¿Estamos ante una nueva burbuja tecnológica?

El 14 de septiembre pasado, el índice de acciones tecnológicas Nasdaq había cerrado por encima de los 3.180 puntos, nivel que no se alcanzaba desde los primeros días de noviembre del año 2000.  Por aquella época, el indicador ya estaba en pleno derrape desde los 5.000 puntos que había alcanzado en el mes de febrero de ese año.

¡La burbuja tecnológica se había pinchado y llevaría al índice a coquetear con las 1.100 unidades promediando el año 2002! Increíble, pero verdad. Unos de los índices bursátiles más representativos, no sólo de Estados Unidos, sino del mundo, colapsaba y retrocedía casi 80% en menos de dos años.

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El 7 de agosto de este año, el índice cerraba por encima de los 3.000 puntos, por primera vez en los últimos doce años. Gran parte de esta performance se debió a la increíble mejora en el precio de Apple, empresa que es la de mayor tamaño en términos de capitalización bursátil, entre las firmas estadounidenses y que tiene una marcada influencia sobre el Nasdaq.

De todas formas, no todo quedaba en manos de la manzanita. También fuimos testigos de notorias subas en empresas como Google o Amazon, que dejaban sus positivas huellas entre los consumidores, a partir de sus innovadores productos y servicios.

Mientras algunos analistas alertaban sobre una nueva sobrevaluación de las firmas del sector, muchos otros se ubicaban en la vereda opuesta.

Los argumentos para echar por tierra cualquier temor a una nueva burbuja tecnológica eran sólidos y consistentes:

Las empresas del sector tienen una saludable posición financiera, sin grandes deudas contraídas, que les permite fondear con recursos propios nuevos proyectos a pesar de la crisis global.

– Los consumidores avalan los nuevos productos y servicios tecnológicos a partir de una demanda creciente de los mismos, a pesar de la coyuntura desfavorable a nivel internacional.

– El P/E ratio para el Nasdaq se encuentra en niveles bajos a pesar de la suba: 15,2 veces.

Muchos de los inversores convalidaron estos fundamentos para tener una mayor exposición a estas compañías dentro de su portafolio de inversiones. Mientras que el estancamiento global se acentuaba y muchas grandes compañías tradicionales -principalmente bancos y conglomerados industriales europeos- se desangraban, las tecnológicas registraban un boom en sus ventas y sus ganancias.

Considerando lo anterior, el comportamiento de los inversores se enmarcaba dentro de la lógica y la razón.

Sin embargo, esta percepción comenzó a cambiar fuertemente a partir de la semana pasada con la llegada de los resultados corporativos correspondientes al tercer trimestre de importantes empresas del sector.

Cuatro jugadores tecnológicos han hecho sucumbir a los mercados tras presentar sus ganancias y sus proyecciones para el futuro:

IBM: La gran apuesta tecnológica de Warren Buffett presentó una ganancia de USD 3,62 por acción en el tercer trimestre de 2012, un centavo por encima de lo esperado. Sin embargo, las ventas quedaron cortas respecto a las estimaciones: USD 24,7 billones frente a los USD 25,36 billones esperados. Reiteró el panorama económico como desafiante para los próximos trimestres. La acción cayó 8% desde entonces.

Intel: Ganancias y ventas más sólidas a lo estimado para el tercer trimestre del año, pero el guidance no convenció a los analistas. Para el último trimestre, la firma espera ventas por USD 13,6 mil millones, por debajo de los USD 13,74 mil millones esperados. La acción cayó 3% desde la presentación de sus resultados.

Microsoft: Las ganancias por acción del emporio de Bill Gates llegaron a USD 0,53 por papel en el tercer trimestre del año, cuando los analistas esperaban USD 0,56. Asimismo, las ventas netas del trimestre fueron USD 16,01 mil millones, por debajo de los USD 16,42 mil millones estimados. La acción derrapó un 4,49% en tan sólo dos jornadas.

Google: El toque final a las noticias negativas para el sector lo dio el principal motor de búsqueda en Internet, Google, con cifras que realmente desalentaron a los inversores que habían llevado al precio de la firma a un récord histórico en el mes de septiembre. El resultado estuvo lejos de lo estimado, tanto en ganancias como en ventas. En números concretos, la utilidad por acción fue USD 9,03 (contra los USD 10,65 esperados) y las ventas netas llegaron a USD 11,33 mil millones (versus los USD 11,86 mil millones esperados). El papel acumula un baja de 10,5% desde ese momento.

Estos resultados no hacen más que replantear si no estamos frente a una nueva burbuja financiera a partir de la sobreestimaciones de las ventas y las ganancias de las firmas tecnológicas para los próximos trimestres.

Creo que no. Aún con las nuevas estimaciones corregidas, el P/E de IBM, Intel, Microsoft y Google es de 9,1; 12,1; 20 y 21,1 veces, respectivamente.

El balance de Apple, que se presentará el próximo 25 de octubre será -desde mi óptica- un punto de inflexión, ya sea negativo o positivo. Es cuestión de esperar ese momento y estar atentos.

Un saludo,

Diego.

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