La Argentina entre la decadencia paralela y el progreso oficial

Federico Tessore

Reportando desde Miami, Estados Unidos.

¡Qué confusión! Un ex ministro de Economía discutiendo con el actual. Ambos argentinos. El primero de ellos parece estar perfilando su carrera política, mientras que el segundo supo ser mudo y de repente se largó a pelear con todos vía Twitter.
Más allá de la pelea, nos preguntamos quién tiene razón en esta guerra de cifras y acusaciones.

¿No sabe de qué estoy hablando? Por suerte tenemos a la agencia estatal Télam que resume la situación muy claramente:

El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, sostuvo que el Producto Bruto Interno (PBI) de la Argentina sigue siendo más alto que el de Colombia, según información que proveen la CEPAL y el FMI.

A través de su cuenta en Twitter, Lorenzino publicó información de ambas instituciones para refutar declaraciones realizadas por el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien afirmó en radio La Red que el PBI de Argentina quedó “detrás del de Colombia”.

La información provista por Lorenzino consistió en gráficos que muestran datos del PBI (lo que produce la Argentina), en términos corrientes, es decir a nivel nominal, y en términos constantes, descontados los efecto de la inflación, y en términos per cápita, también a nivel constante, donde se refleja la evolución del producto bruto de ambos países, donde siempre lleva la delantera la Argentina.

“Es un error decir que Colombia tenga PBI más grande que Argentina”, subrayó Lorenzino.

“Podemos decir que la afirmación no sólo es inexacta, sino intencionalmente dañina con el país”, agregó el ministro.
¿Quién tiene razón? Veamos algunas cifras para que usted mismo pueda responder la pregunta. No es mi intención “echar más leña al fuego”, pero un ex ministro colombiano opina igual que el ex ministro Lavagna.

Según relatamos unas semanas atrás en la nota llamada “El retorno de los muertos vivos”, el entonces ministro de Hacienda de Colombia, Juan Carlos Echeverry, festejaba que su país superaba a Argentina en tamaño de su PBI. De hecho, el diario Portafolio de Colombia decía lo siguiente:

El valor de la producción esperada de toda la economía colombiana para el 2012 había llegado a USD 362 mil millones, mientras el Producto Bruto Interno (PBI) argentino se valoraba en USD 347 mil millones, aplicando la tasa de cambio paralela.

Sin embargo, por ahora, es el dato de unos días, que responde a un cambio fuerte de la tasa de cambio, y seguramente se necesita más que eso para ganarse el sello de la ‘tercera economía de Latinoamérica’.

Aun así, Andrés Escobar (analista económico) cree que en este momento el valor del PBI colombiano por encima del argentino es un hecho cierto y no un artificio contable. En ese mismo sentido, Mauricio Reina, investigador de Fedesarrollo, reconoce que la apreciación que ha tenido el peso colombiano favorece el cálculo en favor de Colombia, pero “eso no quiere decir que el crecimiento nuestro no haya sido bueno: hemos competido con Venezuela y Argentina”.

“La primera ya quedó ‘eliminada’, y la segunda, que crecía bien, ahora se viene frenando”, agregó.

Al utilizar, para la comparación, la tasa de cambio paralela en Argentina, que ha sufrido, en palabras de Escobar, una “impresionante” depreciación, se considera que ese hecho obedece a una menor valoración de toda la economía de ese país desde el punto de vista de quienes transan la moneda en un mercado libre.

Por lo tanto, el valor del PIB colombiano podría mantenerse sobre el argentino durante algún tiempo, cree Escobar, si esa economía se sigue manejando “a las patadas”. Pero “si mañana corrigieran” el rumbo, seguramente Argentina volvería a pasar a Colombia, pues el país austral “estructuralmente vale más”.

De acuerdo con Escobar, la perspectiva para que Colombia alcance estructuralmente a Argentina es de 10 o 15 años, aun si ese país modifica su rumbo hacia uno que a su juicio es mejor.
¿Y cuál es el PBI de Argentina? A partir de esta duda surge el gran problema de esta discusión. Porque uno lo puede valuar al dólar oficial o al dólar paralelo…

¿Qué es lo correcto? No tengo la respuesta. Aunque le puedo dar algunas pistas. Si usted piensa que la inflación en la Argentina es del 9% anual, o que no hay cepo cambiario, o si le parece una muy buena idea hacer un plazo fijo en pesos al 10% anual, tal vez le parezca mejor valuar el PBI argentino al dólar oficial.

Ahora, si a usted le parece que la inflación está por arriba del 25% anual, si cree que realmente hay un cepo casi total y si quiere desprenderse de los pesos que le sobran cuanto antes, le aconsejo valuar el PBI argentino al dólar paralelo.

Vamos a los números. El PBI de la Argentina para finales de 2011 era de USD 459.471 millones. Es más alto que el PBI colombiano que recién llegará este año a USD 362.000 millones, como vimos recién.

Ahora, el PBI medido por el dólar paralelo, proyectado al cierre de este año da muy diferente. Está por debajo de los USD 300.000 millones.

¿Cómo llegamos a esa cifra?

El PBI en pesos el año pasado llegó a los ARS 1,84 billones. Supongamos que el PBI en pesos crece en 2012 la mitad del 28% en que registró en 2011. Cuando obtenemos ese número lo dividimos por un tipo de cambio paralelo teórico de ARS 7 por dólar. Haciendo estos cálculos llegamos a que el PBI real en dólares de la Argentina estaría en USD 299.986 millones a fines de 2012. Es decir, el Producto actual de USD 459.471 millones pasaría a estar un poco por debajo de los USD 300 mil millones.

Con estos cálculos, tanto el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, como el ex ministro colombiano tendrían razón. La economía colombiana es más grande que la argentina.

Pero ojo que está discusión se puede poner aún más divertida. Porque si hablamos de Chile, la cosa es más complicada aún. Verá, el Producto chileno está hoy en USD 281.000 millones. Muy cerca del “nuevo” PBI de la Argentina.

¿Alguien en Chile dijo algo respecto a este tema? Yo no escuche nada, pero cuidado que en cualquier momento algún ministro chileno un poco envalentonado puede hacer alguna declaración que deje a muchos enojados de este lado de la cordillera.

Aquéllos que creen que está bien calcular el PBI argentino por el dólar paralelo se darán cuenta que la Argentina está pasando de ser la tercera economía de América Latina, detrás de Brasil y México, a ser la cuarta, después de Colombia. Además, hay posibilidades de ser pronto la quinta economía, detrás de Chile.

¿Qué significa esto para los inversores argentinos? No mucho. No obstante, para las personas que toman en cuenta las cifras “paralelas”, la economía está viviendo un proceso de fuerte decadencia.

¿Qué perderían los funcionarios argentinos con tomar las cifras “paralelas” de la economía argentina e intentar solucionarlas? Primero que nada sus puestos. Así que no tiene sentido seguir el análisis.

Los funcionarios que tienen futuro en el actual Gobierno son los que “combaten” las cifras “paralelas”. Como por ejemplo la AFIP, que se quejó porque una jueza permitió a un ciudadano argentino comprar euros. El Cronista decía lo siguiente sobre esta noticia:

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) se presentó hoy “en queja” ante la Cámara de Apelaciones de Comodoro Rivadavia, luego de que una jueza subrogante rechazara la apelación del organismo a la resolución de la Justicia de Tierra del Fuego que le permitía a un particular la adquisición de 1.152 euros con fines turísticos.

En un comunicado, la AFIP informó que los 1.152 euros son la diferencia entre los 2.000 euros solicitados por los contribuyentes y los 848 validados por el organismo recaudador el 16 de octubre.

“Luego de la notificación de la resolución de la jueza subrogante de Ushuaia, AFIP presentó, a las 16:55 horas del 17 de octubre, un Recurso de Apelación frente a tal resolución por entender que la misma va en contra de objetivos esenciales del Organismo como ser la optimización de los controles fiscales sistémicos y en tiempo real de la AFIP”, señaló el organismo.

¿No tendría que ser el ciudadano argentino el que se queje ante esta situación? En este mundo “paralelo”, las cosas a veces se dan al revés…

Algunos pensamientos adicionales

Estados Unidos es un país en serios problemas. Los que nos siguen hace tiempo saben bien nuestra opinión sobre Estados Unidos y Europa: estamos ante un país y una región en bancarrota. Son economías que no se podrán sostener en el tiempo, con monedas que no valdrán nada en algunas pocas décadas.

A pesar de eso, la experiencia de vivir la campaña presidencial directamente en Estados Unidos es “extraña” para un argentino.

¿Por qué?

Lo primero que sorprende es la práctica del debate de candidatos. El último debate entre Obama y Romney, el martes pasado, fue muy entretenido. No sólo porque los candidatos se hablaron fuerte y sin tapujos, sino también porque las preguntas vinieron de parte de 80 ciudadanos indecisos. ¿Y sabe quién era el moderador? Sí, una periodista de un canal privado. El próximo lunes podremos asistir al tercer y último debate antes de la votación.

Además del hecho de debatir abiertamente, lo que sorprende es el respeto que se tienen ambos candidatos. Lo más duro que Obama le dijo a Romney era que “mentía”. Pero fue una acusación con sumo cuidado. No se notaba odio entre los oponentes. Era una lucha dura, pero no despiadada. Fíjese que Obama no dijo que Romney era un mentiroso, sino que mentía…

Pero como si esto fuera poco, la noche del jueves los canales de Estados Unidos pasaban los breves discursos de los candidatos que asistieron en Manhattan a la llamada “Al Smith Dinner”, una cena benéfica organizada por la archidiócesis católica de Nueva York y la Fundación por la Memoria de Alfred E. Smith. El diario ABC relataba este encuentro de la siguiente forma:

Durante la velada, ambos candidatos hicieron gala de buen humor en sus discursos, cuajados con diversas bromas que hicieron las delicias de la sala. Los asistentes, convidados por el cardenal Timothy Dolan y el maestro de ceremonias, Alfred E. Smith IV, no pudieron controlar la risa después de que Obama explicase que en el reciente debate había estado «más enérgico porque en el primero se había “echado una larga siesta», o que tras su mala actuación descubrió que había «cosas peores que olvidarse de comprar un regalo de aniversario a tu mujer», aludiendo a que el primer debate coincidió con su vigésimo aniversario de casado con Michelle Obama.

Por su parte, Romney le dio una pista a Obama para triunfar en los debates de aquí en adelante: no beber alcohol en 65 años; un chascarrillo en referencia a la abstinencia que impone el mormonismo, religión que profesa Romney.

Dos candidatos a presidentes riéndose de ellos mismos, de sus errores y debilidades. Sí, no se equivoque, no beber alcohol por 65 años es una debilidad también.

Toda esta dinámica de la campaña presidencial implica un escenario muy difícil de imaginar en países como la Argentina y varios más de nuestra región.

¿Esto quiere decir que nuestra opinión cambia sobre Estados Unidos y su futuro económico?

Sin duda creemos que el debate y el intercambio de opiniones es el primer paso para solucionar los problemas. Pero esta vez el problema es muy grande. Ni el respeto ni las bromas podrán parar una crisis que puede tardar más de lo pensado en desencadenarse, pero que cuando se disparé, será mucho más rápida y fulminante de lo que todos pensamos.

Le deseo un excelente fin de semana,

Federico Tesore.
Para Inversor Global.

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