Surgen amenazas al crecimiento del real estate en Estados Unidos

En Estados Unidos los especialistas hablan de una recuperación en el precio de los inmuebles, a pesar de que se encuentran lejos de los picos de 2006. Al igual que en las ventas de nuevas unidades, también se aprecia un repunte en el valor de las viviendas usadas.

Con el reciente estímulo monetario, sumado a la vasta liquidez que hay hoy en el mundo y las bajas tasas de interés, las condiciones para un mercado inmobiliario vertiginoso parecerían estar dadas.

En este contexto, una casa en Estados Unidos hoy está muchísimo más accesible que en 2006 –valen un tercio de lo que costaban en ese año- y las tasas de interés de préstamos hipotecarios están extremadamente bajas, más aún con la última decisión de la Fed de comprar bonos respaldos por hipotecas.

Pero hay una amenaza que podría atentar contra la tendencia alcista del real estate en Estados Unidos. Hay poca disponibilidad de créditos hipotecarios para una gran porción de la población estadounidense. Desde Morgan Stanley consideran que estas restricciones son uno de los grandes factores que podrían impedir un rebote definitivo en los precios del mercado inmobiliario en Estados Unidos. En la edición de junio de la revista estadounidense Housing Market Insights se publicó una nota en la que se mencionaba que “la dependencia del crédito hipotecario va a permanecer bajo presión por un largo período de tiempo hasta que se estabilice el mercado hipotecario y haya un crecimiento sostenido en el empleo”.

La crisis de Fannie Mac y Freddie Mac, agencias hipotecarias que destinaron mucho capital a carteras de créditos tóxicos antes de 2006, fue uno de los ejemplos que llevó a los bancos a fortalecer los requerimientos de capital. Estas dos firmas, que eran de capital mixto y que luego del estallido fueron nacionalizadas, obligaron a los bancos a recomprarle toneladas de préstamos que se habían hecho antes de 2006. Esto, indefectiblemente, impactó negativamente en la hoja de balance de las entidades.

Los efectos del QE3

Esta reticencia de los bancos a prestar dinero podría en cierta manera contrarrestar las buenas vibras generadas por el tercer paquete estímulo anunciado por la Fed. Es que con el programa de compra de bonos respaldados por hipotecas, las tasas de éstas deberían bajar, incentivando así el crédito. No obstante, con las entidades financieras habiendo establecido una fortaleza alrededor de sus arcas, los efectos más importantes del QE3 podrían no verse en el corto o mediano plazo.

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