“Si Conrad Hilton viviera en Argentina estaría abriendo muchísimos hoteles en Iguazú y Neuquen”

 Ignacio Ros

Buenos Aires

El titular de Fën Hoteles adelantó que invertirá en estos dos sectores del país donde la oferta es escasa y en los que se registra un interesante repunte económico. En la entrevista de este mes este zar del management  hotelero, que en sus ratos libres mezcla discos para relajarse, revela su clave del éxito y presenta opciones más que novedosas para los inversores. 

Al entrar a su oficina sorprende un imponente equipo Odyssey de dos bandejas para mezclar música. Patricio Fuks parece no olvidar sus inicios. Mucho antes de siquiera soñar con ser un zar del management hotelero- y con apenas 12 años- ya organizaba fiestas en las que se desempeñaba como disc jockey, con las últimas tendencias musicales que traía de sus viajes familiares a New York. El CEO y fundador de Fën Hoteles,  junto con sus socios Alejandro Frenkel e Iván Kozicki, lograron un esquema en el cuál se establece una sinergia única entre inversor, el desarrollista y los administradores hoteleros. “En este rubro hoy no tenemos competencia y si surgiera, ya no nos van alcanzar. Ponela en mayúscula esta frase”, bromea y desafía Fuks. En entrevista con Inversor Global, Patricio no esquivó ningún tema.  Habló de las expectativas para el inversor, del mercado inmobiliario, del cepo cambiario y de los proyectos que tiene por delante Fën, esta empresa de franchising que hoy cuenta con 19 hoteles en la región. Su pasión por este negocio la mamó de su padre y tras el quiebre económico que culminó en 2001 entendió que era el momento de emprender. La falta de capital lo instó a seguir los pasos de sus mentores, John Sheraton y Conrad Hilton, alquilando en vez de comprando. Fiel a su orientación religiosa, Patricio agrega un detalle importante a su clave del éxito: “no hago nada sin consultar a mi rabino”. “Es uno marroquí que vive en París y al que también consultan el ex presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, y el rey de Marruecos”, agrega.

¿En qué momento notaste que tenías talento para este negocio?

Empecé trabajando en el hotel de mi viejo cuando tenía 18 años. Trabajaba ahí porque no me gustaba estudiar. Después me di cuenta que cada sector en el que estuve –marketing, room service, telefonía, entre otros- empezó a ganar más dinero. Decidimos (junto con los socios) alquilar el Bisonte de Buenos Aires (en la esquina de Libertad y Paraguay). Eran 90 habitaciones y estaba buenísimo. A los dos meses ya estábamos en el punto de equilibrio que queríamos, con US$ 25 de tarifa promedio y 75% de ocupación. Era una fiesta. En 2001 yo vi que se iba a dar el quiebre  y los hoteles que venían de estar mal un año iban a volar. No lo vi porque soy un genio, sino porque el sentido común me decía que no era normal que una habitación en Buenos Aires costara US$ 15 cuando durante toda la década del 90 había costado US$ 200.

¿Qué evolución ves desde tus comienzos al día de hoy en el mercado hotelero?

El mercado no creció todo lo que podría haberlo hecho. No tiene que ver con el cepo cambiario ni con la política. Tiene que ver con la falta de crédito en la industria en toda la región. Es decir, no hay hoteles ni en Uruguay ni en Paraguay ni en Brasil. En este último por algo que tiene que ver con el encarecimiento del precio de la tierra. En Perú se están haciendo pocos. En Chile que tiene un mercado financiero estabilizado está subdesarrollado el mercado hotelero.  Principalmente porque los que vienen a estos países son los cinco estrellas y estos hoteles no vienen a poner plata. Tienen la marca y tienen alguna familia importante que pone la plata.

¿En la Argentina esa falta de inversión y crédito tiene que ver con reglas de juego que no son del todo claras?

Es una mezcla de todo, porque si yo te nombro Chile me vas a decir que es un mercado completamente estabilizado, pero hoy no tiene desarrollo. Las  grandes cadenas de hoteles están acostumbradas a que vengan desarrolladores, tomen los créditos y las busquen para poner sus marcas. Acá los desarrolladores no están acostumbrados a hacer hoteles cuatro estrellas. Si viniéramos de Estados Unidos o de algún país europeo que viene con tasa cero, estaríamos poniendo 30 hoteles en cada una de las ciudades de todos los países de la región, incluido Brasil.  Brasil está haciendo muy pocos hoteles con vista al Mundial.  Ahí lo que sucede es que el precio de la tierra subió tanto que el costo de una habitación es casi entre 8 y 10 veces lo que vale en cualquier otro lugar de la región y la tarifa no.

Expansión regional

¿Qué planes tiene Fën en el horizonte?

Queremos ser la compañía más grande en Latinoamérica en mangement hotelero. Queremos ser el Starwood de la región. Lo más difícil es construir la base crítica y ahí es donde nosotros como fundadores fuimos fundamentales en imponer la marca y en generar un concepto. Obviamente impulsamos el negocio de real estate atado a la hotelería, porque dominamos mejor que cualquier otro jugador estos conceptos.

¿Este es el caso de la alianza estratégica con la desarrolladora Eidico para el hotel de Tamarindo-Costa Rica?

Claro nos vinieron a buscar por la marca y nos encantó la propuesta.  Es un lugar increíble. Siempre fue el back yard (patio trasero) de los norteamericanos.  Ahora se le agregó toda la gente que empuja desde abajo, como lo que pasa desde Brasil y Colombia, que por la bonanza económica empiezan a viajar a esos destinos. Tamarindo se posicionó como José Ignacio. No es como Punta del Este. No hay hoteles y está todo por hacer.

¿Qué réditos retribuirá al inversor este emprendimiento?

En mi opinión, …

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