Los activos argentinos casi no tienen valor

Federico Tessore

Los precios de los activos argentinos no dejan de caer. En el Gobierno dicen que esto pasa porque el resto del mundo no entiende las políticas oficiales o porque se quieren aprovechar de la Argentina. Aquellos críticos de las políticas estatales, decimos que los precios bajan porque se están implementando las políticas incorrectas.

Pero más allá de esa discusión, lo concreto es que -nos guste o no- los precios bajan y mucho.

Una muy buena forma de de entender este golpe a los valores de los activos argentinos es ver lo que pasa con el Merval de la Bolsa de Buenos Aires. Este índice mide el desempeño de las acciones locales más transadas. Si bien estos papeles bajaron mucho su volumen de negociación, dan una idea de cuál es el valor que las personas y las instituciones le asignan a las empresas argentinas.

Hoy el Merval -medido en dólares paralelos- cotiza a USD 385. En febrero de 2011 se ubicaba en USD 912 y sus mínimos históricos estuvieron en USD 246 -en noviembre del año 2008- y en USD 198, en  diciembre de 2001.

Es decir, el valor de las empresas argentinas medido en dólares está en un nivel muy bajo, pero aún no llegó al mínimo de las crisis anteriores.

Aunque si medimos el Merval en términos de oro, la historia es diferente. Hoy el índice Merval puede comprar 0,22 onzas de este metal. En diciembre de 2001 podía comprar 0,73 onzas y en noviembre de 2002 0,32. Paradójicamente, en febrero de 2011 cuando el Merval llegó a su máximo en dólares, sólo podía comprar 0,68 onzas de oro.

Por lo tanto, si valuamos al índice Merval en términos de poder de compra en oro, sí confirmamos que el valor de las empresas argentinas está en un mínimo histórico.

¿Por qué es importante salir del dólar para empezar a valuar los bienes?

Esta divisa viene perdiendo valor de una forma muy veloz. El desbocado déficit y deuda que tiene Estados Unidos está provocando que su moneda sea cada vez más débil. Esto -por supuesto- impacta en el precio de los bienes medidos en dólares, ya que el activo se puede mantener sin cambios, pero si la unidad de comparación baja, éste sube.

¿Pero es esta suba verdadera? Por supuesto que no. Es un alza artificial. Es por ello que medir las acciones en términos de su poder de compra de un activo duro como el oro es una muy buena idea.

No obstante, otra buena estrategia es medirlos en términos de soja.

Cresud es la empresa pública argentina -relacionada al campo- de mayor tamaño. En el año 2000, el precio de su acción equivalía a 100 bushels (unidad de volumen equivalente a 35 litros) de soja. Luego de la crisis pasó a valer menos de 40 bushels. En la crisis del 2008 volvió nuevamente a esos valores. En la actualidad, cotiza en un mínimo cercano a los 30 bushels.

De esta forma podemos decir que el valor de Cresud está en su mínimo histórico, si tomamos su precio en términos de soja, incluso contemplando los valores de las crisis de 2001 y 2008. Pero eso no es lo más sorprendente.  Lo realmente importante es que estos mínimos se dan sobre una empresa que es muchísimo más grande de lo que era en el 2002.

¿Cómo se explica que durante la última década Cresud haya crecido casi tres veces, pero el precio de la acción medido en soja haya caído tanto?

No hay una explicación numérica. No se puede encontrar la causa de esta fuerte disminución en los guarismos de la empresa. No queda otra que mirar los indicadores del país, que son las otras variables que están influyendo sobre el valor de las firmas argentinas.

El llamado “riesgo país” está aniquilando los precios. Los está destruyendo. La única explicación a esta situación es que hay una percepción de que las reglas, las leyes y los derechos están en peligro.

Como en tantos otros problemas de los que le advertimos en estas columnas semanales, el primer paso para poder resolverlo es admitirlo. Por el momento, no parece que esto vaya a suceder, sino más bien todo lo contrario.

Aunque si uno mira la historia argentina, encuentra que es muy difícil que la recuperación no llegue en algún momento. El tema es saber cuándo comenzará.

Si quiere saber la respuesta a esa pregunta, le recomiendo leer la próxima edición de la Revista InversorGlobal,donde abordaremos este tema con mayor profundidad. Contestaremos “la pregunta del millón”, respecto a cuándo se puede dar el brusco rebote de los activos argentinos que todos estamos esperando.

Si aún no la recibe, hágase suscriptor aquí ahora mismo.

Algunos pensamientos adicionales

Mientras los activos argentinos están en sus mínimos, las empresas internacionales no sólo no quieren entrar al país, sino que las que ya están buscan retirarse. Según relataba el diario El Cronista en su edición de ayer, las energéticas son las que más “ganas” tienen de irse:

Los accionistas extranjeros de las principales compañías gasíferas locales apuran su salida de estas empresas, la mayoría de la cuales sufren problemas de endeudamiento, costos crecientes e ingresos tan bajos que casi no les permiten generar una caja suficiente como para mantener sus operaciones de manera normal. También mantienen sus tarifas congeladas desde hace ya más de una década, ausencia de financiamiento externo y una gran cantidad ha caído en la cesación de pagos. Así, las principales transportadoras y distribuidoras de gas de la Argentina enfrentan en estos tiempos su momento más crítico de los últimos años.

Por lo menos dos grupos extranjeros como British Gas (BG) y Sempra Energy preparan las valijas para desinvertir en Metrogas y Camuzzi Argentina en el corto plazo. Empresarios locales comenzaron a recibir por estos días llamados de los norteamericanos para sondear interesados. En especial por parte de hombres de negocios estrechamente vinculados al Gobierno o con buenas relaciones con el kirchnerismo.

Si bien es entendible por qué una gran empresa internacional se quiere ir de la Argentina -un negocio chico y que da pérdida-, también es cierto que éste sería el peor momento para vender. Estas firmas se desprenderían de sus activos en el momento más bajo. Tal vez negociar con el Gobierno y tratar de aguantar algunos años podría ser una mejor estrategia.

Es nuestra opinión, pero estas empresas piensan distinto y ya están en plena búsqueda de empresarios “kirchneristas” para que les compren sus activos a precios de remate. Éste es otro de los “efectos colaterales” de las actuales medidas del Gobierno. Los únicos que pueden manejar firmas vinculadas al Ejecutivo o a sus regulaciones, son aquéllos que tienen relación con el Gobierno.

Mientras esto pase, el sueño de la recuperación estará lejos.

Le deseo una excelente semana de inversiones,

Federico Tesore.
Para Inversor Global.

Deja tu respuesta