Modelo esquizofrénico: qué nos depara el 2013

Ignacio Ros

En los últimos años las bases del modelo económico, que logró una exitosa salida de la crisis de 2001, se fueron minando. El superávit fiscal, obsesión de Néstor Kirchner y el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, dejó de ser prioridad; las reservas del Banco Central ya no respaldan a la base monetaria (circulante más depósitos a la vista), que crece casi al 40% anual; la calidad de la composición del crédito decayó y -como bien sabemos- el impuesto inflacionario se transformó en un pilar del sistema.  Analicemos el camino recorrido y qué nos depara el 2013…

De paso por la Argentina, el ex mandatario brasileño, Luis Inácio Lula da Silva, reconoció el poder destructivo que representa el crecimiento generalizado de los precios. “Era líder sindical cuando la inflación en Brasil era del 80% al mes. La inflación es una desgracia para cualquier país y principalmente para los trabajadores. Por eso, cuando asumí la presidencia y la inflación estaba en el 12% trabajamos muy fuerte, estableciendo una meta de 4,5%. Cumplimos esa meta y se está cumpliendo ahora. Esto representa un beneficio salarial extraordinario para los trabajadores”, sostuvo el ex presidente en declaraciones a la prensa local.

Con la pérdida del superávit fiscal en 2009, el impuesto inflacionario -que en Argentina puede ser en torno al 9% anual si le cree al Gobierno o al 25% según revelan los informes privados- se volvió clave para el Ejecutivo. En este nuevo contexto, el banco central argentino descuidó una de sus tareas primordiales -que es sostener a la moneda- para poder contribuir a las arcas del Tesoro a través de adelantos transitorios. Estos adelantos se volvieron indispensables para poder hacer frente a un déficit  fiscal y unos compromisos de deuda externa que exceden los USD 12.000 millones anuales.

Como se puede apreciar en el gráfico a continuación, uno de los pilares del modelo fue dinamitado. Las reservas ya no respaldan la base monetaria y el rol del BCRA cambió, sobre todo desde la reforma de su Carta Orgánica en marzo. Allí se estableció una mayor injerencia de la entidad en la economía real, a través del redireccionamiento del crédito a ciertos sectores.

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De acuerdo con datos de la consultora Econométrica, el Gobierno cerró el 2011 con un déficit financiero de USD 9.000 millones, un 2% del PBI. Por su parte, la situación de la balanza comercial también está comprometida. La importación de combustibles se disparó a los USD 9.400 millones el año pasado y el superávit se desplomó. De mostrar un saldo favorable en cuanta corriente de 2,8 puntos porcentuales del PBI en 2007, pasamos a virtualmente 0 en 2011 y 2012.

Así lo resumió Econométrica en un informe:

En suma, entre 2008 y 2012, el Gobierno con el tiempo reemplazó el superávit fiscal por el impuesto inflacionario, y al tipo de cambio competitivo por las restricciones en el mercado de cambios. El resultado de la elección no tardó en reflejarse en la tasa de crecimiento. La economía chocó con la restricción externa, luego de esquivarla por una década. En consecuencia, el crecimiento económico pasó de “tasas chinas” a “casi cero” en cuestión de trimestres.

De cara a 2013, ya está en boca de todos que la trilogía “soja, Brasil y el menor pago de deuda”, generan un ingreso adicional de dólares por USD 11.200 millones, aún con una  soja a USD 530 la tonelada, según operan hoy los futuros a mayo 2013.

Sobre ello se suman las restricciones al ahorro en moneda extranjera con tasas de interés que apenas cubren las expectativas de devaluación de la moneda local. La combinación entre las restricciones cambiarias y tasas de interés, incentiva a que los nuevos ingresos, como lleguen, se gasten antes que se los lleve el Gobierno vía inflación.

El crecimiento no sería mayor al 3,5% en 2013,  dado que la apreciación cambiaria y el déficit energético agotan rápidamente los nuevos dólares, ante el avance de las importaciones, poniendo a la economía nuevamente frente a la restricción externa antes de arrancar el 2014.

En 2013 la soja generará al fisco ingresos adicionales por USD 2.500 millones de dólares. Si se suman a los USD 2.200 millones por menores pagos de deuda, de ahorrarlos, se reduciría la necesidad de apoyarse en el balance del BCRA por casi u$s5.000 millones el año entrante. Esto permitiría bajar el financiamiento del BCRA al Gobierno de 3,5% del PBI este año a 2,5% del PBI el año entrante.

Veamos ahora la situación del crédito, base fundamental para el desarrollo económico de una sociedad. Si bien entre 2003 y lo que va del 2012 aumentó 7 puntos porcentuales del PBI, la composición del mismo varió dramáticamente. El consumo se transformó en uno de los pilares del modelo económico actual y la estructura crediticia así lo refleja.

En 2003 los créditos a este sector concentraban el 21% del total, mientras que para lo que va de este año representan el 45%. En la otra cara de la moneda, si bien el plan “Procrear”, elaborado por el Gobierno, entregó grandes facilidades para que un sector de la sociedad pueda acceder a la vivienda propia, al resto se le complicó el panorama. En el 2003 un 36% del crédito total se destinaba a líneas hipotecarias. Hoy este rubro representa apenas el 10%, según reveló un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), en base a los datos del BCRA.

Teniendo en cuenta que el Ejecutivo hace del consumo interno su motor, es de esperar que estos porcentajes se mantengan para el año que viene, sobre todo para apuntalar el crecimiento económico que -pese a los altos valores de la soja- ya no goza de un viento de cola tan fuerte.

P.D.: Para eludir el “riesgo argentino” y poder darle un buen destino a sus ahorros, le acercamos las mejores alternativas a través de nuestros clásicos informes de Valor Global y Crisis & Oportunidad.

Les deseo un muy buen fin de semana.

Saludos,

Ignacio.

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