Procrear” del Ejecutivo no alcanza. Como sólo lo fondea la ANSES tiene un límite. Debes tener un sistema donde también financien los particulares. Un gerente de una cadena de consumo me dijo una vez  “a tí te tendrían que hacer un monolito” (por los fideicomisos que organizó para este sector). Cuando arranqué con estas estructuras, me di cuenta de que se podía ampliar el volumen genuino de mercado a través de particulares. Además se pudo empezar a comprar cinco veces más que antes, en cuotas, y potenció el pago del IVA. El mercado de capitales necesita desarrollo y reglas claras.

Pero entre un fideicomiso para el consumo y uno inmobiliario hay diferencias clave que radican en el volumen y en los plazos…

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