Venezuela, crónica de una “microburbuja”

“Cuando mi lustrabotas invierte en Bolsa yo lo vendo todo”, con esta frase John Davidson Rockefeller no estaba siendo peyorativo, sino graficando el funcionamiento real del mundo financiero. En plena crisis financiera en Estados Unidos, tras el crack de 1929, los grandes ejecutivos neoyorquinos conversaban sobre cómo salvar sus negocios en las veredas mismas de Wall Street, mientras les sacaban brillos a sus zapatos.

Cada mañana, antes de empezar la jornada, decenas de empresarios se sentaban frente a los lustrabotas y ventilaban allí los más jugosos rumores de mercado. Con el paso de tiempo, los profesionales del betún y la franela comenzaron a vender esta información al mejor postor e incluso a usarla en beneficio propio.

Desde ese mismo momento, el mundo de las finanzas comenzó a entender mucho mejor el rol clave y estratégico que juega la información en la valuación de activos.“Comprar con el rumor, vender con la noticia”, reza el viejo adagio bursátil. Sin embargo, en esta época de globalización y noticias instante, ya no es necesario que la información sea real para afectar el ánimo inversor. Con que sea posible alcanza. El factor emocional impacta de lleno en el rendimiento de los títulos. Las profecías autocumplidas están a la orden del día. Si se logra convencer a muchos inversores de que un activo va a crecer, probablemente lo haga. Lo importante es estar atento al momento en el que viene la toma de ganancias.

El ejemplo Bolivariano

Para graficar mejor esta situación, las elecciones venezolanas nos brindan un buen ejemplo. Las grandes empresas financieras vieron en el opositor, Henrique Capriles, un candidato más amigo del mercado que Chávez. Supuestamente, iba a reducir el riesgo país, bajar el nivel de inflación, velar por un mayor respeto por el marco jurídico e institucional y -por tanto- dar una vuelta de timón al cariz expropiador que venía llevando adelante Venezuela.

En los últimos meses, se fue instaurando la idea de que el triunfo de Capriles era algo posible, y para muchos encuestadores y algunos grandes bancos incluso era lo más probable.

El ánimo del inversor internacional se hizo eco de estos rumores de mercado. Según The Wall Street Journal, la Bolsa de Caracas, previo a las elecciones del domingo, tomando en cuenta el rendimiento de 2012,  estaba entre las de mejor desempeño en el mundo,vcon un avance acumulado del 156%. Un sondeo realizado por Consultores 21 entre el 7 y 18 de septiembre pasado le hacía un guiño al mercado: Capriles concentraba el 46,5% de las preferencias, mientras que Chávez era relegado a un segundo lugar con el 45,7%.

Evolución de la Bolsa de Caracas
Por otra parte, algunos analistas, no con poco morbo, explicaron que el cáncer de Chávez, estaba impactando positivamente en la cotización de los títulos locales. Al parecer, era otro dato “pro mercado”.

Atento a esta pequeña burbuja que se iba inflando, y que sólo en la semana previa a los comicios hizo trepar a la Bolsa 33%, el Bank of America salió al cruce de la información para advertir a sus clientes. Cuatro días antes de las elecciones, según consignó Bloomberg, el banco estadounidense recomendó “vender bonos venezolanos, diciendo que su recuperación muestra que los inversores están sobrestimando las probabilidades de que el presidente Hugo Chávez pierda las elecciones”. Muy por el contrario del optimismo libremercadista que se venía tejiendo en las últimas semanas, la institución hablaba de un triunfo cómodo del bolivariano, con un margen de 7 a 10 puntos porcentuales. Bank of America llamó a sus clientes a deshacerse de sus títulos en dólares con vencimiento en 2028 y 2034, afirmando que se habían vuelto caros.

La vorágine inversora no acusó recibo de este dato. Un día después, el viernes, el Índice de la Bolsa de Valores de Caracas (IBC) subió 7.98%. Pero el cachetazo, llegó el lunes, tras conocerse los resultados del domingo. “La Bolsa de Caracas se atragantó con Chávez y cayó casi 13%”“Efecto Chávez en la Bolsa de Caracas: se desplomó 13%”, titularon los medios especializados El Cronista y Ámbito Financiero, respectivamente, en sus versiones web.

De esta manera, analizó Ámbito el derrumbe de la Bolsa venezolana.

“Así recibió la noticia el mercado, que la semana pasada llegó a especular con que una posible victoria del principal candidato opositor, Henrique Carriles, podría generar un flujo de capitales externos. El viernes último la bolsa finalizó con una fuerte suba de 8%. 

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, logró su segunda reelección con un sólido triunfo sobre su rival Capriles por casi diez puntos porcentuales, lo que le abre el camino a su permanencia en el poder hasta 2019, según anunció el Consejo Nacional Electoral (CNE).

El nerviosismo de algunos analistas también se tradujo en la suba del riesgo país, que elabora el JP Morgan, al ascender 5% a 949 puntos básicos. De esta forma el país encabeza la lista de riesgo del banco estadounidense seguido por Argentina con 841 puntos.

Por su parte, la agencia de riesgo crediticio Fitch dijo que tras la reelección de Chávez se mantiene la incertidumbre sobre su capacidad para controlar el déficit fiscal.

El gobierno reelecto enfrenta el desafío de ajustar su política cambiaria y sigue latente una considerable incertidumbre sobre su habilidad para mantener a rayo el déficit fiscal mientras sostiene el crecimiento económico y combate la inflación’, dijo Fitch en un comunicado”.

P.D.: Los bajos volúmenes de negocios diarios, así como también la alta volatilidad, son características comunes de la Bolsa de Caracas y de la de Buenos Aires. Si lo que usted busca es eludir el riesgo regional, en Valor Global le acercamos algunas ideas interesantes.

Un saludo,

Ignacio.

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